Atacama lideró el crecimiento regional, mientras Antofagasta, O’Higgins, Biobío y Aysén registraron fuertes contracciones, reflejando cómo la minería, la pesca, la acuicultura, la construcción y los servicios están configurando desempeños territoriales muy distintos durante 2026 en Chile
La economía chilena cayó 0,2% durante el segundo trimestre de 2026, pero detrás de ese promedio nacional aparecen movimientos mucho más pronunciados entre los territorios. Atacama creció 8,3%, mientras Antofagasta retrocedió 6,3%; O’Higgins y Aysén disminuyeron 4,2%, y Biobío cayó 3,0%.
Las nuevas cifras de Producto Interno Bruto Regional publicadas por el Banco Central muestran un país donde las actividades que sostienen cada territorio están marcando diferencias cada vez más visibles. La menor extracción de cobre golpeó al norte y a O’Higgins, mientras la pesca, la acuicultura, la generación eléctrica y la construcción incidieron en los retrocesos observados hacia el sur.
La distancia entre los extremos permite dimensionar esa brecha. Entre Atacama, que encabezó el crecimiento, y Antofagasta, que registró la mayor contracción, existen 14,6 puntos porcentuales de diferencia. Al mismo tiempo, regiones apoyadas en servicios, comercio, industria o actividades agropecuarias consiguieron mantener cifras positivas.
La radiografía de las 16 regiones
| Región | PIB II trimestre 2026 | Principal incidencia |
|---|---|---|
| Arica y Parinacota | -4,9% | Industria pesquera, pesca extractiva y construcción |
| Tarapacá | -4,5% | Minería del cobre |
| Antofagasta | -6,3% | Minería del cobre y construcción |
| Atacama | +8,3% | Mayor extracción de oro y plata |
| Coquimbo | +0,9% | Servicios personales |
| Valparaíso | +1,7% | Refinación de combustibles |
| Metropolitana | +1,6% | Servicios y comercio |
| O’Higgins | -4,2% | Minería del cobre |
| Maule | +0,7% | Industria vitivinícola y servicios |
| Ñuble | +1,1% | Servicios personales |
| Biobío | -3,0% | Industria pesquera, generación eléctrica y construcción |
| La Araucanía | +0,7% | Servicios personales y construcción |
| Los Ríos | +1,6% | Ganadería, construcción, servicios e industria alimenticia |
| Los Lagos | +1,1% | Pesca, construcción, servicios y comercio |
| Aysén | -4,2% | Acuicultura y construcción |
| Magallanes | -1,9% | Acuicultura y construcción |
Fuente: Banco Central de Chile. Variación interanual del PIB regional, segundo trimestre de 2026. Información preliminar de Cuentas Nacionales.
La minería abre la mayor brecha en el norte
Atacama y Antofagasta ofrecen la expresión más clara de esas distintas velocidades. La primera encabezó el crecimiento nacional con 8,3%, impulsada principalmente por una mayor extracción de oro y plata. La construcción también realizó un aporte positivo y las exportaciones regionales crecieron 7,5%, sostenidas por mayores envíos mineros.
Antofagasta se movió en sentido contrario. Su economía se contrajo 6,3%, el mayor retroceso entre las 16 regiones, principalmente por la menor actividad de la minería del cobre, a lo que se sumó la construcción. Ese desempeño también alcanzó a las exportaciones, que disminuyeron 8,3%, aunque el consumo de los hogares aumentó 2,0%.
Tarapacá cayó 4,5%, nuevamente con el cobre como principal incidencia, mientras Arica y Parinacota retrocedió 4,9%, afectada por la industria pesquera, la pesca extractiva y la construcción. Coquimbo logró mantenerse fuera de esa tendencia con un crecimiento de 0,9%, apoyado por los servicios personales.
Los resultados muestran que una fuerte vocación minera no implica necesariamente compartir el mismo ciclo económico. Mientras la menor producción cuprífera afectó a Antofagasta y Tarapacá, el avance del oro y la plata permitió que Atacama se desmarcara con fuerza del resto del norte.
O’Higgins vuelve a quedar entre las mayores caídas
En la zona centro-sur, O’Higgins registró una contracción de 4,2%, principalmente por la minería del cobre. Una mayor producción frutícola logró amortiguar parcialmente el resultado, pero no evitó que la región quedara nuevamente entre las economías con mayores caídas del país. Sus exportaciones retrocedieron 18,9%, también por menores envíos de cobre, y el consumo de los hogares disminuyó 0,5%.
El nuevo dato aparece en una región que ya venía exhibiendo señales de menor dinamismo productivo y laboral. Durante mayo-julio, O’Higgins registró 10,5% de desocupación y 29,6% de informalidad, dentro de un escenario en que ocho regiones del país tenían tasas de desempleo de dos dígitos.
La construcción también ha advertido dificultades. Empresas del sector con proyectos habitacionales retrasados reportaron recortes de personal y postergación de inversiones, mientras el gremio ha planteado que una mayor velocidad en la ejecución de iniciativas públicas y privadas podría ayudar a recuperar empleo y actividad en O’Higgins.
