La estatal concentra la atención tras caer 11% en el primer semestre, pero una revisión de nueve grandes compañías muestra que cinco producen menos cobre que en 2016. Menores leyes, productividad, inversión y ejecución de nuevos proyectos atraviesan a la industria
Chile es un país minero y el cobre sigue ocupando un lugar central en su economía, sus exportaciones y su posición internacional. Dentro de esa industria, Codelco concentra buena parte de las miradas públicas, tanto por su condición de empresa estatal como por su peso económico y político.
Sin embargo, la producción nacional tiene muchos más protagonistas: en 2025 la producción propia de la estatal representó aproximadamente 24,6% del cobre de mina producido en Chile, mientras el 75,4% restante provino de las demás compañías mineras.
Dicho de otra manera, tres de cada cuatro toneladas de cobre producidas en Chile dependen de compañías distintas de Codelco. BHP, Antofagasta Minerals, Anglo American, Glencore, Lundin Mining, Teck, Freeport McMoRan, KGHM, Capstone Copper y otros grupos conforman una estructura empresarial determinante para entender la evolución de la principal actividad minera del país.
La discusión cobró nueva fuerza después de que Codelco informara el viernes pasado que durante el primer semestre de 2026 produjo 564 mil toneladas de cobre propio, 11% menos que las 634 mil toneladas de igual período de 2025. Al mismo tiempo, su costo directo aumentó 6,7%, hasta 231,6 centavos de dólar por libra.
La caída productiva se suma a una presión operacional, financiera y de control que la estatal ya venía acumulando. Durante los últimos meses también se abrió una discusión política sobre incorporación de capital privado y eventual venta de activos. El Gobierno descartó una privatización de Codelco, mientras la compañía precisó que no ha adoptado una decisión para desprenderse de sus participaciones en El Abra o Quebrada Blanca.
El Ejecutivo tomó además una decisión inédita al autorizar la capitalización del 100% de las utilidades correspondientes a 2025, equivalentes a US$2.422 millones. La medida busca fortalecer la continuidad operacional y los proyectos estructurales y disminuir la presión para financiar inversiones mediante mayor endeudamiento.
El presidente ejecutivo de Codelco, Jorge Gómez, puso el foco directamente sobre la tarea productiva al presentar los resultados semestrales: “Nuestra prioridad es recuperar productividad y mejorar el desempeño de nuestros activos, con seguridad como condición indispensable”.
Pero mirar exclusivamente a Codelco entrega una fotografía incompleta. Cochilco acaba de reducir su proyección de producción chilena para 2026 a 5,27 millones de toneladas, 2,6% menos que en 2025, atribuyendo parte importante del ajuste al débil desempeño del primer semestre y mencionando menores volúmenes de Codelco, Escondida y Spence, además de restricciones en otras operaciones.
Cinco de nueve grandes compañías producen menos que hace una década
La comparación entre 2016 y 2025 muestra trayectorias diferentes. Codelco registra una reducción relevante, pero Anglo American y Glencore también presentan retrocesos significativos. Antofagasta Minerals y Freeport McMoRan completan el grupo de compañías que producen menos cobre que hace diez años.
BHP, Lundin Mining, Teck y KGHM aumentaron sus volúmenes. Parte de ese crecimiento responde a inversiones y ampliaciones y, en otros casos, a adquisiciones o incorporación de nueva capacidad productiva.
| Compañía minera | Producción 2016 | Producción 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Codelco | 1.707,0 mil ton | 1.334,4 mil ton | 21,8% menos |
| BHP Chile | 1.243,5 mil ton | 1.599,9 mil ton | 28,7% más |
| Antofagasta Minerals | 709,4 mil ton | 653,7 mil ton | 7,9% menos |
| Anglo American Chile | 577,1 mil ton | 385,0 mil ton | 33,3% menos |
| Glencore Chile | 302,9 mil ton | 238,3 mil ton | 21,3% menos |
| Lundin Mining Chile | 166,6 mil ton | 278,4 mil ton | 67,1% más |
| Teck Chile | 107,9 mil ton | 240,5 mil ton | 122,9% más |
| Freeport McMoRan Chile | 99,8 mil ton | 91,2 mil ton | 8,6% menos |
| KGHM Chile | 51,5 mil ton | 86,8 mil ton | 68,4% más |
Fuente: reportes corporativos de las compañías y Cochilco. Cálculos propios. Las cifras comparan la producción reportada por cada grupo para su actividad chilena en cada año.
Las cinco compañías que retroceden presentan una disminución promedio de 18,6% respecto de sus respectivos niveles de 2016. El resultado no permite hablar de una caída uniforme de toda la gran minería, pero sí descarta que las dificultades para sostener producción sean exclusivas de la estatal.
