El estudio plantea reducir de 25 a 18 las carteras y crear una Oficina Presidencial con rango ministerial, encargada del seguimiento programático y la asesoría estratégica. La fórmula mantiene a Interior en la conducción política y reorganiza funciones de Segpres, Segegob y el Segundo Piso
El Instituto Libertad puso sobre la mesa una propuesta para reducir de 25 a 18 los ministerios y reorganizar la coordinación del Ejecutivo, en momentos en que el Gobierno de José Antonio Kast inició formalmente la revisión de la estructura del Estado.
El estudio La organización ministerial en Chile: coordinación política y modernización del Estado, elaborado por Hugo Jofré, Lucas González y César Miranda, plantea fusionar distintas carteras y crear una nueva Jefatura de la Oficina Presidencial, con rango ministerial y dependencia directa del Presidente.
La propuesta se conoce después de que Kast instalara la Comisión Nueva Arquitectura del Estado, integrada por 12 miembros y con un plazo de 120 días para revisar superposiciones, reasignación de recursos y posibles cambios en la organización ministerial.
La cifra de 18 carteras, sin embargo, no corresponde a una definición del Ejecutivo. El Presidente ha señalado que la comisión no trabaja con un número predeterminado y que cualquier modificación de fondo deberá posteriormente traducirse en proyectos de ley.
Una Oficina Presidencial para coordinar el programa
Uno de los principales cambios planteados por Instituto Libertad es la creación de una Oficina Presidencial encargada del seguimiento del programa de Gobierno, los compromisos presidenciales, la coordinación de prioridades y la asesoría estratégica.
Los autores parten de un diagnóstico que expusieron públicamente tras conocerse el estudio: “Nuestro Ejecutivo no falla por exceso de carteras, sino por déficit de coordinación”, señalaron Jofré, González y Miranda, poniendo el énfasis en la forma en que actualmente se distribuyen las tareas de conducción dentro del Gobierno.
Bajo el diseño propuesto, el Ministerio del Interior mantendría la jefatura política del gabinete, la relación con los partidos, el vínculo con el Congreso y la coordinación política entre ministros. La nueva oficina, en cambio, asumiría labores vinculadas al seguimiento técnico y programático directamente desde Presidencia.
Jofré ha definido ese espacio de coordinación como el “sistema nervioso central del Ejecutivo”, integrado actualmente por distintas estructuras, entre ellas Interior, Segpres, Segegob, Hacienda y el denominado Segundo Piso.
La propuesta busca reorganizar esas funciones. Parte de las tareas hoy radicadas en Segpres y Segegob pasarían a la Oficina Presidencial, mientras el Segundo Piso quedaría formalmente incorporado dentro de esa estructura.
También se plantea modificar la vocería. En lugar de mantenerla necesariamente bajo un ministro de Estado, el diseño considera un Vocero Presidencial sin rango ministerial, apoyado por la Secretaría de Comunicaciones, Secom.
En esa línea, Jofré ha explicado que el objetivo es “institucionalizar la asesoría presidencial, delimitar mejor las responsabilidades y fortalecer la capacidad de conducción y coordinación del Presidente”.
Una fórmula distinta a la anunciada por Kast
El esquema elaborado por Instituto Libertad no coincide completamente con la reorganización anunciada hasta ahora por el Ejecutivo.
Durante su primera Cuenta Pública, Kast informó que el Gobierno avanzaría en un proyecto para fusionar institucionalmente el Ministerio del Interior y la Secretaría General de Gobierno.
La medida forma parte de la agenda de reorganización estatal presentada por el Presidente ante el Congreso, que también contempla revisar el número de ministerios y las duplicidades existentes dentro de la administración.
El estudio de Libertad mantiene, en cambio, a Interior como cartera independiente y propone trasladar hacia la nueva Oficina Presidencial algunas funciones actualmente distribuidas entre Segpres, Segegob y los equipos de asesoría directa del Mandatario.
Se trata, por tanto, de dos diseños diferentes que deberán convivir con el trabajo de la comisión presidencial antes de que La Moneda defina qué cambios llevará finalmente al Congreso.
Las fusiones que llevarían el gabinete a 18 ministerios
La propuesta contempla también una reorganización de las carteras sectoriales. El criterio planteado por los autores es reunir áreas cuyas políticas requieren una coordinación permanente, más que establecer una reducción basada exclusivamente en ahorro fiscal.
| Áreas actuales | Cambio propuesto |
|---|---|
| Economía + Trabajo y Previsión Social | Integración en una sola cartera |
| Energía + Minería | Integración en una sola cartera |
| Obras Públicas + Transportes y Telecomunicaciones | Integración en una sola cartera |
| Vivienda + Bienes Nacionales | Integración en una sola cartera |
| Educación + Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación | Integración en una sola cartera |
| Deporte + institucionalidad de Juventud | Creación de un Ministerio del Deporte y Juventud |
En el último caso no se trata de la fusión de dos ministerios existentes, porque Juventud no constituye actualmente una cartera independiente. La propuesta considera incorporar esa institucionalidad al Ministerio del Deporte.
Los autores sostienen que una mayor coordinación no supone necesariamente disminuir la capacidad de los ministerios sectoriales. “Una coordinación fuerte no debilita a los ministerios sectoriales, sino que los ordena”, afirmaron al explicar el fundamento del rediseño.
El documento también plantea que las modificaciones se implementen gradualmente. Primero se definiría la estructura y funciones del Centro de Gobierno y posteriormente avanzarían las fusiones sectoriales.
La decisión todavía está pendiente
La propuesta fue presentada a la División de Coordinación Interministerial del Ministerio del Interior, pero no tiene carácter vinculante ni representa hasta ahora la posición definitiva del Gobierno.
La Comisión Nueva Arquitectura del Estado deberá entregar sus propias recomendaciones y resolver, entre otros puntos, qué carteras podrían fusionarse, qué funciones están duplicadas y cómo se reorganizarían los recursos públicos.
Cualquier modificación de esta magnitud deberá considerar además subsecretarías, servicios dependientes, seremías, presupuestos y funcionarios, materias que requieren cambios legales y que deberán ser discutidas en el Congreso.
Tampoco existe hasta ahora una estimación pública de ahorro fiscal asociada específicamente al diseño de Instituto Libertad ni antecedentes que permitan proyectar eventuales reducciones de personal.
Por ahora, el estudio agrega una alternativa concreta al proceso abierto por La Moneda: menos ministerios, una nueva Oficina Presidencial y una distribución distinta de las funciones de coordinación que hoy se reparten dentro del Ejecutivo.
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