Desde la minería y la energía hasta el retail, las telecomunicaciones y las finanzas, mujeres ocupan posiciones desde donde administran inversiones, empleo, infraestructura y capital, aunque siguen siendo minoría en los espacios empresariales de decisión en Chile
El poder empresarial chileno continúa teniendo rostro mayoritariamente masculino. En las 479 empresas consideradas por el último Reporte de Indicadores de Género, las mujeres representan el 39% de las personas trabajadoras, pero su presencia cae a 23,1% en las gerencias de primera línea. La distancia aumenta a medida que crece la capacidad de decisión.
Dentro de esa brecha, sin embargo, existe una fotografía menos visible. Mujeres ya encabezan compañías, directorios y operaciones desde donde se definen inversiones por cientos o miles de millones de dólares, se administran grandes dotaciones y se toman decisiones que inciden sobre minería, energía, consumo, telecomunicaciones, industria y mercados financieros.
La dimensión de esos cargos permite observar dónde comienza a aparecer hoy una conducción femenina con capacidad económica concreta. No se trata únicamente de presencia: detrás de estas posiciones existen activos productivos, infraestructura, capital, empleo y relaciones con miles de proveedores y millones de clientes.
El avance tampoco ha sido lineal. Durante 2025, otra medición mostró un retroceso de la presencia femenina en los directorios y una brecha salarial de 21% en la alta gerencia, precisamente cuando nuevas mujeres comenzaron a alcanzar algunas de las máximas posiciones ejecutivas del país.
El poder de representar al empresariado
Una dimensión distinta del poder empresarial está representada por Susana Jiménez, presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) y primera mujer en encabezar la principal organización gremial del empresariado chileno. Elegida para el período 2025-2026, conduce una entidad que reúne a las seis grandes ramas productivas vinculadas a agricultura, comercio, minería, industria, construcción y banca.

Su influencia tiene una naturaleza diferente a la de una CEO o una presidenta de directorio. Desde la CPC articula posiciones de los principales sectores productivos frente al Gobierno, el Congreso y otros actores públicos en materias que inciden directamente sobre crecimiento, inversión, empleo, regulación y competitividad.
Durante 2026, la organización ha concentrado parte importante de su agenda en acelerar proyectos de inversión, simplificar permisos y regulaciones, modernizar el Estado y generar condiciones para recuperar el empleo formal.
Esa capacidad de interlocución sitúa a Jiménez en un espacio desde donde no administra directamente una compañía ni sus activos, pero sí participa en la construcción de posiciones empresariales que atraviesan buena parte de la economía. Bajo su conducción, la CPC ha presentado propuestas al Ejecutivo para destrabar inversiones y fortalecer el mercado laboral, llevando la representación del sector privado directamente a algunas de las principales definiciones económicas del país.
Minería, energía e industria: decisiones sobre activos estratégicos

La escala permite dimensionar esa posición. SQM cerró 2025 con ingresos por US$4.576 millones, una utilidad neta de US$588 millones y 7.739 trabajadores, de los cuales cerca del 87% se desempeñaba en Chile. A ello se suma la relevancia estratégica que adquirió el litio para la industria tecnológica y la transición energética mundial.
Ocqueteau se encuentra así en un nivel distinto al de la administración cotidiana: el directorio debe pronunciarse sobre estrategia, inversiones, riesgos y decisiones de largo plazo de una compañía chilena con presencia internacional. Su llegada a la presidencia representa, además, un caso todavía poco frecuente dentro de las grandes empresas locales.

Osses conduce una faena que enfrenta una etapa decisiva para su continuidad. La solución hídrica desarrollada junto a Econssa considera una inversión superior a US$1.200 millones, más de 160 kilómetros de infraestructura y hasta 5.000 trabajadores durante el peak de construcción, con el objetivo de habilitar la operación de Zaldívar hasta 2051.

Desde allí participa en una industria sometida a una transformación estructural. El crecimiento de las fuentes renovables, el almacenamiento, la seguridad del sistema y las necesidades futuras de sectores intensivos en electricidad obligan a decidir sobre activos cuya vida útil y efectos económicos se extienden por décadas.

La red bajo su conducción suministra electricidad a más de 2,2 millones de clientes en 33 comunas de la Región Metropolitana. Inversiones, mantenimiento, digitalización y capacidad de respuesta frente a interrupciones inciden directamente sobre hogares, industrias, comercio y servicios que dependen diariamente de esa infraestructura.
El mapa industrial incorpora también a Catalina Mertz, gerenta general de Invercap, sociedad controladora de CAP. Economista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y MSc en Economía y Filosofía de la London School of Economics and Political Science, su trayectoria combina políticas públicas, gobierno corporativo y participación en directorios de compañías de distintos sectores.
Su posición adquirió todavía mayor alcance durante 2026. Además de conducir Invercap, Mertz integra actualmente los directorios de Sonda y BICECORP, extendiendo su participación en espacios de decisión hacia sectores como tecnología y servicios financieros. En abril fue elegida para un nuevo período como directora de Sonda, mientras BICECORP la identifica entre los nueve integrantes de su actual directorio.
El caso permite observar una forma de influencia empresarial distinta a la administración directa de una gran operación. Invercap ejerce el control de CAP, uno de los principales grupos industriales del país, vinculado a minería, procesamiento de hierro y desarrollo de soluciones industriales.
Desde esa posición, y a través de sus responsabilidades en otros directorios, Mertz se encuentra en espacios donde convergen propiedad, estrategia, inversiones, riesgos y decisiones de largo plazo sobre compañías que operan en áreas relevantes de la economía chilena.
Del consumo al capital: decisiones que llegan a millones
Fuera de las industrias intensivas en activos, el tamaño del poder empresarial también puede medirse por cuántas personas alcanzan diariamente las decisiones de una compañía. Allí aparece Annie Walker, quien asumió como CEO de Walmart Chile en julio de 2026 después de más de dos décadas dentro del grupo en Estados Unidos.

