El alza inflacionaria registrada en abril elevó la presión sobre créditos hipotecarios, arriendos y capacidad de compra, mientras expertos advierten un deterioro en la demanda inmobiliaria y mayores dificultades para acceder a financiamiento habitacional durante los próximos meses
El fuerte incremento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en abril volvió a encender las alertas sobre el complejo momento que atraviesa el mercado inmobiliario chileno, ya que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó una variación mensual de 1,3%, la más alta desde julio de 2022, impulsada principalmente por el alza en combustibles, especialmente gasolina y diésel.
Aunque el dato se ubicó bajo las proyecciones más pesimistas del mercado, especialistas advierten que sus efectos ya comienzan a trasladarse a créditos hipotecarios, arriendos y capacidad de compra de los hogares. La persistencia inflacionaria también complica las expectativas de reactivación económica y presiona las decisiones de inversión inmobiliaria, uno de los sectores que aún enfrenta una demanda debilitada.
Para Cristian Lecaros, CEO de Inversión Fácil, el nuevo salto inflacionario representa una señal preocupante para quienes buscan adquirir una propiedad o ya mantienen compromisos financieros asociados a la UF.
“Este aumento del IPC prolonga un escenario complejo para miles de familias. Los créditos hipotecarios seguirán caros durante más tiempo, mientras los arriendos, dividendos y servicios indexados a la UF continúan subiendo. Todo eso termina erosionando la capacidad de compra y retrasando decisiones de inversión inmobiliaria que hoy requieren mucho más análisis y cautela”, explicó Lecaros.
“Históricamente el sector inmobiliario ha sido visto como un refugio financiero, pero el mercado cambió. Hoy no basta con comprar; hay que entender muy bien dónde está la demanda, cómo evolucionan los costos financieros y cuál será la capacidad real de pago de las personas durante los próximos años”, añadió.
Inflación y UF vuelven a golpear el acceso a la vivienda
El impacto del IPC sobre el mercado inmobiliario se explica principalmente por la indexación de créditos, dividendos y arriendos a la Unidad de Fomento (UF), instrumento que se reajusta diariamente según la inflación.
La apreciación sostenida de la UF comienza a transformarse en una barrera para miles de familias, especialmente en un escenario marcado por tasas de interés aún elevadas y menor dinamismo económico.
Desde la perspectiva tributaria y financiera, Patricio Gana, director de AK Contadores, afirmó que la inflación sigue siendo uno de los factores más dañinos para la actividad inmobiliaria.
“Cuando enfrentamos procesos inflacionarios altos, las personas simplemente postergan decisiones de compra porque sienten incertidumbre sobre su situación financiera futura. Si la UF sigue apreciándose de manera acelerada, los créditos hipotecarios se vuelven mucho más difíciles de asumir y eso termina debilitando toda la cadena inmobiliaria, desde las constructoras hasta los compradores finales”, sostuvo.
El especialista añadió que el impacto de la inflación trasciende al mercado inmobiliario y termina afectando directamente la calidad de vida de los hogares.
“La inflación termina golpeando con más fuerza a las familias de ingresos medios y bajos. Por eso decimos que, en la práctica, es equivalente a pobreza. El desafío del Banco Central será evitar que este escenario se prolongue demasiado, porque eso podría profundizar el freno económico y seguir deteriorando el acceso a la vivienda”, afirmó Gana.
Mercado inmobiliario enfrenta presión prolongada
El nuevo escenario inflacionario también comienza a impactar las decisiones estratégicas de inmobiliarias, inversionistas y compradores, en un contexto donde el mercado aún no logra recuperar plenamente sus niveles prepandemia.
La combinación entre inflación persistente, créditos hipotecarios altos y menor capacidad de endeudamiento mantiene debilitada la confianza del consumidor, afectando tanto la venta de viviendas nuevas como la inversión en propiedades destinadas a renta.
A ello se suma el encarecimiento operacional derivado de servicios, construcción y costos financieros, factores que siguen presionando los márgenes de las empresas del sector.
Los expertos coinciden en que el comportamiento de la inflación durante el segundo semestre será clave para determinar si el mercado inmobiliario logra estabilizarse o continúa enfrentando un ciclo de contracción en demanda y financiamiento.



