A siete años del estallido social, Criteria revela que 63% todavía encuentra motivos para manifestarse y 68% considera pendientes sus demandas. Mientras Chile revisa su pasado, la aprobación de José Antonio Kast alcanza 28% en octubre
En octubre de 2019, millones de personas salieron a las calles convencidas de que Chile necesitaba cambiar. Siete años después, las manifestaciones masivas quedaron en el pasado, pero buena parte del malestar que las impulsó continúa presente. La última encuesta Agenda Criteria revela un país que mira con creciente distancia aquellos acontecimientos, aunque sigue reconociendo razones para expresar su descontento.
La fotografía resulta especialmente significativa. El 59% considera que el estallido social fue negativo para Chile, pero el 68% sostiene que las demandas que lo originaron siguen sin resolverse. Más revelador todavía: el 63% cree que actualmente existen motivos para que las personas continúen manifestándose en las calles.
Son cifras que vuelven a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para la política chilena: cuánto cambió realmente la vida de las personas durante estos siete años. El debate sobre las desigualdades territoriales, el empleo y los servicios públicos que siguen marcando la vida cotidiana adquiere otra dimensión cuando casi siete de cada diez encuestados consideran que las demandas de 2019 permanecen abiertas. La encuesta no precisa cuáles son esas demandas, pero confirma que una mayoría no las da por satisfechas.
El rechazo al estallido no terminó con el malestar
La distancia con octubre de 2019 comenzó a construirse hace años. En julio de 2020, cuando el país todavía discutía intensamente las consecuencias de aquellas protestas, el 67% consideraba que el estallido social resultó positivo. Esa mirada perdió terreno durante los años siguientes, hasta caer a 37% en 2025. Ahora, por primera vez desde el inicio de la serie, registra una recuperación y llega a 41%.
También cambió la relación que las personas establecen entre el estallido y la violencia. Hace un año, el 45% lo consideraba la principal causa del aumento de la delincuencia y la violencia en Chile. Hoy esa opinión alcanza 39%. Algo similar ocurre con quienes creen que las movilizaciones fueron únicamente la expresión violenta y organizada de un grupo minoritario de extremistas: disminuyeron de 46% a 44%.
La evolución muestra que el rechazo sigue siendo mayoritario, aunque algunas de las percepciones más negativas comenzaron a retroceder. El país parece distinguir cada vez más entre los episodios de violencia y las razones que llevaron a miles de personas a manifestarse, dos dimensiones que convivieron durante el estallido y que todavía atraviesan su interpretación política.
Lo que Chile piensa del estallido social siete años después
| Percepción ciudadana | 2024 | 2025 | 2026 |
|---|---|---|---|
| Considera positivo el estallido | 44% | 37% | 41% |
| Considera negativo el estallido | 56% | 63% | 59% |
| Cree que sus demandas siguen sin resolverse | 80% | 72% | 68% |
| Lo considera principalmente responsable del aumento de la delincuencia y violencia | 39% | 45% | 39% |
| Lo considera solo expresión violenta de extremistas | 43% | 46% | 44% |
| Cree que hoy existen motivos para manifestarse | — | — | 63% |
Fuente: Agenda Criteria, octubre de 2026. Comparación con mediciones anteriores. La última pregunta no presenta una serie histórica comparable en el documento.
La persistencia del malestar, sin embargo, no se distribuye de manera uniforme. Entre quienes se identifican con la izquierda, el 97% considera que todavía existen motivos para manifestarse. En el centro político esa proporción llega a 69%, mientras entre quienes no se identifican con ningún sector alcanza 63%. La derecha ofrece una lectura distinta: solo el 36% comparte esa percepción.
La diferencia evidencia que el recuerdo del estallido continúa profundamente atravesado por las identidades políticas. Pero también deja una señal que supera esa división: incluso después de siete años, y pese al desgaste de la valoración positiva de las protestas, el descontento conserva una presencia mayoritaria en la sociedad chilena.
