El Premio Nacional de Ciencias Naturales 2024 advirtió sobre las señales de reducción de fondos científicos durante la primera graduación de postgrado de la Universidad de O’Higgins, que incorporó a 35 nuevos magísteres formados desde la región
La primera generación de postgrado que recibió oficialmente sus títulos en la Universidad de O’Higgins (UOH) tuvo una ceremonia marcada por una advertencia que fue mucho más allá de lo académico. Frente a 35 nuevos magísteres, el científico José Zagal planteó que Chile difícilmente podrá avanzar hacia una economía basada en conocimiento si no sostiene la inversión necesaria para investigar, formar especialistas e innovar.
El Premio Nacional de Ciencias Naturales 2024 fue el encargado de dictar la charla magistral “Energías Renovables, un desafío estratégico para Chile” durante la primera Ceremonia de Graduación de Postgrado 2026 de la casa de estudios. Allí abordó las oportunidades que ofrecen el hidrógeno verde y la energía solar, pero puso también el foco en las señales que apuntan a una reducción de recursos para investigación.
Su intervención ocurre mientras las universidades regionales intentan consolidar capacidades científicas propias. La UOH ha experimentado durante los últimos años un crecimiento que combina formación profesional, postgrados y producción científica, fortaleciendo su papel en la generación de conocimiento desde O’Higgins.
Ciencia, financiamiento y desarrollo
Para Zagal, el financiamiento científico no puede ser entendido como un gasto prescindible, sino como una condición para que Chile genere las capacidades que necesita para enfrentar transformaciones productivas, tecnológicas y ambientales.
“Me parece un error este tipo de anuncios por parte del Ministerio de Ciencia y Tecnología de querer reducir los fondos de investigación, considerando que un país no tiene futuro si no invierte en educación, y, sobre todo, si no cuenta con los presupuestos necesarios para desarrollar la investigación. No es casual que los países que han dado ese salto hacia el futuro, como Corea, China y Singapur, incluso países nórdicos, lo hayan hecho gracias a la investigación”, sostuvo José Zagal.
El científico llevó luego ese diagnóstico hasta los recién graduados. Su llamado fue a entender la formación de postgrado no solo como una herramienta para mejorar las oportunidades laborales, sino como una plataforma desde la cual crear conocimiento, explorar sectores emergentes y desarrollar soluciones nuevas.
“Yo invitaría a los egresados a hacer apuestas innovadoras, que vayan más allá de querer encontrar simplemente un empleo. Hay muchos nichos favorables en Chile que se van abriendo paso, como por ejemplo en energías renovables, y que pueden ser aprovechados por las nuevas generaciones, que suelen ser menos conservadoras que las generaciones más antiguas”, afirmó.
Zagal añadió que “la innovación juega un papel importante, y en esa dirección deben apuntar en cualquier área de conocimiento. A mayor disposición para innovar, mayor será el crecimiento del país”.
El conocimiento también se juega en las regiones
Los 35 nuevos magísteres egresaron de cinco de los seis programas que impulsa actualmente la UOH. La cifra adquiere una dimensión adicional al tratarse de una universidad estatal regional que busca generar capacidades profesionales y científicas capaces de responder a necesidades que nacen desde el propio territorio.
Ese desafío ya comienza a extenderse hacia iniciativas que buscan conectar investigación con decisiones públicas y desarrollo regional. Una hoja de ruta impulsada recientemente entre O’Higgins y Maule, ejecutada por la UOH y financiada por ANID, apunta precisamente a acercar las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación a los problemas y oportunidades de ambas regiones.
Para Eduardo Palma, director de Postgrado de la Universidad de O’Higgins, ahí se encuentra una de las principales responsabilidades de la formación avanzada fuera de Santiago: desarrollar programas académicamente exigentes, pero conectados con las características productivas, sociales y ambientales de las regiones.
“El desarrollo de los postgrados, sobre todo en universidades regionales, es tremendamente importante, porque lo que se busca justamente es ese sello diferenciador, que tenga una pertinencia regional y, por supuesto, también nacional. Es un desafío mayor para la Universidad de O’Higgins tener programas de postgrado que le den ese sello más local, más regional, siempre con el nivel de excelencia que ameritan”, señaló.
La universidad proyecta para 2027 tres doctorados y seis programas de magíster. Los doctorados corresponden a Ciencias de la Bioingeniería, Ciencias de la Salud y Ciencias de la Ingeniería, mientras la oferta de magíster abarca Ciencias Ambientales y de la Tierra, Biotecnología, Ciencias de la Ingeniería, enseñanza de Matemática y Lengua, además de Metodología de Investigación Social Interdisciplinaria.
De formar especialistas a retener conocimiento
La expansión de los postgrados abre ahora una segunda tarea para O’Higgins: crear las condiciones para que ese capital humano pueda investigar, innovar y desarrollar su trayectoria desde la propia región. Formar especialistas constituye una parte del proceso; disponer de proyectos, financiamiento, redes científicas y oportunidades profesionales capaces de retenerlos determinará su impacto posterior.
El desafío alcanza también a las empresas, organismos públicos y ecosistemas de innovación regionales. Si esa formación logra conectarse con los problemas productivos, ambientales y sociales del territorio, los nuevos postgrados pueden convertirse en algo más que una oferta académica: una infraestructura de conocimiento capaz de generar desarrollo desde las regiones.



