La Encuesta ENADEL 2025 muestra que 54,3% de las empresas prevé abrir vacantes durante 2026, con una proyección de 87.778 puestos. Agricultura, construcción, comercio y servicios concentran la demanda, mientras persisten brechas en digitalización y reclutamiento
El mercado laboral de O’Higgins anticipa una alta demanda de trabajadores durante 2026. Más de la mitad de las empresas consultadas por la Encuesta de Demanda Laboral (ENADEL) 2025 manifestó que abrirá vacantes y, en conjunto, proyecta requerir 87.778 puestos de trabajo a lo largo del año.
La cifra no corresponde a 87.778 plazas abiertas simultáneamente, sino a la estimación de puestos que las empresas esperan necesitar durante todo 2026. La mayor demanda se concentra en agricultura, construcción, comercio y servicios, principalmente en ocupaciones de calificación media y baja.
Los resultados entregan una nueva señal sobre la evolución del mercado laboral de O’Higgins, caracterizado por una fuerte movilidad de trabajadores. Entre junio de 2024 y mayo de 2025 se registraron más de 136 mil contrataciones y 91 mil salidas, impulsadas principalmente por la mediana empresa y la agricultura.
La ENADEL fue aplicada a 472 empresas de 10 o más trabajadores, representativas de más de 5.100 compañías y 213.474 trabajadores de la región. La medición abarcó 18 sectores económicos y analizó contratación, capacitación, tecnologías y transformaciones que afectan al empleo.
Agricultura sigue marcando el empleo regional
La estructura productiva de O’Higgins continúa teniendo una fuerte dependencia del agro. El sector representa 27,7% de las empresas incluidas en la medición y genera cerca de una cuarta parte del empleo regional.
Esa composición también se refleja en los contratos. El 68,5% de los trabajadores posee contrato indefinido, mientras 26,3% trabaja bajo modalidades a plazo fijo o por obra o faena, asociadas principalmente a la temporalidad de la agricultura y la construcción.
La participación femenina alcanza 40,1% de la dotación laboral, con mayor presencia en alojamiento y enseñanza y una participación menor en construcción y manufactura.
Pese al volumen de contratación proyectado, las empresas no reportan grandes dificultades para cubrir los puestos. La encuesta señala que 97,7% de las vacantes ofrecidas logró cubrirse y que 64,2% de las firmas no encontró problemas para conseguir personal.
El dato abre, sin embargo, otra particularidad del mercado regional: los contactos personales siguen teniendo un peso determinante para encontrar trabajo.
El 70,4% de las empresas declara contratar mediante recomendaciones y 42,2% recurre a redes personales, porcentajes que superan la utilización de instrumentos públicos como la Bolsa Nacional de Empleo y las Oficinas Municipales de Intermediación Laboral.
Habilidades personales pesan más que las digitales
Las empresas también entregaron señales claras respecto del perfil que están buscando. El 72,2% prioriza habilidades socioemocionales, entre ellas trabajo en equipo, responsabilidad y comunicación, mientras 66,1% considera relevantes las competencias técnico-operativas.
Las habilidades digitales avanzadas aparecen bastante más abajo, con solo 12,9% de las menciones. Esto ocurre mientras empresas e instituciones de la región vienen reforzando la formación técnica conectada directamente con las necesidades productivas de O’Higgins.
La capacitación presenta una cobertura elevada. Casi 88% de las empresas capacitó a sus trabajadores durante el último año, principalmente en salud ocupacional y conocimientos técnicos. Para 2026, 74,8% anticipa que deberá mantener o iniciar programas de formación.
Mijaíl Villagra, analista cuantitativo del Observatorio Laboral de O’Higgins, sostiene que “la cultura de la capacitación está presente en el territorio: casi un 88% de las empresas capacitó a su personal en el último año, enfocándose mayoritariamente en salud ocupacional y conocimientos técnicos”.
El desafío será conectar esa disposición a capacitar con las competencias que comenzará a exigir la transformación productiva. Iniciativas que articulan capacitación, educación técnica y empleabilidad apuntan precisamente a reducir esa distancia entre formación y demanda empresarial.
Automatización e IA todavía avanzan lentamente
La principal brecha aparece en tecnología. Aunque 76,4% de las empresas utiliza bases de datos digitales, el salto hacia herramientas más avanzadas todavía es limitado.
Según ENADEL, 78,4% de las firmas no ha implementado prácticas de automatización, mientras 60,6% declara una baja exposición a estas tecnologías. Salud y educación aparecen entre los sectores que muestran una adopción estratégica mayor.
“Aquí es donde se visualiza una importante oportunidad para que el compromiso de capacitación se oriente al uso de herramientas digitales de vanguardia”, plantea Villagra.
Las empresas también identifican factores externos que presionan sus operaciones. El 54,7% menciona la situación macroeconómica, la inflación y el costo de vida entre sus principales preocupaciones. El cambio climático afecta directamente al 30,7% de las firmas y el porcentaje aumenta hasta 49,2% en agricultura.
Para Eolo Díaz-Tendero, director regional del Observatorio Laboral de O’Higgins, los resultados muestran “un mercado laboral dinámico, con alta rotación y profundamente vinculado al ritmo de las estaciones agrícolas, donde la tecnología avanza a paso gradual y los canales personales predominan para buscar empleo”.
La proyección de casi 88 mil puestos durante 2026 entrega así una señal relevante para O’Higgins, pero también expone los desafíos que acompañarán esa demanda: mejorar los mecanismos de intermediación laboral, conectar capacitación con necesidades empresariales y acelerar la incorporación de nuevas tecnologías.
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