El legislador DC planteó que la centroizquierda requiere una conducción política común para enfrentar al Gobierno de José Antonio Kast. Apuntó al Partido Socialista por su experiencia, bancada parlamentaria y peso institucional dentro del bloque opositor actual
El senador Francisco Huenchumilla llamó al Partido Socialista a asumir un rol de conducción dentro de la oposición, en medio de las diferencias que han surgido en la centroizquierda frente a la agenda legislativa del Gobierno del Presidente José Antonio Kast.
El parlamentario de la Democracia Cristiana sostuvo que el sector necesita una coordinación política más clara para enfrentar al Ejecutivo, especialmente durante la tramitación de proyectos que han generado distintas posiciones entre las bancadas opositoras.
El llamado al Partido Socialista
“Yo soy partidario de que la centroizquierda debería conversar claramente, de hacer una suerte de primus inter pares y tener una cierta conducción. Y creo que aquí tiene una gran responsabilidad el Partido Socialista”, afirmó Huenchumilla.
El senador argumentó que el PS cuenta con trayectoria de gobierno, presencia parlamentaria y estructura partidaria para cumplir ese papel dentro del bloque. A su juicio, esa condición le permitiría actuar como articulador entre las distintas fuerzas de la oposición.
“Es un partido con historia, con experiencia en distintos gobiernos por muchas décadas, tiene una bancada parlamentaria bastante potente, tiene densidad intelectual, tiene una organización, por lo tanto perfectamente puede jugar un rol de primus inter pares, yo lo reconozco así frente al resto de los partidos”, señaló.
El planteamiento se da en medio de las tensiones que ha generado la megarreforma del Gobierno, especialmente por la ofensiva socialista ante el Tribunal Constitucional por la invariabilidad tributaria de la megarreforma, una decisión que abrió debate sobre los tiempos y la estrategia común de la oposición.
Diferencias frente a la agenda del Gobierno
Huenchumilla advirtió que la oposición no puede enfrentar la agenda del Ejecutivo mediante respuestas aisladas o negociaciones parciales. En su análisis, la centroizquierda necesita acordar prioridades comunes para incidir con mayor fuerza en los proyectos que impulsa La Moneda.
“Porque si estamos pirquineando nosotros mismos respuestas al gobierno y estamos tratando de obtener alguna ventaja mínima, algún artículo por ahí que no va al corazón de lo que pretende el gobierno, entonces no vamos a salir adelante”, sostuvo el senador DC.
La discusión sobre la megarreforma ha concentrado buena parte de esas diferencias. En paralelo al requerimiento anunciado por el PS, otras voces opositoras han puesto el foco en la necesidad de modificar profundamente la invariabilidad tributaria, uno de los puntos más cuestionados del proyecto.
El senador también hizo una lectura sobre el momento que atraviesan otras fuerzas del sector. Según planteó, el Partido Comunista se encuentra en una posición política distinta, mientras el Frente Amplio enfrenta los costos de su proceso de maduración, crecimiento e instalación institucional.
Vodanovic en el centro de la definición
Consultado sobre quién debería encabezar esa conducción, Huenchumilla apuntó a la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, señalando que cualquier articulación opositora debe respetar la institucionalidad interna de los partidos.
“La presidenta del Partido Socialista es Paulina Vodanovic, y lo primero que se tiene que hacer cuando hay una coalición o un primus inter pares es respetarnos nosotros, la institucionalidad que tenemos”, afirmó.
La mención a Vodanovic ocurre en un momento donde el socialismo ha tenido un rol activo en la discusión legislativa y en la definición de caminos institucionales frente a la megarreforma. Ese protagonismo, sin embargo, también ha generado diferencias con otras fuerzas opositoras respecto de la forma de enfrentar al Gobierno.
Para Huenchumilla, la centroizquierda requiere una organización mínima que permita acordar una respuesta común ante una derecha que, según señaló, responde a un escenario político distinto y conectado con tendencias internacionales.
El emplazamiento deja al Partido Socialista ante una definición relevante: asumir un rol más visible en la conducción opositora o mantener una coordinación más horizontal con el resto de los partidos. La respuesta será clave en las próximas discusiones legislativas, donde la oposición deberá definir si actúa con una estrategia común o mantiene caminos separados frente al Ejecutivo.



