La región presentó en Mato Grosso do Sul su oferta logística, portuaria, turística y comercial para posicionarse como plataforma estratégica del Corredor Bioceánico, con foco en inversiones, comercio exterior, nuevos negocios y empleo local
Tarapacá quiere transformar el Corredor Bioceánico Vial de Capricornio en una oportunidad concreta de desarrollo regional. Con esa apuesta, autoridades y actores productivos de la región llegaron hasta Campo Grande, capital del Estado de Mato Grosso do Sul, para presentar en Brasil su potencial logístico, portuario, turístico y comercial ante autoridades locales, gremios y cerca de un centenar de empresarios.
El encuentro “Tarapacá Day MS Brasil” fue organizado por el Gobierno Regional de Tarapacá y la Corporación Regional de Desarrollo de Tarapacá, con el objetivo de posicionar a la región como socio estratégico de Brasil en una nueva etapa de integración sudamericana. La señal apunta a que el corredor no sea solo una ruta de tránsito, sino una plataforma capaz de generar inversión, comercio exterior, servicios, turismo y nuevas oportunidades para el territorio.
La actividad reunió al gobernador de Mato Grosso do Sul, Eduardo Riedel; la alcaldesa de Campo Grande, Adriane Lopes; consejeros regionales de Tarapacá; representantes gremiales y empresarios brasileños interesados en explorar oportunidades de negocios, cooperación e inversión. El foco estuvo puesto en cómo la región puede conectar el Atlántico con el Pacífico y, desde ahí, abrir nuevas rutas hacia mercados internacionales.
Tarapacá sale a disputar un rol estratégico
La presentación regional se concentró en el seminario “Tarapacá Global: La puerta del Pacífico en el Corredor Bioceánico”, espacio donde se expusieron capacidades logísticas, portuarias y comerciales, además de atributos turísticos del territorio. En la jornada participaron ZOFRI S.A., Empresa Portuaria Iquique, Iquique Terminal Internacional (ITI) y el programa Descubre Tamarugal, actores clave en la oferta con que Tarapacá busca ampliar su influencia económica.
La región intenta instalar una idea fuerza: no quiere ser solo un punto geográfico dentro del corredor, sino un nodo capaz de articular servicios, infraestructura, inversión y comercio exterior. En ese tablero, Iquique aparece como una salida natural hacia el Pacífico para carga brasileña, especialmente para una economía como la de Mato Grosso do Sul, que tiene vocación exportadora y necesita alternativas competitivas para llegar a nuevos mercados.
El gobernador regional de Tarapacá, José Miguel Carvajal, subrayó que el desafío es preparar al territorio para aprovechar la oportunidad que abre el corredor. “El gran desafío hoy es preparar a nuestros territorios para aprovechar la oportunidad que abre el Corredor Bioceánico, fortaleciendo la coordinación institucional, los vínculos entre los sectores productivos y el intercambio comercial”, afirmó.
Carvajal agregó que la apuesta regional busca proyectarse más allá de la logística y el transporte de carga. “Queremos impulsar también el turismo, el intercambio cultural y una relación permanente que genere nuevas oportunidades para Tarapacá y Mato Grosso do Sul”, señaló.
| Eje estratégico | Actores involucrados | Oportunidad regional |
|---|---|---|
| Logística y puertos | ZOFRI, EPI, ITI | Consolidar a Iquique como salida al Pacífico |
| Comercio exterior | Gremios y empresarios brasileños | Abrir nuevas rutas de negocios |
| Turismo y territorio | Descubre Tamarugal | Fortalecer promoción regional en Brasil |
| Cooperación institucional | GORE Tarapacá y Mato Grosso do Sul | Dar estabilidad a la relación bilateral |
| Desarrollo regional | Sector público y privado | Convertir integración en empleo e inversión |
Brasil como socio prioritario
La agenda en Mato Grosso do Sul no fue un gesto puntual. También marcó el tercer aniversario de la oficina internacional “Tarapacá para el Mundo”, instalada por la Corporación Regional de Desarrollo de Tarapacá en ese estado brasileño. Desde julio de 2023, esa representación ha impulsado ruedas de negocios, seminarios, vínculos con universidades, misiones comerciales y acciones de promoción para posicionar a la región en el mercado brasileño.