BHP es el principal contrapunto. Su plataforma productiva chilena aumentó cerca de 29% durante la década. El desempeño, sin embargo, ha requerido sucesivas inversiones para compensar el desgaste natural de sus recursos y mantener capacidad de procesamiento.
El presidente de Escondida, Alejandro Tapia, ha puesto precisamente el foco sobre esa necesidad. Al explicar el plan de inversiones de la compañía señaló que “si no hacemos esos proyectos no podremos mantener nuestra producción en torno a un millón de toneladas de cobre por año”.
Una pieza central de ese plan es la nueva concentradora que BHP proyecta construir en Escondida, con una inversión estimada entre US$4.400 millones y US$5.900 millones. La instalación reemplazará capacidad que llegará al término de su vida operacional y podrá producir entre 220 mil y 260 mil toneladas anuales de cobre. Su primera producción se proyecta para 2031 o 2032.
El dato es relevante porque muestra que incluso una compañía que logró aumentar su producción durante la década debe destinar miles de millones de dólares simplemente para evitar que su capacidad comience a retroceder.
Antofagasta Minerals enfrenta una trayectoria diferente. Produjo 709.400 toneladas en 2016 y 653.700 toneladas en 2025. Durante el primer semestre de este año alcanzó 285 mil toneladas y posteriormente redujo su proyección anual debido, entre otros factores, a las severas condiciones meteorológicas registradas en la Región de Coquimbo.
Su presidente ejecutivo, Iván Arriagada, ha situado la respuesta en la nueva capacidad que está desarrollando el grupo. Al referirse a sus principales proyectos afirmó que “estas tres grandes inversiones de largo plazo posicionan favorablemente al Grupo para beneficiarse de la creciente demanda de cobre”.
Anglo American también registra una disminución importante. En 2016 produjo 577.100 toneladas de cobre atribuible y cerró 2025 con 385 mil toneladas en Chile, 17% menos que en 2024. La propia compañía ha identificado menores leyes y recuperaciones entre los factores que han afectado su producción reciente.
Lundin Mining muestra otra cara del período. Su plataforma chilena pasó desde 166.592 toneladas en 2016 a 278.352 toneladas en 2025, pero ese crecimiento está asociado también a la incorporación de Caserones. En 2025 Candelaria produjo 145.471 toneladas y Caserones otras 132.881 toneladas.
Teck presenta el mayor aumento porcentual de la tabla, impulsado por la entrada de nueva capacidad en Quebrada Blanca. La experiencia demuestra que parte importante del crecimiento registrado por algunos grupos no provino simplemente de extraer más desde la misma base productiva, sino de incorporar proyectos, ampliar plantas o modificar sus carteras de activos.
Quién está detrás del cobre chileno
La propiedad de los principales activos muestra, además, una industria mucho más interconectada de lo que suele reflejar el debate público. Varias compañías comparten sociedades y algunos grupos privados tienen a Codelco como socio.
| Compañía minera | Principales activos de cobre en Chile | Propiedad y socios |
| Codelco | Chuquicamata, Radomiro Tomic, Ministro Hales, Gabriela Mistral, Salvador, Andina, El Teniente, El Abra y Quebrada Blanca | Operaciones propias; 49% de El Abra; 10% de Quebrada Blanca; participación atribuible de 20% en Anglo American Sur |
| BHP | Escondida y Spence | 57,5% de Escondida; Rio Tinto posee 30% y JECO 12,5%; Spence es controlada por BHP |
| Antofagasta Minerals | Los Pelambres, Centinela, Antucoya y Zaldívar | 60% de Los Pelambres; 70% de Centinela; 70% de Antucoya; 50% de Zaldívar |
| Anglo American | Los Bronces, El Soldado y Collahuasi | 50,1% de Anglo American Sur; 44% de Collahuasi |
| Glencore | Collahuasi y Lomas Bayas | 44% de Collahuasi; 100% de Lomas Bayas |
| Lundin Mining | Candelaria y Caserones | 80% de Candelaria; 75% de Caserones |
| Teck | Quebrada Blanca y Carmen de Andacollo | 60% de Quebrada Blanca; 90% de Carmen de Andacollo |
| KGHM | Sierra Gorda | 55%; South32 posee 45% |
| Freeport McMoRan | El Abra | 51%; Codelco posee 49% |
| Capstone Copper | Mantoverde y Mantos Blancos | 70% de Mantoverde; Mitsubishi Materials posee 30%; Mantos Blancos es 100% de Capstone |
Fuente: antecedentes corporativos vigentes de las compañías.
Capstone Copper aparece en este mapa actual, pero no en la comparación decenal porque la plataforma corporativa que actualmente reúne Mantoverde y Mantos Blancos se configuró posteriormente, lo que impide realizar una comparación equivalente bajo la misma compañía durante todo el período.
La estructura societaria también comienza a utilizarse como herramienta para obtener mayor producción. Codelco y Anglo American avanzan en un desarrollo coordinado de recursos que busca aprovechar las capacidades existentes y generar producción adicional sin modificar la propiedad de sus respectivos activos.