A ese cuadro se agrega una variable que todavía no está incorporada en las cifras del segundo trimestre. La postergación de Andes Norte hasta 2029 fue conocida posteriormente y abrió interrogantes sobre trabajadores, contratistas y proveedores asociados a El Teniente. Por su fecha, no explica la caída de 4,2% informada ahora, pero sí incorpora un factor adicional para la evolución futura de la economía regional.
Biobío y Aysén llevan la brecha hacia el sur
Las dificultades no terminan en los territorios ligados al cobre. Biobío cayó 3,0%, afectado por el desempeño de la industria y del resto de bienes. La industria pesquera, la generación eléctrica y la construcción estuvieron entre las actividades que más incidieron en ese retroceso.
La pérdida de dinamismo también llegó al frente externo. Las exportaciones de Biobío disminuyeron 11,8%, principalmente por menores envíos de productos alimenticios y pesqueros manufacturados, mientras el consumo de los hogares cayó 0,6%, afectado por un menor gasto en alimentos, bebidas y combustibles.
Aysén retrocedió 4,2%, igualando la caída de O’Higgins, pero por razones productivas diferentes. La acuicultura fue el principal factor negativo y la construcción también restó actividad, mientras minería y servicios compensaron parcialmente esos resultados. Las exportaciones disminuyeron 4,5% y el consumo de los hogares cayó 2,6%.
Magallanes completó el grupo de regiones australes en terreno negativo, con una contracción de 1,9% asociada también a acuicultura y construcción. Sin embargo, sus exportaciones crecieron 6,3%, impulsadas principalmente por productos elaborados de salmón, reflejando nuevamente que actividad, consumo y envíos al exterior no necesariamente se mueven en la misma dirección.
Atacama y Valparaíso lideran el crecimiento regional
Atacama encabezó por amplio margen el crecimiento regional durante el segundo trimestre, con una expansión de 8,3%. El resultado estuvo impulsado principalmente por la minería, donde destacó una mayor extracción de oro y plata, mientras la construcción también realizó un aporte positivo. Ese dinamismo se trasladó al comercio exterior: las exportaciones regionales crecieron 7,5%, favorecidas por los mayores envíos mineros.
Valparaíso ocupó el segundo lugar, con un crecimiento de 1,7%, explicado principalmente por el desempeño de la refinación de combustibles dentro de la industria manufacturera. La generación eléctrica y los servicios personales también contribuyeron al avance de la actividad.
A diferencia de Atacama, su impulso exportador estuvo marcado por el cobre: los envíos regionales aumentaron 24%, mientras el consumo de los hogares creció 1,5%. Ese desempeño se inserta además en una región donde industria, puertos, logística y energía aparecen como ejes de nuevas oportunidades productivas.
Servicios y actividades locales sostienen a otras regiones
La Región Metropolitana mostró una trayectoria diferente y creció 1,6%, con un avance generalizado de los servicios y del comercio mayorista y minorista. La construcción restó actividad, pero no fue suficiente para revertir el resultado positivo, mientras el consumo de los hogares aumentó 2,0%.
En el centro y sur, Maule creció 0,7% con apoyo de la industria vitivinícola y los servicios; Ñuble avanzó 1,1%; La Araucanía aumentó 0,7%; Los Ríos, 1,6%; y Los Lagos, 1,1%. Los motores fueron distintos en cada territorio y abarcaron desde servicios personales y construcción hasta ganadería, pesca, comercio e industria alimenticia.
Las cifras también muestran que producir más no siempre significa que los hogares estén consumiendo más. La Araucanía aumentó su PIB 0,7%, pero el consumo cayó 2,5%; Los Ríos creció 1,6% mientras el gasto de los hogares retrocedió 1,7%. Antofagasta presentó el comportamiento inverso: su economía cayó 6,3%, pero el consumo aumentó 2,0%.
La brecha regional marcará el segundo semestre
A nivel nacional, el consumo de los hogares creció 1,2% y se expandió en ocho regiones. Las exportaciones de bienes, en cambio, disminuyeron 1,9%, con retrocesos en siete territorios. Los menores envíos mineros, especialmente de cobre, explicaron buena parte del resultado, aunque las mayores exportaciones de fruta permitieron compensarlo parcialmente.
La fotografía del segundo trimestre deja así una economía territorialmente fragmentada. Detrás de una caída nacional de 0,2% conviven regiones impulsadas por oro, plata, servicios, comercio, agricultura o ganadería, junto con otras donde cobre, pesca, acuicultura, generación eléctrica o construcción están frenando la actividad.
La evolución durante la segunda mitad del año permitirá saber si esas diferencias comienzan a moderarse o vuelven a ampliarse. Por ahora, las cifras confirman que mirar únicamente el promedio nacional entrega una fotografía incompleta: el desempeño de la economía chilena cambia de manera significativa según el territorio desde el cual se observe.



