La Ley de Reconstrucción Nacional entrará a una fase decisiva en el Senado, donde el Ejecutivo buscará ordenar apoyos, enfrentar reparos por el crédito al empleo y definir si mantiene o modifica su calendario legislativo
El biministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno, Claudio Alvarado, emplazó a la oposición a presentar propuestas concretas para negociar la denominada megarreforma, antes de su discusión en el Senado, donde el Ejecutivo intentará ampliar respaldos para uno de los proyectos centrales de la administración del Presidente José Antonio Kast.
La señal fue entregada por el secretario de Estado en el programa Mesa Central de Canal 13, donde sostuvo que La Moneda está disponible para extender los plazos de discusión de la Ley de Reconstrucción Nacional si existe voluntad política para alcanzar acuerdos.
Según Alvarado, el objetivo del Gobierno es que el debate legislativo pase desde el rechazo inicial hacia una etapa de construcción. “No tengo problema en que se alargue el tiempo de discusión si efectivamente hay ánimo, voluntad y disposición de acuerdos”, afirmó el biministro, al abordar el trámite que enfrentará el proyecto en la Cámara Alta.
En la misma línea, llamó a los sectores críticos a llevar alternativas al Congreso: “Traigan las propuestas, miremos, evaluemos y pongamos un acuerdo”, dijo al referirse a las objeciones planteadas sobre el crédito para el empleo.
Gobierno busca ampliar margen antes del Senado
La Ley de Reconstrucción Nacional llegará al Senado luego de ser aprobada en la Cámara de Diputadas y Diputados. El proyecto ingresó el 22 de abril de 2026 y avanzó en primer trámite constitucional, quedando radicado en la siguiente etapa legislativa.
Desde el Ministerio del Interior destacaron que la iniciativa avanzó hacia la Cámara Alta tras una votación que, a juicio del Ejecutivo, mostró capacidad de escuchar, recibir propuestas y construir mayorías. La cartera sostuvo que el paso al Senado abre una nueva fase para una reforma que el Gobierno vincula con reconstrucción, crecimiento económico y desarrollo social.
El trámite que viene será más exigente para La Moneda. En el Senado, la correlación de fuerzas es más estrecha y la oposición ha anticipado una revisión más extensa del texto, especialmente por la diversidad de materias que contiene el proyecto y por sus efectos tributarios, laborales, ambientales y fiscales.
Crédito al empleo, uno de los puntos en disputa
Uno de los temas que Alvarado mencionó expresamente fue el crédito para el empleo, medida que ha generado reparos en sectores opositores. Frente a esas críticas, el biministro pidió que las observaciones se traduzcan en propuestas legislativas y no solo en rechazo político.
El proyecto de reconstrucción contempla un paquete amplio de medidas económicas y tributarias, cuyo objetivo declarado por el Ejecutivo es responder a la reconstrucción y destrabar condiciones para inversión, empleo y crecimiento. La iniciativa fue presentada por el Gobierno como un eje relevante de su agenda legislativa y pasó por distintas comisiones antes de su votación en la Cámara.
La amplitud del texto también explica parte de las diferencias. Desde la oposición se ha cuestionado que una misma iniciativa reúna materias de distinta naturaleza, mientras el Ejecutivo ha defendido que el proyecto requiere una mirada integral para enfrentar la emergencia económica y social que busca abordar.
Más tiempo, pero condicionado a acuerdos
La disposición a negociar no implica que el Gobierno descarte avanzar con sus propios respaldos si no logra ampliar la base de apoyo. Alvarado sostuvo que La Moneda buscará una aprobación con margen amplio, pero agregó que, si aquello no ocurre, el Ejecutivo se apoyará en los votos que efectivamente tenga disponibles.
Ese punto marca la doble estrategia del Gobierno: abrir espacio a la conversación legislativa, pero mantener presión para que la discusión no derive en una postergación indefinida. Por eso, el llamado del biministro instala una condición política clara: más plazo si existe disposición a construir acuerdos.
También desdramatizó el voto en contra anunciado por el senador independiente Alejandro Kusanovic, quien integra el comité de Renovación Nacional. Según Alvarado, todavía existe tiempo para conversar con el legislador, conocer sus preocupaciones y evaluar fórmulas que permitan abordar sus observaciones.
Prueba legislativa para el nuevo gabinete
La discusión de la megarreforma se produce pocos días después del cambio de gabinete que reforzó el rol político de Alvarado, quien asumió además la vocería de Gobierno. El ajuste ministerial instaló al jefe de gabinete como una de las principales figuras para conducir la negociación legislativa y ordenar el relato político de La Moneda.
El propio ministro defendió la rapidez de las decisiones adoptadas por el Ejecutivo y sostuvo que, en un “gobierno de emergencia”, las definiciones deben tomarse con rapidez para corregir y retomar el rumbo.
El nuevo diseño político tendrá en el Senado una prueba inmediata. Si el Gobierno logra transformar el llamado a negociar en conversaciones efectivas, podría ampliar el respaldo a una reforma resistida por parte de la oposición. Si no lo consigue, la votación dependerá de una mayoría más estrecha y del margen que entreguen independientes o parlamentarios con reparos específicos.
La señal de Alvarado deja abierta una ruta de negociación: extender la discusión si hay voluntad de acuerdo, recibir propuestas en torno a los puntos cuestionados y buscar una aprobación más amplia en la Cámara Alta. El desenlace dependerá de si el emplazamiento del biministro logra mover el debate desde la crítica general hacia una negociación concreta.



