El IPoM de septiembre atribuye el deterioro a una demanda interna más débil, menor producción minera, desempleo de 9,5% y temporales. Para 2027, el Banco Central prevé una recuperación apoyada principalmente en inversión privada y reconstrucción nacional
El Banco Central volvió a reducir de manera significativa sus expectativas para la economía chilena. El Informe de Política Monetaria de septiembre situó el crecimiento del PIB de 2026 entre 0,25% y 0,75%, muy por debajo del rango de 1% a 1,75% que todavía proyectaba en junio, confirmando que la pérdida de dinamismo se extendió más de lo previsto durante el año.
El ajuste responde a un cuadro que fue cambiando a medida que avanzó 2026. Durante el primer trimestre predominaron factores de oferta, pero desde el segundo comenzaron a pesar con mayor fuerza la debilidad de la demanda, el deterioro del mercado laboral, la caída de los indicadores de confianza y el impacto del mayor precio de los combustibles sobre hogares y empresas. A ello se sumaron condiciones climáticas adversas durante el tercer trimestre.
Uno de los puntos más sensibles aparece en el empleo. La tasa nacional de desocupación llegó a 9,5%, pero el problema presenta importantes diferencias territoriales: actualmente existen ocho regiones con desempleo de dos dígitos y elevados niveles de informalidad.
El Banco Central atribuye parte del deterioro a factores persistentes, como el aumento de los costos laborales y la automatización, además de la menor demanda que afecta especialmente a actividades intensivas en mano de obra, entre ellas la construcción.
Demanda interna pierde fuerza
La debilidad también se trasladó al gasto. El Banco Central redujo desde 2,2% a 1,1% su estimación de crecimiento de la demanda interna para 2026, mientras el consumo total pasaría de una expansión esperada de 2,2% en junio a solo 1,7% en septiembre.
La formación bruta de capital fijo muestra un ajuste todavía mayor. Hace tres meses el organismo esperaba que la inversión creciera 2,2% durante el año; ahora proyecta una caída de 0,3%. Entre las razones menciona el término de grandes iniciativas, la postergación de inversiones, el impacto sobre construcción y obras y la persistente debilidad del sector inmobiliario.
Pese al retroceso de 2026, el escenario hacia adelante es considerablemente más favorable. La existencia de una cartera de grandes proyectos que ya obtuvo aprobación ambiental durante 2026 coincide con la evaluación del Banco Central de que los montos comprometidos para los próximos años han seguido aumentando. El instituto emisor también destaca como soportes el elevado precio del cobre y las medidas destinadas a incentivar la inversión.
La inversión concentra las expectativas para 2027
Ese cambio se refleja con fuerza en las proyecciones. Para 2027, el Banco Central elevó desde 5% a 8,1% el crecimiento esperado de la inversión, mientras para 2028 lo incrementó desde 3,2% hasta 7,1%. La demanda interna, en tanto, crecería 4,1% el próximo año y 3,9% en 2028.
El escenario central supone que la economía retomará mayores tasas de expansión a partir del próximo año. El PIB crecería entre 2% y 3% en 2027 y entre 2,25% y 3,25% en 2028, una trayectoria que también considera que los problemas de oferta observados durante este año irán desapareciendo y que no se producirán nuevas disrupciones climáticas significativas.
Una pieza central de esa recuperación será la Ley de Reconstrucción Nacional aprobada durante 2026. El Banco Central estima que sus medidas podrían aportar cerca de 0,5 puntos porcentuales adicionales de crecimiento anual tanto en 2027 como en 2028, principalmente a través de un mayor impulso sobre la inversión privada.
Inflación seguirá sobre 4% al cierre del año
La menor actividad no implica, sin embargo, que las presiones inflacionarias hayan desaparecido. El Banco Central elevó levemente desde 4,2% a 4,3% su estimación de inflación para diciembre de 2026 y mantiene la expectativa de que el IPC converja hacia la meta de 3% durante el segundo trimestre de 2027.
Los combustibles continúan siendo uno de los principales factores detrás del comportamiento de los precios. El IPoM señala que su encarecimiento, asociado al conflicto en Medio Oriente, ha seguido transmitiéndose al resto de la economía dentro de patrones históricos, mientras las menores presiones de demanda operan en la dirección contraria.
En paralelo, el Consejo del Banco Central mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 4,5% y advirtió que el escenario macroeconómico conserva un nivel de incertidumbre mayor al habitual. Entre los riesgos menciona la evolución del conflicto internacional y la posibilidad de que la debilidad de la economía chilena resulte más persistente de lo anticipado.
La fotografía que deja el IPoM de septiembre es así más exigente para 2026 que la observada apenas tres meses atrás. El crecimiento se acerca a terreno prácticamente plano, el consumo pierde velocidad, la inversión retrocede y el empleo se debilita, mientras la inflación todavía permanece sobre la meta.
La recuperación proyectada para 2027 descansa, en cambio, en una aceleración considerable de la inversión y en que los proyectos actualmente comprometidos logren materializarse. Esa diferencia entre un 2026 debilitado y un 2027 apoyado en inversión aparece como una de las señales centrales del nuevo escenario económico planteado por el Banco Central.



