La municipalidad suspendió la Pampilla 2026 y redestinará más de $1.800 millones a la recuperación de caminos, localidades y familias afectadas. Con recursos anunciados previamente, dispondrá de más de $3.300 millones para enfrentar la emergencia
La Pampilla, la celebración que cada septiembre reúne a miles de personas y convierte a Coquimbo en uno de los principales puntos de encuentro de las Fiestas Patrias, no se realizará durante 2026. La emergencia que golpeó a la comuna obligó al municipio a dejar de lado su fiesta más reconocida y trasladar esos recursos hacia las familias y localidades que todavía enfrentan sus consecuencias.
La suspensión permitirá redestinar más de $1.800 millones que estaban considerados para la organización del evento. El dinero será utilizado para recuperar caminos, restablecer la conectividad, entregar ayuda a las personas damnificadas y acelerar las intervenciones en sectores donde la emergencia aún no ha terminado.
El anuncio fue realizado por el alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, quien describió una comuna donde algunas familias perdieron sus viviendas, enseres y recuerdos, mientras permanecen caminos destruidos y localidades aisladas. Frente a esa realidad, afirmó, mantener la celebración dejó de ser compatible con las prioridades del municipio.
La fiesta cede ante la emergencia
“Hoy hay vecinos y vecinas que lo perdieron todo. Familias que perdieron sus casas, sus enseres y sus recuerdos. Hay caminos destruidos, localidades aisladas y una emergencia que, para Coquimbo, aún no termina”, señaló el jefe comunal al comunicar la decisión.
Suspender la Pampilla no solo significa retirar una actividad del calendario. La fiesta forma parte de la identidad coquimbana y sostiene durante septiembre una extensa actividad comercial, turística y cultural. Por eso, Manouchehri reconoció que se trata de una de las determinaciones más complejas que le ha correspondido adoptar como alcalde.
“Como coquimbano, esta es una de las decisiones más difíciles que me ha tocado tomar. La Pampilla, la fiesta más grande de Chile, es parte de nuestra identidad. Pero hoy la prioridad es nuestra gente”, afirmó.
La municipalidad resolvió que los recursos y equipos destinados habitualmente a preparar la celebración debían concentrarse en la recuperación de la comuna. La suspensión permitirá no solo disponer de financiamiento, sino también enfocar la capacidad operativa municipal en caminos, ayudas y trabajos necesarios para recuperar infraestructura crítica.
Una reconstrucción que no puede esperar
La decisión también estuvo marcada por los plazos del financiamiento público. De acuerdo con lo informado por el alcalde, el municipio esperaba una respuesta más inmediata del Gobierno y la entrega de recursos adicionales para comenzar la reconstrucción. Sin embargo, la información recibida señala que ese proceso será financiado mediante la Ley de Presupuestos de 2027.
Esperar hasta el próximo año no era una alternativa para las familias que hoy requieren soluciones. El municipio comenzó entonces a redistribuir su presupuesto y encontró en la suspensión de la Pampilla una de las principales fuentes de recursos disponibles para intervenir durante esta primera etapa.
Los más de $1.800 millones liberados se sumarán a $1.500 millones anunciados anteriormente. Con ambas decisiones, la municipalidad dispondrá de más de $3.300 millones para apoyar a las familias afectadas y avanzar en la recuperación de caminos, conectividad e infraestructura crítica.
La suspensión, sin embargo, abre otro desafío. Comerciantes, emprendedores y trabajadores locales obtienen una parte relevante de sus ingresos durante la Pampilla. Para enfrentar ese impacto, el municipio adelantó que prepara un plan de reactivación económica destinado a respaldar al comercio y a las actividades productivas afectadas por la emergencia.
Coquimbo enfrentará así unas Fiestas Patrias distintas, sin su celebración más emblemática, pero con los recursos y esfuerzos municipales concentrados en las zonas dañadas. La Pampilla quedará suspendida durante 2026, mientras la comuna intenta recuperar caminos, conectividad y condiciones básicas para las familias que aún viven las consecuencias de la catástrofe.



