Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama endurecieron su posición frente al manejo presupuestario central. El foco está en proteger ingresos propios y evitar que nuevas reglas reduzcan la autonomía financiera que los gobiernos regionales buscan consolidar
Los gobiernos regionales de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama encendieron una alerta sobre cuánto control real tienen las regiones sobre los ingresos que generan. Equipos técnicos de la Macrozona Norte y asesores de AGORECHI se reunieron en Antofagasta para revisar un escenario que consideran regresivo para la autonomía financiera.
El punto más sensible lo planteó el gobernador de Antofagasta, Ricardo Díaz, quien advirtió que cerca del 18% del presupuesto regional depende de recursos vinculados a la venta de bienes fiscales. La inquietud es que modificaciones en la administración de esos ingresos terminen reduciendo fondos disponibles para proyectos definidos desde el territorio.
La advertencia aparece cuando los gobernadores ya habían llevado a Dipres una agenda para el Presupuesto 2027 centrada en autonomía y recursos propios. La diferencia es que ahora el debate deja de ser solamente una demanda de mayores atribuciones: los gobiernos del norte sostienen que existe riesgo de retroceder sobre ingresos que actualmente reconocen como propios.
El 18% que pone presión al debate
“Alrededor del 18% del presupuesto nuestro depende de eso, es por eso que en esta ley de presupuesto debemos estar atentos para que la región no pierda sus ingresos”, sostuvo Ricardo Díaz, quien llamó a los parlamentarios a involucrarse en la tramitación presupuestaria. Su planteamiento busca convertir la preocupación técnica en una definición política en el Congreso.
Desde Atacama, el jefe de la División de Presupuesto Regional, William García, agregó otro elemento: la región ha generado ingresos mediante rentas de bienes fiscales y busca que esos recursos se gasten en el mismo territorio. El argumento conecta con una pregunta central de la descentralización: si una región genera nuevos ingresos, ¿quién decide finalmente cómo se utilizan?
La ofensiva norteña se suma a la agenda de descentralización abierta entre los gobernadores y La Moneda, donde autonomía presupuestaria, transferencia de competencias y capacidad de gestión ya figuraban entre las prioridades. Ahora el conflicto es concreto porque involucra fuentes determinadas de financiamiento y reglas que podrían modificarse en la Ley de Presupuestos.
AGORECHI también cuestionó que ingresos como los provenientes de casinos de juego queden supeditados a decisiones anuales de gasto. Para sus asesores, mantener a los gobiernos regionales bajo reglas equivalentes a las de servicios dependientes del Ejecutivo limita la autonomía que justificó la elección directa de gobernadores.
La próxima etapa estará en el Congreso y en las definiciones de Hacienda y Dipres. Para las regiones del norte, el resultado no se medirá solo en cuánto dinero reciban, sino en si conservan capacidad para administrar ingresos generados en sus territorios. Ahí se juega una parte concreta del poder regional que la descentralización prometió transferir.



