Instalado en Concón y administrado por el Estado Mayor Conjunto, el recinto entrena a fuerzas chilenas y extranjeras en simulaciones urbanas para operaciones de paz de Naciones Unidas, reflejando una cooperación militar internacional que se mantiene activa desde hace más de una década
En una ladera de Concón, a pocos minutos del borde costero y lejos del movimiento turístico que caracteriza a la zona, existe una pequeña ciudad que no aparece en los mapas. No tiene habitantes permanentes ni comercio. Sus edificios, calles y pasajes fueron diseñados para otro propósito: simular conflictos que podrían ocurrir en cualquier ciudad del mundo.
Ese pequeño barrio artificial forma parte del centro de entrenamiento urbano instalado en el Fuerte Aguayo, una infraestructura construida en 2012 con financiamiento del Comando Sur de Estados Unidos y administrada por el Estado Mayor Conjunto de Chile. Desde entonces, el recinto funciona como un espacio donde tropas chilenas y extranjeras entrenan escenarios de patrullaje urbano, evacuación de civiles o control de crisis humanitarias antes de desplegarse en misiones internacionales.
Para quienes observan el lugar desde fuera, el fuerte parece una instalación militar más dentro del sistema de defensa chileno. Sin embargo, su existencia revela una dimensión menos visible de la política exterior del país: la cooperación militar internacional que Chile mantiene con distintas potencias y organismos multilaterales.
La ciudad militar que se levantó en silencio en Concón
La historia del centro de entrenamiento comenzó a tomar forma a comienzos de la década pasada, cuando el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos (U.S. Army South) decidió financiar la construcción de un complejo de simulación urbana dentro del histórico fuerte que alberga a la Infantería de Marina de la Armada de Chile.
El objetivo era crear un espacio de entrenamiento que permitiera replicar entornos urbanos complejos antes del despliegue de tropas en operaciones internacionales. La iniciativa se materializó en 2012 con la construcción de un conjunto de edificaciones y calles que reproducen las condiciones de una ciudad.
Fuerte Aguayo en cifras
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Ubicación | Concón, Región de Valparaíso |
| Recinto base | Fuerte Aguayo, Infantería de Marina |
| Año de construcción | 2012 |
| Superficie | 2.800 m² |
| Infraestructura | 8 edificios simulando entorno urbano |
| Financiamiento | aprox. US$460.000 |
| Administración | Estado Mayor Conjunto de Chile |
| Uso principal | entrenamiento para misiones de paz |
La inauguración oficial se realizó el 5 de abril de 2012, coincidiendo con el ejercicio multinacional PKO-Américas, un programa de entrenamiento orientado a operaciones de mantenimiento de la paz en el que participaron fuerzas armadas de distintos países del continente.
La creación de centros de entrenamiento urbano como el de Concón responde a una transformación profunda en la naturaleza de los conflictos contemporáneos. Durante buena parte del siglo XX las guerras se libraban principalmente en campos abiertos o zonas rurales. Sin embargo, en las últimas décadas los escenarios de operación se han trasladado cada vez más hacia ciudades densamente pobladas.
El historiador militar Cristián Garay explica que este fenómeno obligó a replantear la forma en que los ejércitos se preparan para enfrentar situaciones complejas en terreno. A su juicio, las relaciones entre fuerzas armadas suelen desarrollarse con una lógica propia, muchas veces más estable que las coyunturas políticas.
“A través del entrenamiento conjunto y la cooperación en operaciones de paz, los países construyen redes de confianza que también forman parte de su política exterior”, destaca Garay.
La lógica de la cooperación militar
Para el analista en defensa Guillermo Holzmann, este tipo de instalaciones responde a una necesidad operativa cada vez más evidente en la seguridad internacional contemporánea. Cuando distintos países participan en misiones multinacionales deben compartir doctrina, protocolos y procedimientos operativos.
“La interoperabilidad entre fuerzas armadas es hoy uno de los pilares de la seguridad internacional. Centros de entrenamiento como el de Fuerte Aguayo permiten desarrollar esas capacidades antes de desplegar tropas en escenarios reales”, explica.
Holzmann agrega que Chile ha construido durante décadas una estrategia de inserción internacional en materia de defensa basada en cooperación, ejercicios multinacionales y participación en operaciones de paz. “Ese tipo de vínculos suele mantenerse estable incluso cuando cambian los gobiernos”, afirma.
Una tendencia global
El experto en seguridad y defensa John Griffiths, director de estudios de AthenaLab, coincide en que el entrenamiento urbano se ha convertido en una prioridad para los ejércitos modernos.
Según explica, gran parte de los conflictos actuales se desarrollan en ciudades, lo que obliga a las fuerzas armadas a entrenar en escenarios que reproduzcan lo más fielmente posible esas condiciones antes de desplegarse en terreno.
Griffiths añade que la cooperación militar internacional también cumple otro objetivo clave: generar confianza operativa entre fuerzas armadas que eventualmente deberán actuar juntas en misiones multinacionales.
“Los ejercicios y centros de entrenamiento compartidos permiten desarrollar procedimientos comunes antes de enfrentarse a situaciones reales”, advierte.
Un recinto que sigue operando
Cuando el centro fue inaugurado en 2012, el proyecto generó cuestionamientos en algunos sectores políticos y organizaciones de derechos humanos, principalmente por el financiamiento estadounidense de la infraestructura.
Las críticas apuntaban a la posibilidad de que el recinto se utilizara para entrenamientos vinculados al control interno o al manejo de protestas sociales. Desde el ámbito militar, sin embargo, las autoridades chilenas insistieron en que el centro estaba destinado exclusivamente a la preparación de tropas para misiones internacionales de paz.
Con el paso de los años el debate fue perdiendo intensidad, aunque dejó instalada una pregunta que reaparece cada cierto tiempo en la discusión pública: hasta dónde llega la cooperación militar entre Chile y Estados Unidos.
Más de una década después de su inauguración, el centro de entrenamiento de Fuerte Aguayo continúa activo. El recinto sigue siendo utilizado para ejercicios tácticos de Infantería de Marina, cursos de observadores militares y entrenamiento previo al despliegue de contingentes en misiones internacionales.
Desde este complejo ubicado en Concón, Chile entrena parte de las capacidades que luego despliega en operaciones internacionales, manteniendo una presencia activa en redes de cooperación militar que conectan a distintos países del continente.
Un punto discreto dentro del mapa estratégico
A simple vista, Fuerte Aguayo puede parecer una instalación militar más dentro del sistema de defensa nacional. Pero su historia revela algo más profundo.
Detrás de las simulaciones urbanas, los ejercicios multinacionales y la formación de tropas existe una dimensión menos visible de las relaciones internacionales: la diplomacia militar, donde la cooperación en defensa, el intercambio de capacidades y el entrenamiento conjunto permiten construir redes de confianza entre países.
Desde las colinas del litoral central, Fuerte Aguayo opera silenciosamente como parte de esa arquitectura internacional de seguridad, recordando que incluso en tiempos de relativa estabilidad regional, la seguridad global también se construye desde espacios discretos como este.



