El diputado por Atacama cuestionó el proyecto de reconstrucción del Gobierno y advirtió que concentra beneficios en altos patrimonios. La DC y la FRVS condicionaron su apoyo a cambios en impuestos, empleo y medidas para PYMES, mientras el Ejecutivo abre espacio a ajustes
El debate por la reforma de reconstrucción nacional en Chile entró en una fase crítica luego de que el diputado Jaime Mulet de la Federación Regionalista Verde Social (FRVS) cuestionara abiertamente el diseño del proyecto impulsado por el gobierno de José Antonio Kast, advirtiendo que la propuesta “dispone recursos públicos que van fundamentalmente a las grandes empresas y a personas de alto patrimonio”.
Tras una reunión en La Moneda con autoridades del Ejecutivo, el parlamentario fijó una posición que marca el tono de la negociación: “Es una reforma que no nos gusta, lo dijimos con mucha claridad. Es una reforma que beneficia fundamentalmente a las grandes empresas y a los más ricos”, sostuvo, enfatizando que el diseño actual no responde a criterios de equilibrio ni de justicia económica.
Condiciones políticas: impuesto, empleo y crecimiento
En el encuentro, junto a la Democracia Cristiana, encabezada por su presidente Álvaro Ortiz, presentaron una carta con cuatro condiciones para respaldar la iniciativa, apuntando directamente al núcleo tributario del proyecto.
El principal ajuste propuesto es modificar la rebaja del impuesto corporativo. Mientras el Gobierno busca reducirlo al 23%, el bloque plantea que “estamos dispuestos a aceptar hasta un 25%, pero condicionado a que se cumplan metas reales de crecimiento y empleo”, explicó Mulet, agregando que el respaldo dependerá de que el país supere el 4% de crecimiento y genere al menos 180 mil empleos formales al año.
El parlamentario también cuestionó la extensión de la invariabilidad tributaria: “No puede fijarse en 25 años como se propone. Eso compromete la capacidad futura del Estado. Creemos que debe limitarse y discutirse como reforma constitucional”, advirtió, reforzando la necesidad de revisar los incentivos a la inversión.
PYMES y clase media: el eje del rediseño
El bloque opositor busca reorientar la reactivación económica hacia las PYMES y la clase media, incorporando medidas concretas que apunten a aliviar costos y dinamizar la actividad productiva.
Entre ellas, destaca la rebaja de patentes comerciales para pequeñas empresas, junto con subsidios laborales focalizados. “El subsidio al trabajo debe ir a las PYMES, no a las grandes empresas que ya tienen trabajadores. Solo se justifica si crean nuevos empleos”, planteó Mulet, marcando una diferencia estructural con el enfoque del Ejecutivo.
A esto se suma un plan de rescate agrícola que incluye regulación de mercados concentrados, apoyo a la mediana agricultura y estabilización de costos de insumos, junto con propuestas como un IVA diferenciado para productos básicos.
Apertura del Gobierno y negociación en curso
Pese a las críticas, el encuentro en La Moneda dejó espacio para avanzar en acuerdos. Según participantes, el Ejecutivo mostró disposición a revisar parte de las propuestas, lo que se traducirá en mesas técnicas entre parlamentarios y el Ministerio de Hacienda, encabezado por Jorge Quiroz.
Mulet valoró esa señal, pero advirtió que el diálogo debe traducirse en cambios concretos: “Hay disposición a conversar, pero el Gobierno tiene que abrirse de verdad. No basta con escuchar, tiene que incorporar modificaciones sustantivas”, afirmó.
Una definición clave para el rumbo económico
La discusión por la reforma de reconstrucción nacional en Chile se proyecta como una de las más relevantes del actual ciclo político, no solo por su impacto fiscal, sino por el modelo de desarrollo que busca instalar.
Con posiciones aún distantes, el Congreso enfrenta una negociación donde el equilibrio entre inversión, crecimiento y distribución de beneficios será determinante. En ese marco, la presión por fortalecer a las PYMES y evitar concentraciones de beneficios aparece como uno de los ejes que marcarán el desenlace del proyecto.



