Luksic, Matte y Angelini mantienen posiciones centrales, pero ya no explican por sí solos la concentración empresarial. Yarur, Paulmann, Falabella, ILC, Consorcio y Sigdo Koppers completan un mapa donde cambian controles, fronteras y escalas de poder
Durante décadas, hablar del poder económico en Chile conducía casi inevitablemente a tres apellidos: Luksic, Matte y Angelini. En 2026 los tres continúan ocupando posiciones centrales, con intereses que atraviesan minería, banca, energía, industria forestal, combustibles, bebidas, transporte y servicios financieros. Pero ya no bastan para explicar por sí solos cómo se distribuye el poder empresarial del país.
No existe hoy un único centro. Existen varios polos de concentración, con capacidades distintas para movilizar capital, controlar compañías, acceder a sectores regulados, internacionalizar operaciones o conectar actividades que van desde la extracción de cobre hasta los fondos previsionales. La pregunta, por eso, ya no es solamente quién posee la mayor fortuna, sino quién controla qué, cuánto capital administra y hacia dónde está expandiendo sus fronteras empresariales.
Los movimientos recientes muestran esa recomposición. Los Matte dieron un salto en servicios financieros con la integración de BICE y Security; los Yarur avanzan hacia una nueva arquitectura societaria bajo Bci Group; Falabella dejó atrás el pacto de accionistas que durante 22 años articuló formalmente a su bloque controlador; y ILC, cuya propiedad principal está en manos de la Cámara Chilena de la Construcción, cerró 2025 con US$99,8 mil millones en activos bajo administración en pensiones y rentas vitalicias.
El poder empresarial chileno, entonces, no está siendo reemplazado. Se está recomponiendo.
Los históricos siguen arriba, pero cambian sus fronteras
La estructura de los Luksic continúa siendo probablemente una de las expresiones más transversales del poder empresarial chileno. A través de Quiñenco, la familia participa en Banco de Chile, CCU, Enex, Compañía Sud Americana de Vapores y otras inversiones industriales y logísticas. El holding cerró 2025 con $67,7 billones en activos y $680.368 millones de utilidad atribuible a sus controladores.
Pero el movimiento que vuelve a ampliar las fronteras del grupo está en la minería. Antofagasta plc obtuvo US$4.479 millones en ingresos y US$1.996 millones en utilidades antes de impuestos durante el primer semestre de 2026, mientras desarrolla proyectos de crecimiento en Centinela, Los Pelambres y Zaldívar.
Su presidente ejecutivo, Iván Arriagada, afirmó al presentar esos resultados que “estas tres grandes inversiones de largo plazo posicionan favorablemente al Grupo para beneficiarse de la creciente demanda de cobre”.
El crecimiento coincide además con un relevo generacional que está redistribuyendo responsabilidades dentro de la familia Luksic. Andrónico Luksic Lederer ocupa posiciones simultáneas en Quiñenco y Antofagasta plc, Jean-Paul Luksic mantiene un rol central en minería y miembros de la tercera generación comienzan a ingresar a distintas estructuras empresariales e institucionales de la familia.
Los Matte, en cambio, están ensanchando su poder desde otro frente. CMPC y Colbún mantienen el peso histórico del grupo en las industrias forestal y energética, pero la adquisición de Grupo Security por BICECORP y Forestal O’Higgins cambió considerablemente su dimensión financiera. BICE identifica actualmente detrás de su pacto controlador a las familias Larraín Matte, Matte Capdevila y Matte Izquierdo.
Los primeros resultados permiten dimensionar esa nueva escala. Grupo BICE obtuvo $183.076 millones de utilidad durante el primer semestre de 2026, un aumento de 59,8% respecto de igual período del año anterior, con 2,4 millones de clientes y activos por más de US$38 mil millones. Su gerente general, Juan Eduardo Correa, sostuvo que “los resultados del semestre reflejan el avance de nuestra estrategia de construir un grupo financiero cada vez más sólido, con capacidades complementarias”.
El tercer integrante del núcleo histórico mantiene una de las cadenas de propiedad más definidas. Inversiones Angelini y Compañía posee 68,72% de AntarChile, sociedad que controla 60,82% de Empresas Copec. Desde allí se despliega un portafolio que conecta industria forestal, celulosa, combustibles, energía y minería.
Empresas Copec alcanzó US$712 millones de utilidad durante el primer semestre de 2026, frente a US$437 millones del mismo período del año anterior, mientras su EBITDA ajustado llegó a US$1.917 millones. Energía y minería compensaron un desempeño más débil en el negocio forestal. Para Eduardo Navarro, gerente general de Empresas Copec, “estos resultados demuestran, una vez más, la solidez y diversificación estratégica de nuestro portafolio”.
