La convocatoria busca financiar iniciativas con impacto en comunidades vulnerables, en un escenario donde el acceso a recursos se vuelve determinante para sostener proyectos en educación, cultura y bienestar financiero, con aportes que pueden alcanzar hasta $20 millones por organización
Las organizaciones sociales en Chile enfrentan una carrera contra el tiempo. La convocatoria de los Fondos Concursables de Santander entra en su fase final y cerrará el próximo lunes 4 de mayo, marcando un punto crítico para ONG, fundaciones y agrupaciones comunitarias que buscan sostener o escalar sus proyectos.
En un escenario donde el financiamiento sigue siendo una de las principales limitantes para el desarrollo de iniciativas sociales, este tipo de instrumentos se transforma en una oportunidad concreta para avanzar en proyectos con impacto territorial.
Proyectos que buscan impacto directo en comunidades
El programa, desarrollado junto a la Corporación Simón de Cirene, está enfocado en dos líneas principales: bienestar financiero y bienestar social, abordando áreas como educación, cultura, medio ambiente y gestión del dinero en comunidades vulnerables.
Los montos disponibles pueden ir desde $7 millones hasta $20 millones por proyecto, cifras que permiten fortalecer la ejecución y dar continuidad a iniciativas que operan en contextos de alta demanda social.
El rol clave de las ONG en el territorio
Desde el banco, el énfasis está puesto en el impacto que estas organizaciones generan. La gerente de Sostenibilidad de Santander Chile, Soledad Ramírez, destacó que “las ONG cumplen un rol fundamental en el país, especialmente en los grupos más vulnerables. Con estos fondos buscamos fortalecer ese trabajo y potenciar proyectos que generen cambios concretos en la vida de las personas”, subrayando la importancia de sostener este tipo de iniciativas.
La declaración instala una señal clara: el financiamiento no solo apunta a proyectos, sino a resultados medibles en comunidades.
Requisitos y foco en impacto comprobable
La convocatoria está dirigida a organizaciones sin fines de lucro con al menos un año de antigüedad, que desarrollen sus proyectos en territorio nacional y trabajen con personas en situación de vulnerabilidad.
El foco está en iniciativas que demuestren capacidad de ejecución y potencial de impacto, en una lógica donde los recursos se asignan no solo por necesidad, sino por resultados.
Experiencias previas: impacto que escala
En versiones anteriores, el programa ha apoyado a 38 organizaciones a nivel nacional, beneficiando a más de 20 mil personas, con iniciativas que van desde educación financiera hasta proyectos de divulgación científica.
El cierre de la convocatoria marca un momento decisivo para el ecosistema social. El acceso a financiamiento se vuelve un factor crítico para la continuidad de proyectos, en un contexto donde la demanda por soluciones concretas sigue creciendo en distintas comunidades del país.