El impacto va mucho más allá de las cajas de un supermercado. Walmart conecta proveedores, centros de distribución, transporte, comercio electrónico, productores locales y empleo a escala nacional. La compañía proyecta además generar 6.000 nuevos puestos de trabajo como parte de su expansión.
Walker resumió recientemente esa relación al señalar que buscan abrir oportunidades para que empresas de distintos tamaños puedan crecer junto a Walmart. Detrás de esa definición existe una cadena donde una decisión comercial puede propagarse desde un gran fabricante hasta una pyme que intenta acceder a nuevos consumidores.

Su ámbito de decisión cruza alimentos, higiene, limpieza y cuidado personal, categorías donde marcas globales compiten por espacios en supermercados, plataformas digitales y nuevos canales de venta. La escala del consumo convierte decisiones sobre precios, innovación, publicidad o distribución en movimientos que rápidamente llegan a miles de puntos de venta.

Vallejo es administradora de empresas y máster en Finanzas Corporativas por el Colegio de Estudios Superiores de Administración, CESA, de Colombia. Su trayectoria previa incluye posiciones financieras y comerciales en Millicom, Tigo y WOM, antes de asumir como CEO de Tigo El Salvador.
Recibió una operación que al cierre de 2025 registraba alrededor de 8,3 millones de accesos. La magnitud muestra el alcance de las decisiones que ahora pasan por su administración, en un mercado donde fibra óptica, 5G y servicios digitales requieren inversiones permanentes mientras cambia aceleradamente la forma en que personas y empresas utilizan conectividad.

Banchile AGF administra más de 120 fondos mutuos y de inversión, con un patrimonio superior a US$13 mil millones. Los recursos se distribuyen entre distintos instrumentos y mercados, convirtiendo las decisiones de inversión en flujos de capital hacia empresas, deuda, acciones y activos dentro y fuera de Chile.
Su posición adquiere especial interés porque en el sistema financiero persiste una brecha entre la participación de las mujeres y su presencia en los espacios donde se decide el destino del capital. El acceso femenino a productos financieros ha avanzado mucho más rápido que su llegada a los niveles superiores de las instituciones.

Desde EY, su poder no se traduce en una minera, una red eléctrica o una cadena de supermercados. La firma participa en auditorías, impuestos, transacciones, reorganizaciones y consultoría para compañías de distintas industrias, situando su conducción cerca de decisiones corporativas que movilizan inversión y modifican estructuras empresariales.
Más poder, todavía lejos de la paridad
Estas 11 trayectorias muestran que el liderazgo femenino ya está presente en algunos de los lugares donde se toman decisiones económicas relevantes en Chile. No son cargos equivalentes ni representan la misma forma de influencia, pero todos comparten una característica: administran organizaciones, activos o capital capaces de producir efectos mucho más allá de sus propias oficinas.
La fotografía tampoco permite concluir que la brecha esté cerrándose por sí sola. Las mujeres ocupan apenas 23,1% de las gerencias de primera línea consideradas por el último reporte oficial y un 37% de las empresas analizadas no tiene ninguna mujer en ese nivel jerárquico. La presencia femenina dentro de las organizaciones sigue siendo considerablemente mayor que su participación donde se concentra la máxima decisión.
Las nuevas reglas para los directorios pueden acelerar parte del proceso, aunque aumentar el número de sillones no resuelve por sí solo el acceso al poder corporativo. Los mecanismos de selección y las redes cerradas que todavía condicionan la llegada a los directorios mantienen abierto un desafío que comienza mucho antes de una elección societaria, en las oportunidades para construir experiencia y asumir responsabilidades estratégicas.
Ahí aparece la señal de fondo detrás de estos nombres. El cambio no consiste simplemente en contar cuántas mujeres trabajan en las grandes empresas, sino en observar qué decisiones comienzan a pasar por sus escritorios y cuánto capital, empleo, inversión e infraestructura depende de ellas.
Desde la CPC y los directorios hasta las operaciones mineras, las redes eléctricas, el retail, las telecomunicaciones y la administración de fondos, la frontera de la máxima decisión empresarial comenzó a moverse. La pregunta para los próximos años será si estas trayectorias seguirán siendo excepciones visibles o terminarán anticipando una transformación más profunda en la estructura del poder económico y empresarial chileno.
Sobre este contenido: Fuentes oficiales, reporteo y edición periodística con apoyo de IA.