La trayectoria actual prolonga una expansión iniciada por Anacleto Angelini desde la pesca hacia combustibles, forestal, celulosa y otras actividades. En 2026, Empresas Copec continúa incorporando inversiones en energía y minería, mientras Arauco desarrolla en Brasil el proyecto Sucuriú, con una inversión de US$4.600 millones.
Una fotografía del poder empresarial
| Grupo o bloque | Principales áreas | Una cifra para dimensionarlo |
|---|---|---|
| Luksic | Minería, banca, bebidas, combustibles, transporte y logística | Antofagasta plc: US$4.479 millones de ingresos en 1S26 |
| Matte | Forestal, energía, banca, seguros e inversiones | Grupo BICE: más de US$38 mil millones en activos |
| Angelini | Forestal, celulosa, combustibles, energía y minería | Empresas Copec: US$712 millones de utilidad en 1S26 |
| Yarur | Banca, seguros e inversiones | BCI: US$89.920 millones en activos en 2025 |
| Paulmann | Supermercados, centros comerciales y retail | Cencosud: US$4.552 millones de ingresos en 2T26 |
| Falabella | Retail, banca, centros comerciales y mejoramiento del hogar | US$3.781 millones de ingresos y US$549 millones de EBITDA en 2T26 |
| ILC / CChC | Pensiones, seguros, salud y banca | US$99,8 mil millones en activos bajo administración en 2025 |
| Consorcio | Seguros, banca e inversiones | US$25.402 millones en activos a diciembre de 2025 |
| Sigdo Koppers | Minería, industria, explosivos, maquinaria y logística | US$4.119 millones de ingresos durante 2025 |
Las cifras permiten dimensionar plataformas empresariales diferentes y no constituyen un ranking contable: activos bancarios, ingresos, utilidades y activos bajo administración corresponden a magnitudes distintas y no son directamente comparables.
El control también está cambiando
Más allá de los tres conglomerados históricos, uno de los actores de mayor escala es el grupo Yarur. Empresas Juan Yarur SpA posee 55,36% de BCI, una participación que se mantenía a junio de 2026, mientras el banco terminó 2025 con US$89.920 millones en activos, ubicándose como el mayor banco chileno en esa medición.
El crecimiento no se explica únicamente por Chile. BCI ha construido durante la última década una presencia relevante en Estados Unidos mediante City National Bank of Florida, además de sus negocios en Perú. Esa expansión es precisamente la que está detrás de uno de los principales movimientos societarios del año.
En enero de 2026, BCI anunció la creación de Bci Group, una nueva matriz destinada a controlar separadamente BCI y City National Bank of Florida. La CMF inscribió el 26 de agosto las acciones del holding en el registro correspondiente, aunque la reorganización todavía debe completar distintas etapas y autorizaciones regulatorias.
El cambio importa porque muestra que el poder empresarial no solo aumenta cuando una compañía compra otra. También cambia cuando se transforma la estructura desde la cual se ejerce el control.
Falabella es probablemente el ejemplo más claro. Durante más de dos décadas, distintas ramas familiares estuvieron vinculadas mediante un pacto de accionistas que permitía identificar formalmente un bloque controlador. Ese acuerdo, vigente desde octubre de 2003, expiró el 1 de julio de 2025. En su memoria anual, Falabella informó que al cierre de ese año no poseía un controlador bajo las disposiciones de la Ley de Mercado de Valores.
La propiedad permanecía ampliamente distribuida a junio de 2026. Lucec Tres tenía 10,67%; Inversiones San Vitto, 9,71%; Don Alberto Cuatro Delta y Gamma, 5,41% cada una; Santa Victoria y Cinque Terre, 4,45% cada una; y Bethia, 2,80%, además de inversionistas institucionales y corredoras.
La desaparición del pacto no significó la desaparición del poder económico del grupo. Falabella registró durante el segundo trimestre US$3.781 millones en ingresos y US$549 millones de EBITDA. La utilidad antes del efecto contable de revalorización de propiedades de inversión llegó a US$242 millones y, incorporando ese efecto, alcanzó US$330 millones.
Su gerente general, Alejandro González, sostuvo que “en un entorno más exigente para el consumo, estos resultados reflejan la resiliencia de nuestra estrategia”. La paradoja es significativa: Falabella conserva escala, negocios y accionistas familiares relevantes, pero ya no posee la estructura formal de control que durante 22 años permitió observar esas ramas como un bloque único.
En Cencosud, por el contrario, el control familiar continúa claramente identificado. PK One Limited posee 52,15% de la compañía, mientras Horst Paulmann mantenía directamente otro 2,51% a junio. Los estados financieros de 2025 situaban la participación total del grupo Paulmann en 55,872%.
