La cuarta cuota llegó a 309 municipios y elevó a $226.535 millones los recursos distribuidos durante 2026. Aunque son fondos de libre disposición, Subdere llamó a priorizar proyectos que respondan a necesidades concretas de los territorios
Los municipios comenzaron a recibir este lunes una nueva inyección de recursos provenientes del Royalty Minero. La cuarta cuota correspondiente a 2026 contempla una transferencia de $56.633 millones para 309 comunas, en un giro que vuelve a reforzar las capacidades presupuestarias locales y completa el calendario de entregas previsto para este año.
Del monto transferido, $42.904 millones corresponden al Fondo de Equidad Territorial, destinado a 302 comunas con el objetivo de reducir brechas presupuestarias, mientras otros $13.729 millones se canalizaron mediante el Fondo de Comunas Mineras hacia 45 municipios vinculados territorialmente con operaciones de la industria.
Con esta cuarta entrega, los recursos distribuidos durante 2026 alcanzan los $226.535 millones. De ese total, $171.617 millones fueron asignados mediante el Fondo de Equidad Territorial y $54.917 millones a través del Fondo de Comunas Mineras, consolidando al Royalty como una fuente relevante de financiamiento directo para los gobiernos locales.
Más recursos bajo decisión municipal
La transferencia ocurre con una característica central: los recursos son de libre disposición. Los municipios pueden definir su destino de acuerdo con sus prioridades, aunque la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo llamó esta vez a concentrar parte importante de esa capacidad financiera en seguridad, infraestructura y recuperación de espacios públicos.
El subsecretario de Desarrollo Regional y Administrativo, Sebastián Figueroa, sostuvo que “el llamado es a priorizar el uso de estos recursos para responder a las urgencias reales de las personas que habitan en las comunas de nuestro país, ya sea fortaleciendo la seguridad, mejorando la infraestructura o recuperando los espacios públicos. Son recursos de todos los chilenos y deben traducirse en soluciones concretas para la gente”.
La distribución mantiene la lógica aplicada durante las cuotas anteriores. En abril, las primeras transferencias ya habían entregado recursos a 309 comunas, mientras en julio Subdere volvió a pedir que los fondos fueran dirigidos a necesidades locales de rápida ejecución, especialmente en seguridad y recuperación del entorno urbano.
El efecto puede ser especialmente relevante en comunas con menores ingresos propios o con una relación directa con la actividad minera. En O’Higgins, por ejemplo, los recursos del Royalty ya habían generado un aumento significativo del financiamiento disponible para sus municipios, incluyendo comunas vinculadas a las operaciones de la División El Teniente.
Dos fondos y objetivos distintos
El Fondo de Equidad Territorial busca fortalecer a municipios con menor capacidad financiera y mayor dependencia del Fondo Común Municipal. El Fondo de Comunas Mineras, en cambio, apunta específicamente a territorios que enfrentan las externalidades asociadas a la actividad extractiva y cuya selección depende de criterios definidos a partir de información de Cochilco.
Para acceder al Fondo de Comunas Mineras, las comunas deben estar ubicadas en una región minera y contar con operaciones activas de empresas afectas al impuesto específico a la minería. En 2026 son 45 los municipios que reciben recursos por esta vía, uno más que durante el período anterior tras la incorporación de Quintero.
El Royalty Minero destina anualmente unos US$450 millones a regiones y comunas. El diseño original contempla US$225 millones para el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo, US$170 millones para equidad territorial y US$55 millones para comunas mineras, distribuyendo parte de la recaudación directamente hacia gobiernos regionales y municipios.
La mayor disponibilidad de recursos también aumenta las exigencias sobre la capacidad de ejecutar inversión pública en los territorios. El proceso ocurre mientras los gobiernos subnacionales han ganado mayores espacios de decisión presupuestaria, un cambio que también ha puesto sobre la mesa las brechas de gestión y ejecución que acompañan la descentralización fiscal.
El foco pasa al uso de los recursos
La cuarta cuota cierra un año en que el Royalty transfirió más de $226 mil millones directamente a municipios, pero la siguiente etapa estará marcada por cómo esas disponibilidades se traducen en obras, equipamiento y servicios. La experiencia de años anteriores muestra destinos diversos, desde salud y caminos hasta luminarias, seguridad comunal, infraestructura deportiva y apoyo a servicios municipales.
Con los fondos ya depositados, la atención se desplaza hacia las decisiones de los alcaldes y concejos municipales. El llamado de Subdere abre una prioridad explícita en seguridad e infraestructura pública, mientras la ejecución de los próximos meses permitirá medir cuánto de esta nueva capacidad financiera termina convirtiéndose en proyectos visibles para las comunidades.



