El histórico dirigente socialista falleció a los 71 años tras enfrentar un cáncer de próstata. Diputado, senador, presidente del Senado y varias veces timonel del PS, su trayectoria atravesó más de cinco décadas de la política chilena
Camilo Escalona Medina, una de las figuras que marcaron la historia reciente del Partido Socialista, falleció a los 71 años mientras permanecía internado en la Clínica Indisa, luego del deterioro de su estado de salud provocado por un cáncer de próstata. El deceso fue comunicado por su familia.
Hasta sus últimos meses se mantuvo ligado a la conducción partidaria. Era secretario general del PS, cargo desde el cual siguió interviniendo en los debates internos de la colectividad pese al tratamiento médico que lo había obligado a reducir su actividad pública.
Su muerte cierra una trayectoria que comenzó antes de cumplir los 14 años y atravesó la Unidad Popular, el golpe de Estado, el exilio, la clandestinidad, el retorno a la democracia, el Congreso y sucesivas etapas de conducción del socialismo chileno. Más que un parlamentario de larga carrera, Escalona fue durante décadas uno de los dirigentes que incidieron en la orientación política y las alianzas del PS.
Del movimiento estudiantil al exilio
Nacido en Santiago el 15 de junio de 1955, ingresó a la Juventud Socialista en 1969, cuando tenía 13 años y estudiaba en el Liceo N°6 de Hombres de San Miguel, actual Liceo Andrés Bello. Durante la Unidad Popular se incorporó a la dirigencia secundaria y llegó a encabezar la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago.
El golpe de Estado de septiembre de 1973 alteró abruptamente ese recorrido. Escalona fue requerido por las nuevas autoridades y, con ayuda del sacerdote Rafael Maroto, logró ingresar a la Embajada de Austria. Posteriormente vivió en Cuba y en la entonces República Democrática Alemana, antes de regresar clandestinamente a Chile a comienzos de los años 80.
En 1984 ya integraba la Comisión Política del Partido Socialista mientras la colectividad continuaba operando en la clandestinidad. Su formación política estuvo vinculada al sector encabezado por Clodomiro Almeyda, una de las vertientes que protagonizaron las divisiones y posteriores procesos de reunificación del socialismo chileno.
Con la recuperación democrática, Escalona se transformó también en uno de los defensores de la convergencia entre socialistas y democratacristianos. La construcción de mayorías, los acuerdos y la articulación de coaliciones serían desde entonces elementos permanentes de su actividad política.
Del Congreso al poder interno del PS
Con el retorno de la democracia comenzó su extensa carrera parlamentaria. En 1989 fue elegido diputado por El Bosque, La Cisterna y San Ramón, representación que mantuvo durante dos períodos. Tras una fallida candidatura senatorial por Santiago Poniente, regresó a la Cámara en 2002, esta vez representando a comunas de la provincia de Arauco y la zona del carbón.
En 2005 consiguió llegar al Senado por la Región de Los Lagos, donde permaneció entre 2006 y 2014. Entre marzo de 2012 y marzo de 2013 presidió la Cámara Alta y durante su paso por esa corporación encabezó, entre otras instancias, las comisiones de Hacienda y Especial Mixta de Presupuestos.
Su peso político, sin embargo, nunca dependió únicamente de sus cargos parlamentarios. Escalona presidió el Partido Socialista en distintos períodos entre 1994 y 2010, convirtiéndose en una de las figuras con mayor influencia en la organización interna, las alianzas y las decisiones estratégicas de la colectividad.
También conoció derrotas y conflictos. No logró llegar al Senado por Santiago Poniente en 1997 y tampoco consiguió un escaño en sus posteriores candidaturas por Biobío y Aysén. En 2013, su decisión de no competir en primarias parlamentarias abrió una de las controversias más intensas de su trayectoria y profundizó diferencias con sectores de su propio partido.
Quedar fuera del Congreso no significó abandonar la actividad política. Escalona volvió progresivamente a la primera línea y terminó asumiendo la Secretaría General del PS, responsabilidad que ejercía al momento de su fallecimiento.
Su regreso a la conducción coincidió con una etapa en que el papel del socialismo dentro de la centroizquierda volvió a adquirir protagonismo. En los últimos meses, distintas voces habían planteado precisamente la necesidad de que el Partido Socialista asumiera un rol más activo en la conducción de la oposición, atendiendo a su experiencia, representación parlamentaria y peso político.
Incluso con su salud deteriorada, Escalona mantuvo esa preocupación por la vida interna de su colectividad. En una de sus últimas intervenciones públicas agradeció las muestras de afecto recibidas y llamó a construir una “sólida hermandad de militantes socialistas”, vinculando nuevamente su mensaje con la cohesión del partido al que había ingresado siendo adolescente.
Una despedida que cruzó las fronteras políticas
La noticia de su fallecimiento generó reacciones desde distintos sectores. El expresidente Gabriel Boric, quien durante años representó una generación crítica de la Concertación y mantuvo diferencias políticas con Escalona, recordó su última conversación y escribió en redes sociales que “gracias a él y su generación nosotros estamos aquí”.
El Presidente José Antonio Kast también expresó sus condolencias. “Estuvimos en veredas políticas opuestas”, señaló al recordar al dirigente socialista, destacando que dedicó su vida a defender sus convicciones y que ejerció su liderazgo desde las instituciones.
Desde Chile Vamos, Evelyn Matthei sostuvo que “la política se construye reconociendo la historia y el aporte de quienes la han marcado”, incluso cuando existen diferencias. Mario Desbordes recordó, por su parte, los espacios de conversación política que compartieron durante momentos especialmente complejos para el país.
Las despedidas también llegaron desde la centroizquierda y el propio socialismo. El senador Juan Luis Castro lo definió como un “hombre político hasta el final”, mientras dirigentes del PPD, la Democracia Cristiana y otras colectividades destacaron su capacidad para construir acuerdos y su participación durante el proceso de recuperación democrática.
Ese reconocimiento transversal dialoga con uno de los elementos que recorrió su carrera: una militancia socialista definida, combinada con una apuesta por construir acuerdos más amplios. La necesidad de recuperar esa capacidad de entendimiento permanece presente en el Congreso, donde el diálogo político y la construcción de acuerdos siguen siendo parte central del desafío institucional.
Una trayectoria que terminó donde comenzó
Más de cinco décadas después de ingresar a la Juventud Socialista, Camilo Escalona seguía ocupando un lugar en la conducción del PS, cerrando una trayectoria que atravesó el exilio, la clandestinidad, el Congreso y la presidencia del Senado. Su recorrido quedó estrechamente ligado a la evolución del socialismo chileno y a una forma de entender la política basada en la organización partidaria, la construcción de mayorías y la búsqueda de acuerdos.
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