La compañía registró US$4.552 millones en ingresos durante el segundo trimestre de 2026, aunque el resultado mostró las tensiones que también enfrentan los grandes conglomerados: perdió $36.455 millones y estuvo expuesta a presiones competitivas, cambiarias y costos vinculados a su transformación. Su gerente general, Rodrigo Larraín, reconoció que “fue un trimestre débil, que no estuvo a la altura de nuestras expectativas”.
La escala actual proviene de la expansión que convirtió el negocio creado por Horst Paulmann en una plataforma regional de supermercados y centros comerciales. A diferencia de holdings más diversificados, Cencosud concentra buena parte de su poder en consumo masivo, activos inmobiliarios y presencia comercial en distintos mercados de América.
El poder que no cabe en un apellido
Si el mapa se construyera exclusivamente a partir de familias, una de las mayores plataformas empresariales del país quedaría prácticamente fuera de la fotografía.
Inversiones La Construcción, ILC, es controlada en 68,22% por la Cámara Chilena de la Construcción y participa, a través de distintas compañías, en pensiones, seguros, salud y banca. Entre sus principales activos se encuentran AFP Habitat, Confuturo, RedSalud y Banco Internacional.
ILC terminó 2025 con US$99,8 mil millones en activos bajo administración en sus negocios previsionales y de rentas vitalicias, además de $18,2 billones en activos consolidados. La utilidad del holding llegó a $279.957 millones, 88,8% por encima del ejercicio anterior.
Su naturaleza de propiedad es distinta a la de Luksic, Matte o Angelini, pero la dimensión de los recursos que administra y su presencia en actividades altamente reguladas muestran algo fundamental: el poder económico no necesariamente necesita organizarse alrededor de un apellido.
Consorcio Financiero introduce otra variante. A diciembre de 2025 registraba aproximadamente US$25.402 millones en activos y un patrimonio cercano a US$1.891 millones. P&S y Banvida concentran conjuntamente 91,76% de la propiedad, vinculando su control a las familias Hurtado Vicuña, Fernández León y Garcés Silva.
Desde el mundo industrial, Sigdo Koppers agrega otra dimensión. Durante 2025 registró US$4.119 millones en ingresos, un EBITDA de US$551 millones y utilidades por US$111 millones. Su particularidad está en la internacionalización: 65% de sus ingresos provino de operaciones fuera de Chile, principalmente vinculadas a productos y servicios para minería e industria.
Estos conglomerados no son nuevos. Lo que cambia es su importancia cuando el análisis abandona la lógica de observar el poder únicamente desde los apellidos históricamente más reconocibles y comienza a mirar cuánto capital administran, qué industrias conectan y qué capacidad tienen para operar simultáneamente en diferentes mercados.
El Estado también empieza a mirar el mapa
La discusión ya no está restringida a empresas, inversionistas y mercado de capitales. Los organismos encargados de observar la competencia han comenzado también a preguntarse cómo deben analizarse estructuras empresariales cada vez más complejas.
El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia abrió el expediente ERN 32-2023 para estudiar estructuras societarias piramidales, participaciones cruzadas entre mercados financieros y otros sectores, presencia de conglomerados en concesiones o derechos entregados por el Estado y la eventual creación de un registro para grandes grupos empresariales.
La pertenencia a un conglomerado o la existencia de participaciones cruzadas no constituye por sí misma una infracción. La Fiscalía Nacional Económica ha sostenido que la institucionalidad dispone de instrumentos para abordar eventuales riesgos anticompetitivos, aunque también ha recomendado aumentar la transparencia sobre la propiedad de los grupos empresariales.
El debate introduce una dimensión que hasta hace algunos años tenía menor visibilidad: no basta con saber quién es dueño de una compañía. También importa comprender las conexiones entre sociedades, mercados, inversiones y estructuras de control. Ese es precisamente el cambio que muestra el mapa de 2026.
El poder cambia de forma, pero no pierde concentración
Los Luksic continúan ampliando su brazo minero. Los Matte sumaron una plataforma financiera de mayor escala. Angelini mantiene una estructura diversificada que continúa incorporando inversiones. Los Yarur preparan una arquitectura destinada a separar sus operaciones bancarias chilenas y estadounidenses.
Cencosud conserva un control familiar claramente identificable, mientras Falabella demuestra que una gran plataforma empresarial puede mantener su escala incluso después de desaparecer el pacto que articuló formalmente a su antiguo bloque controlador. ILC, Consorcio y Sigdo Koppers completan una fotografía mucho más amplia que la de los tradicionales tres o cuatro apellidos.
Por eso, un ranking de las mayores fortunas permite conocer solo una parte del poder económico chileno.
Para entender quiénes lo concentran en 2026 hay que seguir las sociedades que controlan, el capital que administran, los sectores que conectan y las inversiones que están preparando.
Los apellidos siguen importando. Pero el verdadero mapa del poder está en todo lo que controlan detrás de ellos.
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