La undécima edición del encuentro minero abrió en Iquique con un convenio entre la Subsecretaría de Minería y ENAMI para fortalecer a pequeños productores, junto a una feria laboral que reúne más de 2.000 vacantes
La discusión que abrió el CIMIT 2026 en Iquique fue más amplia que cuánto puede crecer la minería de Tarapacá. La pregunta que atravesó su jornada inaugural fue cuánto de esa actividad puede convertirse en empleo local, nuevas empresas y oportunidades para quienes producen y trabajan en la región. Una feria con más de 2.000 puestos formales y un nuevo programa para pequeños mineros llevaron esa conversación a medidas concretas.
El encuentro reunió a compañías mineras, autoridades, proveedores y academia, pero el énfasis estuvo puesto en las condiciones que necesita Tarapacá para acompañar un nuevo ciclo de inversión. El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, lo planteó desde la infraestructura y el capital humano: “Tarapacá tiene un futuro promisorio. En minería hay mucha inversión, pero tenemos que desarrollar infraestructura habilitante -energía, puerto y carreteras- para sacar esa producción. También debemos preocuparnos por la capacidad humana”.
De la inversión al empleo local
La apuesta no comenzó con la inauguración. La propia programación del encuentro ya había puesto en una misma conversación a empresas, proveedores y trabajadores, con un CIMIT diseñado para conectar actividad minera y cerca de 2.000 oportunidades de empleo. Ese componente tomó forma con la Feria Laboral SENCE, abierta a la comunidad y orientada a acercar directamente la demanda de las empresas con quienes buscan trabajo en la región.
Pero conseguir que una mayor parte de la actividad económica permanezca en Tarapacá supone algo más que contratación. También requiere que las empresas regionales ganen espacio dentro de las cadenas de suministro, un desafío que ya viene impulsándose mediante iniciativas de vinculación entre la minería y los proveedores locales de Tarapacá.
Para el presidente de la AII, Leopoldo Bailac, allí existe una brecha todavía abierta: “Sabemos del enorme aporte de la minería a la economía regional, pero también que hay espacios donde podemos avanzar mucho más, y una de las principales oportunidades está en nuestros proveedores locales”.
Pequeños mineros entran en la ecuación
Ese mismo desafío alcanza al segmento de menor escala. La Subsecretaría de Minería y ENAMI firmaron durante el CIMIT el Programa de Levantamiento Geológico, Enrolamiento y Fomento Productivo para la Pequeña y Mediana Minería de Tarapacá, destinado a apoyar el desarrollo futuro de pequeños faeneros y mineros artesanales de la región.
El gobernador regional, José Miguel Carvajal, vinculó esa discusión directamente con el impacto que la industria deja fuera de sus faenas: “La minería no es solo cifras de producción; es empleo digno para nuestras familias, oportunidades para nuestras PYMEs locales y, sobre todo, innovación y sostenibilidad ambiental”.
La prueba que queda para Tarapacá
CIMIT 2026 deja así una discusión que continuará cuando termine el congreso: si la inversión minera crece, el siguiente indicador será cuánto de ese movimiento logra convertirse en empleo, proveedores y capacidades que permanezcan en Tarapacá.
La magnitud de las inversiones abre una oportunidad, pero no garantiza por sí sola desarrollo territorial. El desafío será conectar proyectos, infraestructura, formación de trabajadores y empresas regionales para que el crecimiento de la minería también pueda leerse en la economía cotidiana de la región.
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