Kast pierde respaldo en un país que mantiene sus demandas abiertas
La encuesta encuentra al Presidente José Antonio Kast en uno de los momentos más débiles de su administración. Su aprobación llega a 28%, mientras la desaprobación alcanza 60%. Aunque la medición representa una leve recuperación respecto de la semana anterior, cuando el rechazo llegó a 64%, el resultado está lejos del respaldo que recibió durante sus primeras semanas en La Moneda.
El contraste con marzo es considerable. El día 22 de ese mes, Kast alcanzaba 50% de aprobación y 37% de desaprobación. Una semana después las curvas se cruzaron y nunca volvieron a su posición inicial. Desde entonces, el Gobierno experimentó recuperaciones parciales, como la de junio, cuando llegó al 40%, pero no consiguió reconstruir el respaldo de sus primeros días.
Durante julio comenzó otro período de deterioro, interrumpido por algunas recuperaciones en agosto. Septiembre volvió a ampliar la distancia entre aprobación y rechazo, mientras octubre llevó la desaprobación a su registro más alto, antes de la moderación observada este domingo. Entre el máximo de marzo y la actual medición, Kast perdió 22 puntos de aprobación y pasó de una ventaja de 13 puntos sobre sus detractores a una desventaja de 32.
Cómo evolucionó la aprobación de José Antonio Kast desde marzo
| Fecha de medición | Aprueba | Desaprueba |
|---|---|---|
| 15 de marzo | 46% | 30% |
| 22 de marzo | 50% | 37% |
| 29 de marzo | 43% | 47% |
| 26 de abril | 38% | 49% |
| 31 de mayo | 36% | 53% |
| 7 de junio | 40% | 47% |
| 12 de julio | 32% | 55% |
| 30 de agosto | 33% | 55% |
| 20 de septiembre | 29% | 59% |
| 11 de octubre | 27% | 64% |
| 18 de octubre | 28% | 60% |
Fuente: Agenda Criteria, serie de evaluación presidencial. Selección de mediciones representativas y puntos de inflexión entre marzo y octubre de 2026.
La coincidencia de ambas fotografías ofrece una lectura política relevante, aunque exige cautela. La encuesta no establece una relación directa entre la percepción sobre el estallido y la aprobación presidencial, ni permite identificar qué demandas específicas influyen en la evaluación de Kast. Lo que sí muestra es un Gobierno con apoyo minoritario, mientras una amplia proporción de los consultados sigue reconociendo problemas sociales sin resolver.
Tampoco todos esos problemas comenzaron en marzo de 2026. Las desigualdades territoriales, las dificultades de acceso a servicios públicos y las expectativas de mejores condiciones de vida formaron parte de un malestar acumulado durante distintos gobiernos. La actual administración recibió parte de esa herencia, pero sus decisiones económicas, sociales y presupuestarias también serán juzgadas por la capacidad de ofrecer respuestas concretas.
Siete años después, la tranquilidad no significa conformidad
El aniversario encuentra a Chile lejos de las imágenes que recorrieron el mundo en octubre de 2019, pero también lejos de un consenso sobre las respuestas que recibió la ciudadanía. Las reformas, los cambios de gobierno y los dos procesos constitucionales no consiguieron instalar una percepción mayoritaria de que aquellas demandas quedaron resueltas. La encuesta muestra una sociedad que rechaza cada vez más los efectos del estallido, sin que ese rechazo represente necesariamente una mayor satisfacción con la realidad del país.
Para Kast, cuya evaluación presidencial comenzó a deteriorarse durante sus primeros meses de Gobierno, el resultado agrega una dimensión política que va más allá de la aprobación semanal. El 18 de octubre dejó de ocupar las calles con la intensidad de 2019, pero conserva un lugar en las expectativas de millones de personas. Siete años después, el 63% todavía encuentra motivos para manifestarse. La pregunta que permanece abierta es cuánto tiempo más esas razones seguirán esperando respuestas.



