Seminario convocado por la Comisión Desafíos del Futuro reunió a expertos, industria y Gobierno para debatir la futura ley de inteligencia artificial, en un escenario donde el desafío es equilibrar innovación, inversión y control de riesgos tecnológicos
La regulación de inteligencia artificial en Chile comenzó a tomar forma en el Senado, donde la Comisión Desafíos del Futuro reunió a representantes del mundo académico, la industria y el sector público para abordar uno de los proyectos más relevantes en materia tecnológica.
El objetivo del encuentro fue recoger insumos para la tramitación del proyecto que regula los sistemas de IA, actualmente en su segundo trámite legislativo. En ese escenario, la regulación de inteligencia artificial en Chile se instala como una prioridad legislativa, mientras las políticas públicas tecnológicas buscan responder a una transformación que avanza más rápido que la normativa.
Durante más de cuatro horas, parlamentarios y especialistas intercambiaron visiones sobre los desafíos que implica la expansión de la inteligencia artificial en ámbitos como el trabajo, la educación y los servicios públicos. La discusión no se limitó a los riesgos, sino también a las oportunidades de desarrollo económico y modernización del Estado.
Flexibilidad y adaptación: el foco del debate
El presidente de la comisión, el senador Rojo Edwards, destacó la necesidad de construir una regulación que no limite el desarrollo tecnológico. “La inteligencia artificial es una revolución potente y Chile tiene que subirse a este carro, tomar las oportunidades, controlando los riesgos”, afirmó, planteando la necesidad de encontrar un equilibrio entre innovación y control.
En esa línea, el parlamentario advirtió sobre el principal desafío legislativo. “La ley tiene que ser suficientemente flexible para que no sea un obstáculo cuando las tecnologías, que avanzan mucho más rápido que la ley, vayan desarrollándose”, sostuvo. Así, la ley de inteligencia artificial en Chile enfrenta el desafío de adaptarse a un entorno dinámico, mientras la regulación debe anticipar riesgos sin frenar la innovación tecnológica.
Un debate donde Chile llega rezagado
Desde la comisión, también surgieron alertas sobre el ritmo del debate en el país. La senadora Daniella Cicardini planteó que “Chile está muy atrasado en este debate”, enfatizando la urgencia de avanzar en una normativa que responda a la velocidad de la transformación digital.
La parlamentaria también puso el foco en el rol del Estado. Señaló que la inteligencia artificial debe “democratizarse” y ser utilizada para mejorar la gestión pública, reducir burocracia y optimizar recursos. En ese punto, las políticas públicas tecnológicas se vinculan con la modernización del Estado, mientras la inteligencia artificial aparece como herramienta para mejorar servicios y eficiencia pública.
Industria y academia: una regulación con múltiples actores
El seminario reunió a actores clave del ecosistema tecnológico, incluyendo representantes de empresas como Microsoft, Google, Amazon Web Services y Salesforce, junto a académicos y expertos en inteligencia artificial. La diversidad de visiones permitió abordar el desafío desde distintas dimensiones: económica, ética y regulatoria.
Entre los consensos, se destacó que Chile tiene una base favorable para avanzar en este ámbito, pero requiere una regulación que considere diferencias entre actores. En esa línea, la regulación de inteligencia artificial en Chile deberá reconocer distintos niveles de riesgo y uso, mientras la ley definirá el marco de desarrollo tecnológico para las próximas décadas.
Regular usos, no tecnología
Uno de los puntos más relevantes del debate fue la necesidad de enfocar la regulación en los usos de la inteligencia artificial y no en la tecnología en sí. Esta aproximación busca evitar que la normativa quede obsoleta frente a avances acelerados.
Además, se advirtió sobre riesgos emergentes, particularmente en la convergencia entre inteligencia artificial y computación cuántica. En ese ámbito, la protección de datos se proyecta como un desafío de largo plazo, mientras la regulación deberá anticipar escenarios tecnológicos aún en desarrollo.
Proyección legislativa
El proyecto continuará su tramitación en el Senado en un contexto donde la presión por avanzar es creciente. La regulación de inteligencia artificial en Chile se define como una política pública estratégica, mientras su diseño marcará el equilibrio entre innovación, inversión y resguardo de derechos en los próximos años.



