El programa Energía para Emprendedores supera los 900 graduados y cerca de $1.100 millones movilizados. En 2025, los negocios participantes aumentaron sus ventas más de 50% promedio y generaron 163 nuevos empleos en 18 comunas del país
El crecimiento de los negocios apoyados comienza a darle una nueva dimensión a Energía para Emprendedores, el programa de Colbún que cumple 15 años acompañando iniciativas locales en comunas vinculadas a sus operaciones. Desde su creación, la iniciativa ha graduado a más de 900 emprendedores y movilizado cerca de $1.100 millones entre recursos públicos y privados.
Las cifras del último año muestran un impacto que ya no se limita a capacitación y asesorías. Durante 2025 fueron apoyados 474 emprendedores en 18 comunas y se movilizaron $151 millones para sus iniciativas. Los negocios participantes aumentaron sus ventas en más de 50% promedio y generaron 163 nuevos puestos de trabajo.
El modelo se articula mediante formación en gestión, innovación, marketing, comercialización y contabilidad, junto con asesorías individuales, acceso a fondos concursables y capital semilla. Los Centros de Emprendimiento Colbún (CEC) concentran parte de ese trabajo, con instalaciones en Coronel, Santa Bárbara y Taltal.
En Biobío, esa metodología ya está avanzando hacia etapas más exigentes para los negocios. Un grupo de 38 emprendedores de Santa Bárbara, Quilaco, Quilleco y Antuco participa actualmente en un proceso para pasar de pequeños negocios a proveedores con mayores capacidades de gestión, incorporando materias como formalización, tributación, contratación, permisos y seguridad.
Cuando el emprendimiento comienza a generar empleo
La evolución hacia negocios más estructurados es uno de los puntos que Colbún busca profundizar. Úrsula Weber, gerente de Comunidades de Colbún, sostuvo que “nuestro foco es lograr que el desarrollo de proyectos de infraestructura energética se convierta también en una oportunidad de desarrollo local. Y para avanzar en ese propósito, es muy relevante entregar herramientas a los emprendedores que le permitan generar nuevas fuentes de ingreso y posibilidades de empleo en los territorios”.
Para 2026, el programa proyecta trabajar con más de 300 emprendedores en comunas de Antofagasta, Atacama, Valparaíso, O’Higgins, Maule y Biobío. La planificación considera 487 horas de capacitación especializada, acompañamiento para postular a instrumentos públicos y más de $100 millones en fondos de capital semilla.
El despliegue regional también comienza a incorporar herramientas dirigidas a mejorar productividad y capacidad comercial. En el Maule, pequeños empresarios de Colbún, Yerbas Buenas y San Clemente están aprendiendo a utilizar inteligencia artificial para fortalecer ventas, procesos y gestión de sus negocios, como parte de la versión 2026 del programa.
La formalización representa otro paso relevante en esa trayectoria. Durante 2025, 23 emprendimientos avanzaron en ese proceso, entre ellos Arcillas Valle de los Chacayes, negocio de cosmética artesanal natural desarrollado por Gustavo Urtubia en San Esteban, Región de Valparaíso.
Gustavo Urtubia, fundador de Arcillas Valle de los Chacayes, explicó que “este programa me ayudó a desarrollar mi espacio de trabajo, realizar análisis de laboratorio y adquirir conocimientos que necesitaba para hacer crecer mi emprendimiento. Gracias a eso hoy puedo dar el siguiente paso, que es formalizar mi negocio”.
Una participación femenina que supera el 80%
La composición del programa muestra además un rasgo sostenido durante su desarrollo. Más del 80% de quienes participan son mujeres, que acceden a formación en gestión, comercialización, financiamiento y formalización para fortalecer la estructura y proyección de sus negocios.
La experiencia acumulada en Biobío también muestra esa presencia femenina en actividades económicas diversas. Emprendedoras vinculadas a gastronomía, salud, artesanía y producción cervecera han participado en procesos del CEC, reflejando cómo el emprendimiento femenino comienza a ampliar su impacto económico y comunitario en comunas donde las oportunidades de crecimiento dependen muchas veces de redes, acompañamiento y acceso a mercados.
El próximo salto: entrar a mercados de mayor escala
El desafío que comienza a abrirse no está solo en aumentar el número de participantes. A medida que los emprendimientos avanzan en formalización, gestión y productividad, la posibilidad de transformarse en proveedores de empresas de mayor tamaño aparece como una ruta para que parte de esos negocios deje de depender exclusivamente de mercados locales.
Biobío ya está ensayando ese tránsito y otras regiones podrían seguir una trayectoria similar. La capacidad de conectar pequeños negocios con cadenas productivas regionales será uno de los factores que determinará hasta dónde un programa nacido para apoyar emprendimientos puede convertirse, en los próximos años, en una plataforma para ampliar mercados y generar actividad económica desde los territorios.



