Catas, gastronomía, artesanía y música en vivo se tomarán la Plaza de Armas este viernes. Viñateros y cooperativas locales protagonizarán una jornada gratuita que pondrá en valor la tradición productiva y turística del Valle de Colchagua
Cuando las primeras copas comiencen a servirse en la Plaza de Armas de Santa Cruz, no solo estará comenzando una fiesta. En uno de los principales territorios vitivinícolas del país volverán a encontrarse productores campesinos, viñas, artesanos, cocineros, vecinos y visitantes alrededor de una actividad que durante siglos ha marcado la historia y el desarrollo del Valle de Colchagua.
El Día Nacional del Vino 2026 se realizará este viernes 4 de septiembre, entre las 13:00 y las 23:00 horas, con entrada gratuita. La jornada combinará música en vivo, gastronomía local, artesanía, catas y degustaciones junto a integrantes de la Cooperativa de Viñas Campesinas de Colchagua, Red del Vino y la Asociación de Viñas de Colchagua.
La conmemoración tiene una raíz histórica. En 2015, el Decreto 29 instituyó oficialmente el Día Nacional del Vino, reconociendo el peso económico, cultural y turístico de la vitivinicultura chilena. La fecha remite a una carta enviada por Pedro de Valdivia al emperador Carlos V en 1545, documento donde quedó registrada una de las primeras referencias escritas al vino en el territorio nacional.
Una fiesta que también habla de territorio
En Santa Cruz, esa historia se expresa mucho más allá de las viñas. El desarrollo vitivinícola ha impulsado hotelería, gastronomía, rutas turísticas, comercio y una red de pequeños productores y servicios que convirtió al valle en uno de los destinos enoturísticos más reconocidos de Chile.
Esa capacidad de convocatoria quedó nuevamente en evidencia durante marzo, cuando la Fiesta de la Vendimia de Colchagua proyectó cerca de 150 mil visitantes y una ocupación hotelera próxima al 100% en Santa Cruz. La actividad de esta semana tendrá otra escala, pero volverá a reunir producción local, cultura y turismo en torno a un producto estrechamente asociado al territorio.
El alcalde de Santa Cruz, Yamil Ethit Romero, vinculó precisamente el encuentro con quienes han sostenido esa tradición a través de generaciones. “Nuestra Plaza de Armas se transforma una vez más en el epicentro de esta gran fiesta, que celebra la tradición, el valor vitivinícola y el trabajo de nuestros queridos campesinos, a casi 500 años de su historia”.
La autoridad comunal agregó que “Esperamos con los brazos abiertos a todas las familias y turistas, para que vengan a disfrutar de una experiencia inolvidable que reúne lo mejor de la gastronomía, la artesanía y la calidez de la gente de Santa Cruz”.
La propuesta busca mostrar también la diversidad que existe detrás de una botella. Productores campesinos compartirán espacio con viñas consolidadas, mientras la cocina de territorio, los oficios artesanales y las degustaciones guiadas permitirán acercarse a distintas expresiones de la producción local.
El enoturismo como motor local
Para Santa Cruz, el vino se ha convertido además en una pieza relevante de su economía turística. Viñas, restaurantes, alojamientos, comercio y servicios forman parte de una cadena que atrae visitantes nacionales y extranjeros y que busca ampliar su actividad más allá de las tradicionales vendimias.
Esa apuesta ha impulsado una estrategia público-privada para fortalecer la oferta turística del Valle de Colchagua y atraer visitantes desde Brasil y la Región Metropolitana, con el objetivo de avanzar hacia un destino capaz de generar movimiento durante distintas épocas del año.
El gobernador regional de O’Higgins, Pablo Silva Amaya, situó el evento dentro de esa mirada de desarrollo: “El enoturismo es tremendamente relevante para Santa Cruz y Colchagua. Por eso decidimos impulsar este enorme evento con el fin de fortalecer a los productores locales y al turismo regional. Felicitamos a la Municipalidad de Santa Cruz por la realización de esta gran fiesta del vino”.
El encuentro es organizado y financiado por la Municipalidad de Santa Cruz, en alianza con la Asociación de Viñas de Colchagua, Red del Vino y la Cooperativa de Viñas Campesinas de Colchagua. Cuenta además con apoyo del Gobierno Regional de O’Higgins y su Consejo Regional, junto al patrocinio de Sernatur O’Higgins.
Un brindis que proyecta al valle
Con acceso liberado y una programación que se extenderá hasta las 23:00 horas, la Plaza de Armas reunirá en un mismo espacio a actores que habitualmente participan en distintos eslabones de la actividad vitivinícola. Grandes bodegas, cooperativas, productores campesinos, gastronomía y turismo confluirán en una jornada pensada tanto para residentes como para quienes lleguen al valle durante el fin de semana.
Detrás de ese encuentro existe una industria que ha terminado moldeando buena parte de la proyección contemporánea de Santa Cruz. El vino dejó hace tiempo de ser únicamente una actividad agrícola: hoy moviliza experiencias turísticas, emprendimientos, empleos, gastronomía y servicios que extienden su impacto hacia buena parte de la economía local.
Casi cinco siglos después de aquella primera referencia escrita, las copas volverán a ocupar el centro de Santa Cruz. Pero el brindis contará una historia bastante más amplia: la de un territorio que convirtió su tradición vitivinícola en una plataforma para proyectar su cultura, sus productores y su oferta turística hacia el resto de Chile y el mundo.
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