Ese trabajo sostenido ha buscado dar continuidad a una estrategia de internacionalización que hoy adquiere un nuevo peso político y económico. El Corredor Bioceánico no solo exige obras y conectividad. También requiere confianza, coordinación y redes institucionales capaces de traducir una oportunidad geográfica en acuerdos concretos entre regiones que aspiran a beneficiarse de esa ruta.
En ese marco, Tarapacá intenta diferenciarse frente a otros territorios del norte chileno con una combinación que incluye zona franca, infraestructura portuaria, experiencia en comercio exterior y una agenda de promoción territorial activa. La lógica es simple: para captar carga, inversiones y servicios asociados al corredor, no basta con estar bien ubicado. También hay que ofrecer condiciones, articulación y visión estratégica.
La discusión dialoga con una mirada más amplia sobre el papel de los puertos en la integración sudamericana. El debate ya se ha abierto en torno a cómo los puertos chilenos apuntan a conectar minería argentina con Asia, y la apuesta de Tarapacá se instala dentro de esa misma competencia por capturar flujos logísticos de escala regional.
Logística, inversión y capital humano
La ofensiva regional también deja entrever una pregunta de fondo: si el corredor logra consolidarse, ¿está Tarapacá preparada para absorber ese crecimiento? La oportunidad no solo pasa por más carga o mayor movimiento portuario. También involucra capital humano, servicios, infraestructura complementaria, articulación público privada y una estrategia de desarrollo que evite que el corredor se transforme en un simple tránsito sin valor agregado local.
En esa dimensión, la región ya viene empujando iniciativas para fortalecer su base económica y social, como la formación de capital humano orientado a la nueva economía regional. Ese factor puede resultar decisivo si Tarapacá quiere transformar una ventaja territorial en empleo, innovación y nuevas capacidades productivas.
La presencia de Descubre Tamarugal dentro de la delegación también mostró que la región busca ampliar el impacto del corredor hacia otros sectores. El turismo, la promoción cultural y los vínculos entre territorios pueden convertirse en una capa adicional de esta estrategia, especialmente si la relación con Brasil logra sostenerse en el tiempo y diversificarse más allá de la carga y la logística.
Tarapacá sabe que el corredor no garantiza desarrollo por sí solo. La historia regional muestra que muchas veces las oportunidades de integración quedan atrapadas entre promesas políticas, lentitud institucional o falta de coordinación. Por eso, la señal que quiso transmitir en Mato Grosso do Sul fue más ambiciosa: no solo busca participar del nuevo mapa comercial sudamericano, sino ocupar una posición de liderazgo dentro de él.
Del corredor al desarrollo regional
La idea de fondo es que Tarapacá pueda consolidarse como una puerta de entrada y salida entre Brasil y el Pacífico, combinando su posición geográfica con servicios logísticos, capacidad portuaria, comercio exterior y una agenda activa de relaciones internacionales. Si esa estrategia logra convertirse en operaciones concretas, la región podría ampliar su influencia económica mucho más allá del norte chileno.
Pero para que ese liderazgo sea real, la región necesitará algo más que seminarios y discursos. Deberá ordenar su oferta, fortalecer infraestructura, mejorar coordinación institucional y dar certezas al sector privado. En otras palabras, convertir la promesa bioceánica en una plataforma efectiva de negocios, empleo y desarrollo regional.
El mensaje que Tarapacá llevó a Brasil fue nítido: quiere jugar en grande. No solo como parte del corredor, sino como uno de sus protagonistas. La oportunidad está abierta. El siguiente paso será demostrar que esa ambición puede traducirse en inversión, carga, empleo y una conexión más sólida entre Sudamérica y los mercados del Pacífico.



