Nacida de una demanda histórica de O’Higgins, la universidad estatal supera los 9 mil estudiantes y 2 mil titulados, mientras amplía su producción científica y consolida una formación profesional estrechamente vinculada con las necesidades del territorio
En 2017, 435 estudiantes comenzaron clases en 13 carreras de una universidad estatal que recién empezaba a tomar forma. Nueve años después, más de 9 mil personas estudian en la Universidad de O’Higgins, la oferta alcanzó 27 carreras de pregrado y más de 2 mil profesionales ya egresaron de sus aulas.
La institución cumple este 7 de agosto once años desde su creación en 2015, cuando una antigua aspiración regional comenzó a transformarse en universidad pública. Su crecimiento permite mirar el aniversario más allá de las cifras: O’Higgins dispone hoy de capacidad propia para formar profesionales, generar conocimiento e investigar problemas estrechamente ligados con su desarrollo.
Ese arraigo aparece en uno de los datos más significativos de su trayectoria. El 97,1% de los estudiantes de la UOH proviene de la región y el 89% de sus titulados permanece trabajando en ella, convirtiendo a la universidad en una plataforma relevante para formar y retener talento en el territorio.
Una universidad que multiplicó su escala
La expansión académica ha sido sostenida. Actualmente, la UOH cuenta con 27 carreras de pregrado, nueve programas de postgrado y cinco especialidades médicas, además de más de 100 académicas y académicos distribuidos entre cinco escuelas de pregrado y cinco institutos de investigación.
Su infraestructura también creció. Los campus de Rancagua y San Fernando suman más de 45 mil metros cuadrados construidos, dando soporte a una comunidad universitaria considerablemente mayor que aquella que recibió a la primera generación en 2017.
Los indicadores laborales refuerzan la dimensión regional de ese crecimiento. El 84% de sus egresados se encuentra trabajando y 95% lo hace en empleos acordes con su formación profesional. Al mismo tiempo, el 62,5% del estudiantado accede a gratuidad y la universidad ejecuta el Programa PACE más grande del país, acompañando a jóvenes de 41 establecimientos educacionales.
La expansión, por tanto, no solo ha significado sumar matrícula y carreras. También ha comenzado a construir una masa de profesionales que permanece mayoritariamente en O’Higgins y que puede incorporarse a empresas, servicios públicos, establecimientos educacionales, centros de salud y organizaciones del territorio.
Ciencia conectada con los desafíos de O’Higgins
La investigación constituye el segundo gran eje del crecimiento institucional. Desde 2017, la Universidad de O’Higgins registra 1.071 publicaciones científicas, de las cuales el 80% corresponde a revistas internacionales de alto impacto clasificadas en los segmentos Q1 y Q2.
Actualmente desarrolla 183 proyectos de investigación vigentes y otras 14 iniciativas financiadas por el Fondo de Innovación para la Competitividad. Agricultura sostenible, recursos hídricos, salud, apicultura, humedales, olivicultura, cerezas, tecnologías 4.0 y sistemas sanitarios rurales forman parte de una agenda científica que dialoga directamente con actividades y desafíos presentes en O’Higgins.
Esa relación puede observarse en investigaciones como el desarrollo de un biofiltro elaborado con biocarbón para tratar purines de cerdo, donde ciencia aplicada, economía circular y actividad agropecuaria convergen sobre un problema productivo y ambiental concreto.
La capacidad científica local cobra especial relevancia en una región enfrentada a presiones sobre el agua, cambio climático, productividad agrícola y transformación tecnológica. En paralelo, la UOH ha comenzado a ocupar un espacio creciente dentro de un ecosistema regional que articula conocimiento, innovación y actores productivos, ampliando las posibilidades de que la investigación tenga impacto fuera de los campus.
Una presencia que supera las aulas
La relación con la comunidad también ha ido ganando espacio. Congreso Futuro O’Higgins, el Festival de las Ciencias, temporadas de conciertos, actividades deportivas, cursos de extensión y encuentros ciudadanos forman parte de una agenda que busca acercar la universidad a las 33 comunas de la región.
Esa presencia responde a una discusión que ha acompañado su crecimiento desde los primeros años: cómo conseguir que una universidad regional no funcione como una institución aislada, sino que profundice su vinculación con las necesidades sociales, culturales y productivas de O’Higgins.
La consolidación institucional también recibió reconocimiento mediante la Acreditación Avanzada en Gestión Institucional, Docencia de Pregrado, Investigación y Vinculación con el Medio, vigente hasta 2027. La universidad señala además que mantiene una situación financiera sin endeudamiento y cuenta con la máxima calificación de la Superintendencia de Educación Superior.
La próxima década
Los primeros once años estuvieron marcados por instalar la universidad, ampliar su oferta, construir infraestructura y aumentar su comunidad académica. La siguiente etapa plantea una exigencia distinta: transformar ese crecimiento en un impacto cada vez más reconocible sobre el desarrollo regional.
Eso supone investigación capaz de responder problemas concretos, profesionales que permanezcan en O’Higgins, conocimiento que llegue a empresas y comunidades e innovación que ayude a enfrentar transformaciones productivas, ambientales y sociales.
La UOH nació para responder a una demanda histórica por educación superior estatal. Once años después, esa discusión parece superada. La pregunta ahora es cuánto puede aportar una universidad pública, instalada y crecientemente consolidada, al futuro de la región que hizo posible su nacimiento.



