La iniciativa articula una cartera de proyectos con servicios ecosistémicos caracterizados, incorporando estándares de certificación y generando condiciones para que actores productivos participen en esquemas de financiamiento vinculados a conservación y desarrollo territorial
BioAysén presentó en Santiago su modelo de articulación entre empresas y proyectos vinculados a servicios ecosistémicos, en un encuentro que reunió a actores públicos y privados, en un escenario donde la conservación comienza a integrarse en decisiones de inversión y donde los territorios con alto capital natural buscan posicionarse en nuevos mercados ambientales.
La iniciativa, ejecutada por Fundación Chile Circular con apoyo de Corfo, el Gobierno Regional de Aysén y actores privados, avanza en la estructuración de una cartera de proyectos orientados a créditos de carbono y biodiversidad, configurando un instrumento que vincula activos ambientales con financiamiento y que permite ordenar oferta de proyectos para su desarrollo y certificación.
Cartera de proyectos y condiciones de escalamiento
Durante el workshop realizado en oficinas de Corfo, se presentaron iniciativas en predios de la Región de Aysén que han sido caracterizadas en términos de servicios ecosistémicos, capturas de carbono y biodiversidad, lo que permite traducir atributos naturales en métricas verificables y avanzar en la construcción de estándares para su validación.
El director ejecutivo de Fundación Chile Circular, Gonzalo Pumarino, explicó que “esta plataforma tiene cuatro terrenos de la Región de Aysén caracterizados, con información de servicios ecosistémicos, capturas de carbono. Entonces, lo que se ha ido configurando en esta etapa final es que efectivamente logremos tener una cartera de proyectos que sirvan para proveer soluciones para créditos de biodiversidad y de carbono, y que sitúan a Aysén, probablemente, como uno de los tres proyectos más importantes a nivel global”.
Escala territorial y proyección del modelo
El desarrollo de BioAysén se sustenta en el potencial del territorio, que concentra cerca del 30% de los bosques nativos del país, junto con una alta diversidad de ecosistemas. En ese contexto, la iniciativa proyecta más de 270 mil hectáreas certificadas y más de 1,4 millones de toneladas de CO₂ bajo estándares verificables, configurando una base para el desarrollo de proyectos con trazabilidad ambiental.
Desde el Ministerio de Economía, Gonzalo Villanueva señaló que “la masificación de modelos de negocio sostenibles que incorporen, por ejemplo, la protección a la biodiversidad y el capital natural, van a ser la clave para dar con un cambio de timón en el destino del cambio climático y otros elementos importantes de nuestro planeta”, destacando el rol de este tipo de iniciativas en la agenda productiva.
Desafíos para consolidar el mercado
Uno de los principales desafíos del modelo es la construcción de metodologías que permitan certificar y transar unidades de biodiversidad en condiciones comparables, en línea con la experiencia del mercado de carbono. Este proceso resulta clave para generar liquidez en un mercado emergente y permitir la participación de actores privados en esquemas de financiamiento ambiental.
El especialista en economía ambiental Cristóbal de la Maza indicó que “el desafío es consensuar con todos los actores cómo se certifican estos créditos, definir equivalencias que permitan dar liquidez a ese mercado”, agregando que “nos va a faltar la parte esencial que es la demanda y de ahí se requiere la activación de las primeras empresas que confíen en este tipo de proyectos”.
Articulación público-privada y siguientes pasos
El modelo considera mecanismos concretos de participación empresarial, incluyendo manifestaciones de interés, mesas de trabajo bilaterales y la incorporación de nuevos predios al banco de biodiversidad, lo que permite estructurar una relación directa entre empresas y proyectos y avanzar en la construcción de un ecosistema de financiamiento para la conservación.
En esa línea, Patricio Herranz, jefe de Sostenibilidad y Conservación de CMPC, sostuvo que “es la única forma de que los temas de biodiversidad generen alto impacto, unificando criterios y generando asociatividad”, enfatizando la necesidad de coordinación para escalar este tipo de iniciativas.



