El director sénior de IA e innovación en Norton analiza cómo el sharenting construye huellas digitales antes de que los niños puedan decidir y advierte que la inteligencia artificial amplía riesgos de reutilización y manipulación de imágenes
Por Daisy Castillo Triviños
Mucho antes de tener su primer teléfono o abrir una cuenta en redes sociales, muchos niños ya poseen una identidad digital construida por los adultos que los rodean. Fotografías de cumpleaños, vacaciones, actividades familiares o primeros días de clases comienzan a formar una huella que puede permanecer durante años y circular mucho más allá de la audiencia para la cual fue publicada.
La inquietud crece entre las propias familias. Según el Norton Insights Report: Connected Kids, el 83% de los padres de menores de 18 años en Chile teme que las fotografías o información compartidas sobre sus hijos puedan afectarlos negativamente en el futuro. Al mismo tiempo, el 27% publicó por primera vez una imagen o video mostrando el rostro de su hijo antes de que cumpliera un año y otro 21% lo hizo cuando tenía entre uno y dos años.
El fenómeno adquiere especial relevancia en un país altamente conectado, donde el uso intensivo de smartphones y redes sociales ya ha abierto interrogantes sobre sus efectos en niños y jóvenes. El estudio de Norton señala que el 96% de los padres chilenos considera que los niños están expuestos demasiado pronto a contenidos inapropiados, mientras un 37% afirma que su hijo tuvo una cuenta antes de alcanzar la edad mínima requerida por la plataforma.
Poderyliderazgo.cl conversó con Iskander Sanchez-Rola, director sénior de IA e innovación en Norton, sobre el sharenting, concepto utilizado para describir la publicación de fotografías, videos e información de niños por parte de padres, familiares u otros adultos. Para el especialista, la irrupción de la inteligencia artificial está agregando una variable que modifica los riesgos asociados a una práctica cada vez más habitual.
“Compartir una foto familiar puede parecer un momento pasajero, pero en internet ese contenido puede permanecer indefinidamente, circular más allá de su audiencia original y adquirir vida propia. La inteligencia artificial añade una nueva dimensión a esta conversación, porque hoy debemos pensar no sólo en quién puede ver una imagen, sino también en qué podría ocurrir con ella. Esto significa tomar decisiones más conscientes sobre la información y la identidad digital que estamos creando para nuestros hijos, antes de que ellos puedan decidir por sí mismos”, afirma.
¿De qué manera se está manifestando el sharenting en Chile?
No contamos con un registro histórico que nos permita determinar si el sharenting se ha desarrollado de manera rápida o paulatina en Chile. Lo que sí muestran los resultados de la encuesta es que se trata de una práctica que comienza a edades tempranas.
El 27% de los padres dijo haber publicado por primera vez una fotografía o video mostrando el rostro de su hijo después de su nacimiento, pero antes de cumplir un año, y otro 21% lo hizo cuando tenía entre uno y dos años.
¿Cuáles son hoy las principales preocupaciones de los padres frente a la exposición digital de sus hijos?
El estudio muestra una preocupación más amplia sobre la exposición digital de los menores. El 83% de los padres aseguró que teme que las fotos o información compartidas sobre sus hijos puedan afectarles negativamente en el futuro.
Además, una imagen puede revelar más información de la que parece: un uniforme escolar, una ubicación, una actividad o elementos de una rutina. Por eso es importante considerar tanto el contenido de la fotografía como la información que la acompaña antes de publicarla.
La sobreexposición de los niños en internet también aparece entre las principales preocupaciones. El 62% teme que sus hijos estén expuestos a contenido para adultos o violento; el 55%, que reciban mensajes inapropiados; otro 55%, que compartan información personal; el 54% está preocupado por el contacto con desconocidos; el 51%, por compartir fotografías, y el 50%, por revelar su ubicación.
¿Cuándo una huella digital deja de ser parte natural de nuestra vida en internet y comienza a transformarse en un riesgo?
La huella digital es algo que forma parte de nuestra vida en internet. El riesgo aparece cuando perdemos el control sobre qué información forma parte de ella, quién puede acceder a esa información o cómo puede utilizarse posteriormente.
En el caso de los menores existe, además, una particularidad: parte de esa huella puede comenzar a construirse antes de que ellos mismos tengan la posibilidad de decidir qué quieren compartir.
Una fotografía que parece momentánea puede permanecer en internet, circular fuera de su audiencia original o ser reutilizada y modificada. Con el desarrollo de la inteligencia artificial, también debemos considerar que hoy existen mayores posibilidades de transformar o manipular contenidos.
Por eso, más que considerar la huella digital como un peligro en sí misma, se trata de aprender a gestionarla de forma consciente y proteger la privacidad y la identidad digital. Un desafío que también comienza a adquirir mayor peso en Chile a medida que la protección de los datos personales se incorpora con mayor fuerza al debate público y regulatorio.
¿A qué edad es conveniente que los niños accedan a las redes sociales y qué papel deberían tener los padres en ese proceso?
Es importante considerar las edades mínimas establecidas por cada plataforma. Desde mi perspectiva, más que enfocarse únicamente en la edad, es fundamental que exista acompañamiento de los padres y conversaciones frecuentes sobre el uso seguro de estas plataformas.
Esto incluye establecer límites adecuados, revisar las configuraciones de privacidad y ayudar a los menores a entender qué información pueden compartir, con quién interactúan y cuáles son los riesgos que pueden encontrar en línea.
Las recomendaciones
Sanchez-Rola sostiene que las familias ya comienzan a reconocer parte de estos desafíos. “Los resultados muestran que los padres ya reconocen muchos de estos riesgos emergentes. El 84% afirma sentirse cómodo hablando con sus hijos sobre riesgos en internet, como estafas, desconocidos o contenido inapropiado, mientras que el 57% ya ha tomado medidas para reducir los posibles riesgos para sus hijos relacionados con herramientas o contenido de IA”.
Entre sus recomendaciones está revisar qué información aparece dentro de una fotografía antes de publicarla, particularmente uniformes escolares, nombres de colegios, direcciones, documentos, placas, ubicaciones u otros elementos que puedan revelar datos personales. También plantea revisar periódicamente quién puede acceder al contenido publicado y, cuando sea posible, restringir las fotografías de niños a grupos privados o personas de confianza.
El especialista también recomienda evitar compartir rutinas en tiempo real. Publicar constantemente dónde está un niño, las actividades en las que participa o sus horarios puede revelar patrones de su vida cotidiana. A ello agrega la importancia de incorporar la privacidad dentro de las conversaciones familiares sobre seguridad digital, considerando que una fotografía puede ser guardada, reenviada, modificada o reutilizada después de su publicación.
Un desafío que seguirá creciendo
La expansión de la inteligencia artificial abre una nueva etapa para la relación entre infancia y entorno digital. El desafío ya no será solo acompañar a los menores en el uso de redes sociales, sino anticipar cómo pueden circular, transformarse y permanecer los contenidos asociados a ellos.
Para las familias, esa discusión recién comienza. A medida que aumenten las capacidades de la IA, también crecerá la necesidad de definir cuánto de la vida de los niños debe quedar expuesto en internet.



