El titular de Defensa sostuvo que las Fuerzas Armadas quedaron preparadas antes del sistema frontal y afirmó que su presencia en el extranjero no alteró la respuesta institucional desplegada en las regiones más afectadas
El ministro de Defensa, Fernando Barros, defendió su viaje a Hawái durante los días más complejos del sistema frontal y rechazó que su permanencia fuera del país haya provocado una ausencia en la conducción de las Fuerzas Armadas frente a la emergencia.
El secretario de Estado regresó este lunes a Chile y respondió a los cuestionamientos surgidos desde la oposición, mientras el Gobierno decretaba estado de excepción constitucional de catástrofe para la Región de Coquimbo y la provincia de Huasco, debido al agravamiento de los daños, los problemas de conectividad y las dificultades en el suministro de servicios básicos.
“Aquí no hay nada que explicar ni nada que defenderse. Somos un gobierno que dirige el Presidente y que tiene una institucionalidad”, afirmó Barros, quien sostuvo que la conducción general ante desastres corresponde al Ministerio del Interior, mientras Defensa y las demás reparticiones actúan como organismos colaboradores.
Cuestionamientos por la oportunidad del viaje
La controversia comenzó luego de que el senador Iván Flores, de la Democracia Cristiana, cuestionara que el ministro hubiera salido del país cuando comenzaban las precipitaciones y aumentaba el despliegue de las Fuerzas Armadas en apoyo de las zonas afectadas.
“La presencia del ministro de Defensa, ¿qué pasó? Se fue cuando estaban empezando los temporales, hace tres o cuatro días”, señaló el parlamentario, quien reconoció que Barros participaba en una actividad relacionada con sus funciones, pero sostuvo que, frente a una situación crítica, “la pega principal está aquí”.
El viaje estuvo vinculado al ejercicio marítimo internacional RIMPAC 2026, desarrollado en Hawái y considerado una de las principales operaciones multinacionales de entrenamiento naval. Chile participa mediante la fragata Almirante Cochrane, integrada a un grupo escolta encabezado por el portaaviones estadounidense USS Theodore Roosevelt.
La Armada chilena forma parte del ejercicio junto con más de 30 países. El Ministerio de Defensa había destacado previamente que esta participación representa una instancia de cooperación internacional y de fortalecimiento de capacidades operativas para la institución.
El carácter oficial de la actividad, sin embargo, no eliminó las críticas respecto de la oportunidad del viaje. La controversia se produjo mientras el Ejecutivo intentaba contener una emergencia que pasó desde las medidas preventivas en diez regiones hasta la declaración de catástrofe en las zonas más afectadas.
Defensa remite la conducción al Ministerio del Interior
Barros sostuvo que las Fuerzas Armadas se encontraban en estado de preparación desde antes de la llegada de las precipitaciones y que tanto los medios humanos como los materiales permanecieron a disposición del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, Senapred.
“Todos los equipos, todos los medios de contingente, estaban listos para actuar según fuera necesario y a disposición de Senapred. Aquí no ha habido ninguna ausencia de nadie”, aseguró el ministro.
Según informó la autoridad, más de 350 efectivos se encontraban desplegados en Coquimbo y La Serena, además de los contingentes presentes en Atacama y del personal disponible para sumarse a las operaciones solicitadas por los organismos responsables de la emergencia.
El ministro también defendió la agenda internacional de su cartera y afirmó que el viaje respondió a funciones relacionadas con la soberanía y las relaciones de defensa.
“No andábamos ni en el Mundial ni de vacaciones. Estábamos trabajando. He llegado hoy día mismo, pero tenemos un equipo con subsecretarios que funcionó perfectamente bien”, señaló.
Su explicación se conoció después de que alcaldes de Coquimbo solicitaran declarar zona de catástrofe, argumentando que los municipios y el Gobierno Regional no contaban con recursos suficientes para enfrentar los daños en viviendas, caminos, infraestructura y servicios.
Una controversia que sigue abierta
Barros cuestionó finalmente a quienes, a su juicio, buscaron obtener exposición pública mediante las críticas. “Que haya algunas personas que necesiten cámara y recurran a cosas que para mí son un poco absurdas, no creo que merezca distraernos de lo principal, que es el sufrimiento de algunas personas”, afirmó.
La respuesta del ministro permite establecer que existía una cadena operativa funcionando y que su viaje correspondía a una agenda oficial. Sin embargo, no despeja completamente el debate político sobre si el titular de Defensa debía permanecer en Chile durante una emergencia que exigió ampliar el despliegue militar y decretar un estado de catástrofe.
La discusión trasciende la asistencia a una actividad internacional. También alcanza la señal de conducción política que entrega un gabinete durante una crisis, especialmente cuando los impactos territoriales del temporal obligan al Estado a movilizar recursos civiles y militares en varias regiones.



