Representantes de Servicios Sanitarios Rurales completaron 90 horas de formación en mantenimiento, control de calidad y monitoreo tecnológico, mediante una iniciativa financiada por Agrosuper, ejecutada vía SENCE y acompañada por Corporación Pro O’Higgins
Quince operadores de Servicios Sanitarios Rurales (SSR) de la Región de O’Higgins completaron un proceso de capacitación dirigido a mejorar la administración, el mantenimiento y el monitoreo de los sistemas que abastecen de agua potable a sus comunidades.
Los participantes cursaron 90 horas de formación en el programa “Mantenimiento, Monitoreo y Control para Servicios Sanitarios Rurales”, financiado por Agrosuper mediante el Programa Becas Laborales de SENCE, con recursos gestionados a través de OTIC O’Higgins y el acompañamiento de Corporación Pro O’Higgins.
La capacitación abordó distribución de agua potable, funcionamiento de los sistemas sanitarios rurales, mantenimiento preventivo y correctivo, requisitos para el control de calidad, primeros auxilios y herramientas tecnológicas para monitorear las instalaciones. Los contenidos buscan reforzar competencias que los operadores aplican diariamente en servicios administrados por las propias comunidades.
Nuevas herramientas para administrar el agua
Los Servicios Sanitarios Rurales cumplen una función esencial en localidades donde el abastecimiento depende de organizaciones comunitarias responsables de operar los sistemas, responder ante fallas y mantener la continuidad del suministro.
En ese trabajo, la experiencia adquirida durante años debe convivir con nuevas exigencias técnicas, sistemas de monitoreo y procesos de modernización. La capacitación buscó reconocer esos conocimientos prácticos y complementarlos con herramientas aplicables a la operación cotidiana.
Braulio Guzmán, gerente general de Corporación Pro O’Higgins, destacó que el fortalecimiento de las capacidades debe avanzar junto con la incorporación de tecnología en los servicios rurales.
“Hoy sabemos que la gestión del agua avanza hacia la incorporación de nuevas tecnologías y sistemas de monitoreo, por lo que fortalecer las competencias de quienes administran estos servicios resulta fundamental. La capacitación será siempre un pilar para enfrentar los desafíos del futuro”.
El curso se suma a otras iniciativas desarrolladas en la región para avanzar hacia una gestión rural del agua apoyada por nuevas tecnologías, especialmente en organizaciones que requieren mejorar sus sistemas de control, mantenimiento y administración.
Formación que reconoce la experiencia territorial
Una parte importante de quienes operan los sistemas ha adquirido sus conocimientos mediante la experiencia directa, sin haber seguido necesariamente una trayectoria educativa formal. La certificación permite reconocer esos aprendizajes y entregar nuevas competencias para el desempeño laboral.
Carolina Salas, encargada del Programa Becas Laborales de SENCE, señaló que la formación también puede fortalecer las trayectorias de personas cuyos conocimientos se han construido en el trabajo cotidiano.
“Muchos de ellos, a lo mejor, no tienen estudios formales, sino que su experiencia es el resultado de lo aprendido en el día a día, y la capacitación permite validar esos conocimientos”.
La iniciativa adquiere una dimensión territorial porque los operadores no prestan un servicio distante de su realidad. Son integrantes de las mismas comunidades que dependen del funcionamiento de los sistemas y deben responder ante interrupciones, problemas de calidad o necesidades de mantenimiento.
Marioly Peyrin, encargada del programa Impulsa Agua de Agrosuper, destacó que el abastecimiento rural descansa en organizaciones integradas por habitantes de las propias localidades.
“El agua es de todos y la organización de los Servicios Sanitarios Rurales está en manos de personas de las mismas comunidades. Nuestra región cuenta con una gran cantidad de SSR y es importante apoyar su gestión, capacitarlos y acompañarlos en el camino hacia la modernización”.
El fortalecimiento de estas organizaciones coincide también con el debate nacional sobre la reforma destinada a modernizar los Servicios Sanitarios Rurales, manteniendo el carácter comunitario de los sistemas encargados del abastecimiento en localidades rurales.
Un servicio que depende de las comunidades
Además de entregar contenidos técnicos, el curso permitió reunir a operadores de diferentes Servicios Sanitarios Rurales, facilitando el intercambio de experiencias y la construcción de redes de colaboración para enfrentar problemas comunes.
Isabel Díaz, integrante del SSR Cooperativa La Compañía, sostuvo que la certificación representa una oportunidad para mejorar el servicio entregado a las familias. “Sabemos la gran responsabilidad que implica facilitar el agua a la comunidad. Este diploma no representa solamente un beneficio personal, sino también una oportunidad para entregar un mejor servicio a quienes dependen diariamente de nuestro trabajo”.
La ceremonia de certificación se realizó en los salones parroquiales del Santuario de la Purísima de La Compañía, en la comuna de Graneros. La actividad cerró un proceso que articuló a organismos públicos, una empresa privada y una corporación regional en torno al fortalecimiento de quienes operan los sistemas de abastecimiento rural.
El desafío posterior será trasladar los conocimientos adquiridos hacia mejores rutinas de mantenimiento, control de calidad y respuesta ante fallas. La capacitación entrega una base, pero la modernización de los servicios requiere continuidad, acompañamiento técnico y herramientas adecuadas para las condiciones de cada localidad.
En territorios donde la administración del agua depende directamente de las comunidades, fortalecer las capacidades de sus operadores significa también mejorar la seguridad y continuidad de un servicio indispensable para miles de familias rurales.