La dificultad de transformar inversión en más cobre
Detrás de las diferencias entre compañías aparece un problema compartido: la inversión minera está creciendo, pero ese esfuerzo no se está traduciendo proporcionalmente en mayor producción de cobre.
El Banco Central abordó directamente esta paradoja en un análisis publicado el 25 de agosto por los economistas Markus Kirchner, Isidora Díaz, Sofía Bravo y Leonardo Cid. El estudio identifica la caída de las leyes minerales como una de las explicaciones centrales. Una menor concentración de cobre obliga a extraer, mover y procesar más material para obtener la misma cantidad de metal, lo que exige más energía y capital y reduce productividad.
La composición de la inversión también importa. Cerca de 80% de la cartera minera 2025 a 2034 corresponde a proyectos sobre operaciones existentes, iniciativas destinadas principalmente a sostener o ampliar capacidad. Una proporción considerable del capital de la próxima década tendrá entonces la tarea de reemplazar capacidad antes de convertirse en crecimiento neto.
Para Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, parte de la vulnerabilidad actual tiene raíces en decisiones adoptadas durante años sobre exploración, mantenimiento, desarrollo y continuidad operacional. “Si no se mantiene un ritmo de inversión suficientemente adecuado, las vulnerabilidades empiezan a ser más frecuentes”, señaló al analizar las causas de la menor producción chilena.
Su análisis incorpora períodos de menor inversión, disciplina financiera posterior al anterior superciclo, retrasos de proyectos y efectos que dejó la pandemia sobre actividades de exploración, mantenimiento y desarrollo.
El gerente de Estudios del Consejo Minero, José Tomás Morel, añade otra variable. Si bien parte de la reducción productiva responde a factores coyunturales, advierte que el potencial cuprífero sólo podrá transformarse en producción si los proyectos consiguen materializarse oportunamente. Entre las condiciones necesarias menciona permisos más ágiles y predecibles, productividad, innovación e infraestructura.
Los retrasos de inversión, permisos y productividad como limitantes para aprovechar el nuevo ciclo del cobre forman parte de una discusión que se vuelve especialmente relevante cuando las compañías necesitan ejecutar proyectos varios años antes de que la capacidad existente comience a agotarse.
Cochilco recorta la producción esperada para 2026
La actualización de Cochilco publicada en agosto entrega una señal inmediata. El organismo redujo su proyección de producción para Chile a 5,27 millones de toneladas durante 2026, lo que representa una caída de 2,6% frente a 2025.
El ajuste tiene especial relevancia porque a comienzos de año Cochilco proyectaba 5,61 millones de toneladas para 2026. La nueva estimación implica más de 340 mil toneladas menos respecto de aquella proyección inicial.
Para 2027, el organismo espera una recuperación hasta 5,55 millones de toneladas, apoyada en una mejor base operacional de Codelco, consolidación de nueva capacidad y mejores resultados esperados en varias de las principales compañías.
La revisión ocurre, además, con un precio del cobre excepcionalmente favorable. Cochilco elevó su proyección de precio promedio para 2026 a US$5,95 la libra. La fortaleza del mercado contrasta así con las dificultades que enfrenta Chile para expandir su oferta.
El cobre que Chile tenga mañana se decide hoy
La próxima etapa de la minería chilena no estará determinada únicamente por la magnitud de sus reservas ni por cuánto alcance el precio internacional del metal. Dependerá crecientemente de la capacidad de sus compañías para anticipar el desgaste de sus activos, ejecutar proyectos en los plazos previstos y transformar tecnología, inversión y conocimiento en capacidad productiva efectiva.
Las decisiones que hoy se adoptan sobre nuevas plantas, exploración, infraestructura hídrica, procesamiento, energía y asociaciones definirán buena parte del cobre que Chile podrá ofrecer durante la próxima década. En minería, los efectos de postergar una inversión rara vez aparecen de inmediato, pero pueden hacerse visibles años después cuando la producción que debía reemplazar ya comenzó a disminuir.
También cambiará la forma de medir el éxito del ciclo de inversiones. No bastará con contabilizar miles de millones de dólares anunciados o proyectos ingresados a evaluación. La pregunta será cuánta capacidad nueva consiguen generar, qué productividad alcanzan y cuánto tiempo transcurre hasta que esas inversiones comienzan efectivamente a producir.
Codelco seguirá ocupando un lugar central por su propiedad estatal, su importancia fiscal y la magnitud de sus desafíos. Pero el futuro del liderazgo cuprífero chileno dependerá también de las decisiones de los grupos privados que producen la mayor parte del cobre nacional.
La ventaja geológica de Chile permanece. La próxima década mostrará si la industria consigue transformarla nuevamente en crecimiento productivo.
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