El Fondo 55+ de Entel financiará siete proyectos en distintas regiones del país para fortalecer habilidades digitales en personas mayores. La iniciativa combina empleabilidad, emprendimiento y alfabetización financiera en un momento clave para la transformación tecnológica y la inclusión social
El avance de la inclusión digital en Chile suma un nuevo impulso con el despliegue del Fondo 55+ de Entel, que destinará más de $360 millones para financiar programas orientados a reducir la brecha digital en personas entre 55 y 70 años, uno de los segmentos más rezagados en el acceso y uso de tecnologías.
La iniciativa, enmarcada en la estrategia “Conciencia en Todas”, busca instalar un enfoque más integral, donde la alfabetización digital no solo se entienda como acceso, sino como una herramienta para la autonomía.
En esa línea, Francisca Florenzano, gerente de Sostenibilidad y Comunicaciones de la compañía, subrayó que los proyectos seleccionados destacan por su alcance territorial y nivel de focalización, lo que permite avanzar en soluciones concretas para un grupo que enfrenta barreras estructurales en el entorno digital.
“Estamos viendo propuestas con impacto real en la vida cotidiana de las personas mayores, tanto en su capacidad de desenvolverse digitalmente como en su integración social y productiva”, planteó, aludiendo a la cobertura que alcanzará a múltiples regiones del país.
De la alfabetización digital a la empleabilidad con IA
Uno de los elementos distintivos del programa es su enfoque en habilidades digitales aplicadas al trabajo y al emprendimiento, incorporando herramientas que van desde el uso de plataformas digitales hasta formación en inteligencia artificial.
Programas como los impulsados por Desafío Latam apuntan a formar profesionales mayores en tecnologías emergentes, mientras otras iniciativas promueven el aprendizaje intergeneracional como mecanismo para acelerar la adopción digital.
En paralelo, la alianza con Banco Falabella incorpora un eje de alfabetización financiera digital, donde Camila Forno, subgerente de Sostenibilidad, destacó que el desarrollo de competencias digitales no solo amplía oportunidades, sino que también fortalece la autonomía económica de las personas.
“Cuando una persona entiende y usa herramientas digitales en el ámbito financiero, mejora su capacidad de tomar decisiones y reduce su vulnerabilidad, lo que impacta directamente en su bienestar”, explicó.
PYMES, emprendimiento senior y seguridad digital
El alcance del Fondo 55+ también se proyecta hacia el tejido productivo, especialmente en el fortalecimiento de pequeñas empresas y emprendimientos liderados por personas mayores.
Iniciativas como programas de digitalización para MiPymes buscan acelerar la adopción tecnológica en negocios con baja madurez digital, mientras otros proyectos impulsan el uso de redes sociales, herramientas de gestión y plataformas de comercio electrónico.
A esto se suma un componente clave: la ciberseguridad. El programa incorpora soluciones para enfrentar fraudes digitales, con herramientas que incluyen alertas en tiempo real frente a phishing y capacitación en prevención de estafas, considerando que este grupo etario presenta mayores niveles de exposición.
Impacto que trasciende lo individual
El despliegue de estas iniciativas ocurre en un escenario donde la transformación digital en Chile avanza con rapidez, pero con brechas evidentes en ciertos segmentos de la población.
Datos del sector muestran que el desarrollo de habilidades digitales tiene un efecto multiplicador: por cada persona capacitada, otra se beneficia indirectamente, lo que amplifica el impacto social de estos programas.
En ese marco, proyectos como OpenSeniors, desarrollados junto a la Universidad de Chile, consolidan modelos de formación colaborativa que buscan escalar a nivel nacional, reforzando la idea de que la inclusión digital requiere continuidad y articulación.
Inclusión digital: de desafío social a prioridad estratégica
El avance del Fondo 55+ refleja un cambio en la forma de abordar la digitalización, donde el foco ya no está solo en el acceso, sino en el desarrollo de capacidades reales para participar en la economía digital.
Con programas que integran formación, acompañamiento y soluciones tecnológicas, el desafío ahora es ampliar su alcance y consolidar alianzas que permitan cerrar la brecha digital en Chile de manera sostenible, especialmente en segmentos que han quedado rezagados frente al avance tecnológico.



