Coquimbo inició el estudio de prefactibilidad para instalar un Parque Científico Tecnológico que conecte universidades, empresas y Estado. La apuesta busca transformar capacidades científicas regionales en innovación aplicada, emprendimientos tecnológicos, empleo especializado y oportunidades de inversión local
Coquimbo comenzó a convertir una idea de largo plazo en una decisión concreta: estudiar dónde, cómo y bajo qué modelo podría instalar un Parque Científico Tecnológico regional. El Gobierno Regional financia la prefactibilidad y la Universidad Católica del Norte ejecutará un análisis destinado a definir localización, gobernanza, financiamiento y hoja de ruta.
La iniciativa parte de una ventaja que la región ya posee. Coquimbo concentra universidades, observatorios, centros de investigación y empresas tecnológicas, pero esas capacidades funcionan de manera fragmentada. El parque busca conectar conocimiento, emprendimiento, inversión y necesidades productivas. El costo total del estudio registrado por el GORE alcanza $120,6 millones.
El proyecto coincide con un momento en que la ciencia y la innovación están ganando mayor capacidad de decisión desde las regiones. Coquimbo dispone de una cartera significativa de iniciativas CTCI y recursos regionales que pueden transformarse en infraestructura, investigación aplicada y nuevas empresas si existe articulación institucional.
Del conocimiento a empresas y empleo
“La Región de Coquimbo tiene mucho talento y muchas capacidades desde el punto de vista científico, pero ahora tenemos que ir un paso más adelante y transformar esa ciencia básica en ciencia aplicada”, señaló Cristóbal Juliá, gobernador regional. La aspiración es que empresas de base científico-tecnológica puedan crecer en el territorio y generar empleo especializado.
El estudio deberá evaluar alternativas de ubicación, modelos de gestión y esquemas de financiamiento. También considera mapas georreferenciados, un plan de acción y una herramienta para que el Gobierno Regional pueda seguir el avance de la iniciativa. Por ahora, no existe una obra adjudicada ni una inversión total definida para construir el parque.
La estrategia tecnológica regional ya tiene otras señales. La Serena y Coquimbo ingresaron este año al mapa nacional de inteligencia artificial aplicada a gobiernos locales, mostrando que la innovación comienza a extenderse desde la academia hacia servicios públicos, empresas y gestión territorial.
El lanzamiento en el Observatorio AURA reforzó esa lectura. Su infraestructura de procesamiento de datos funciona como referencia de lo que la región puede alojar cuando combina capacidades científicas, conectividad y talento. El desafío del futuro parque será trasladar esa lógica hacia sectores productivos más amplios y generar masa crítica empresarial.
La prefactibilidad será el primer filtro real. Deberá responder si existe demanda suficiente, qué instituciones asumirán la gobernanza, cuánto costará el proyecto y qué fuentes financiarán su construcción y operación. Si esas respuestas son favorables, Coquimbo podría avanzar desde una región que produce conocimiento hacia otra capaz de convertirlo sistemáticamente en empresas, inversión y empleo.



