Un estudio de Experian muestra que las empresas chilenas proyectan aumentar sus inversiones en inteligencia artificial, pero enfrentan obstáculos para aprovecharla. La calidad de los datos, el presupuesto y el talento especializado limitan su avance en Chile
La inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar cada vez más importante en las decisiones de inversión de las empresas chilenas. Su incorporación promete reducir costos, acelerar procesos y mejorar la relación con los clientes. Sin embargo, muchas organizaciones descubren que disponer de nuevas herramientas tecnológicas no garantiza mejores resultados cuando la información necesaria para utilizarlas presenta deficiencias.
Un estudio de Experian, denominado “Panorama de adopción de Inteligencia Artificial en el sector empresarial de Chile”, revela que el 43,8% de las empresas consultadas proyecta aumentar su inversión en IA durante los próximos dos años. El interés responde a beneficios que comienzan a observarse en distintas áreas del negocio, aunque todavía existen diferencias importantes entre las organizaciones que exploran estas soluciones y aquellas que consiguieron incorporarlas a sus operaciones.
La principal dificultad aparece precisamente donde comienza cualquier proceso de automatización inteligente: los datos. Un 64,9% de las empresas identifica problemas en la calidad de su información, una situación que se suma a las dificultades para ampliar proyectos de inteligencia artificial dentro de las organizaciones. El problema supera la incorporación de software y alcanza la forma en que las compañías administran sus procesos y recursos tecnológicos.
Más productividad, pero una integración todavía limitada
Los resultados de Experian muestran que un 27,2% de las empresas se encuentra evaluando oportunidades para implementar inteligencia artificial, mientras un 15,8% ya la incorporó a procesos clave del negocio. La diferencia evidencia que el interés por esta tecnología todavía no se traduce necesariamente en una adopción extendida.
El avance es más visible en funciones relacionadas con el manejo de información y la atención de usuarios. Finanzas y control financiero concentran el 29,8% de las menciones sobre áreas de utilización, seguidas por atención al cliente, con un 26,3%. Son actividades donde automatizar procedimientos y procesar información puede generar beneficios operacionales relativamente directos.
Gustavo Kosel, Head of Sales & Business Consultancy de Experian, sostuvo que “los resultados muestran que las empresas chilenas están avanzando desde la exploración hacia una adopción cada vez más estratégica de la inteligencia artificial. En Experian vemos que esta tecnología tendrá un impacto creciente en ámbitos como la gestión del riesgo, el acceso al crédito y la prevención del fraude, permitiendo a las organizaciones tomar decisiones más ágiles, precisas e informadas a partir del uso inteligente de los datos”.
Los beneficios identificados por las compañías permiten comprender las expectativas. Un 65,8% reconoce reducciones en los tiempos destinados a tareas operativas, mientras el 56,1% menciona ahorros de costos y el 54,4% observa mejoras en la atención al cliente. También aparecen avances en la toma de decisiones y una disminución de errores administrativos.
Principales resultados del estudio de Experian
| Indicador | Empresas consultadas |
|---|---|
| Proyectan aumentar su inversión en IA | 43,8% |
| Reducen tiempos de tareas operativas | 65,8% |
| Identifican ahorros de costos | 56,1% |
| Mejoran la atención al cliente | 54,4% |
| Señalan problemas en la calidad de datos | 64,9% |
| Enfrentan limitaciones presupuestarias | 48,2% |
| Identifican falta de talento especializado | 46,5% |
La información se convierte en una barrera para crecer
Las dificultades no desaparecen con mayores presupuestos tecnológicos. Según el estudio, un 48,2% identifica restricciones financieras para acelerar la implementación de IA, mientras el 46,5% reconoce escasez de talento especializado. Ambos factores adquieren relevancia cuando las empresas buscan pasar de aplicaciones puntuales a sistemas integrados con sus procesos productivos, comerciales y administrativos.
La información empresarial también presenta dificultades de organización. Bases de datos incompletas, registros inconsistentes o sistemas que no comparten información pueden limitar el funcionamiento de soluciones avanzadas. Una empresa puede automatizar decisiones, pero si utiliza antecedentes incorrectos o desactualizados corre el riesgo de reproducir y ampliar errores existentes.
Para Kosel, el asunto requiere inversiones que no se concentren exclusivamente en adquirir nuevas herramientas. “Los datos son la base sobre la que se construyen los modelos de inteligencia artificial. Por eso, las empresas que inviertan en fortalecer sus estrategias de datos, analítica e integración tecnológica tendrán mayores oportunidades de capturar valor, mejorar sus procesos y convertir la información en decisiones que impulsen el crecimiento de sus negocios”, afirmó.
La diferencia entre compañías grandes y pequeñas también merece atención. Aunque el comunicado no entrega resultados desagregados por tamaño empresarial o región, las limitaciones presupuestarias y de personal especializado plantean preguntas relevantes sobre la capacidad de las pymes para acceder a los mismos beneficios tecnológicos que las organizaciones con mayores recursos.
Invertir en tecnología ya no resulta suficiente
Los resultados del estudio muestran que el próximo ciclo de inversión en inteligencia artificial tendrá que considerar mucho más que infraestructura y licencias de software. La preparación de los equipos, la calidad de los datos y las capacidades profesionales serán determinantes para transformar las expectativas en resultados económicos. En esa dirección, la creciente demanda de especialistas en gobernanza de datos refleja la importancia que adquiere administrar correctamente la información empresarial.
Para la economía chilena, la expansión de la inteligencia artificial abre oportunidades de productividad y competitividad, pero también puede profundizar diferencias entre empresas si las condiciones de implementación son desiguales. La evolución de estas inversiones permitirá observar cuánto de la actual expectativa tecnológica se convierte efectivamente en mejoras de gestión, menores costos y nuevas capacidades de crecimiento.



