La PUCV reunió a investigadores, autoridades y actores sociales para discutir cómo incorporar estrategias de impacto desde el diseño de proyectos y convertir evidencia científica en respuestas concretas para los territorios y las políticas públicas
Cómo conseguir que una investigación científica no termine únicamente en una publicación académica, sino que llegue a las comunidades, influya en decisiones públicas y contribuya a resolver problemas concretos, fue el eje de una discusión desarrollada en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).
La casa de estudios realizó la 8ª Charla Magistral VINCULA, instancia organizada por su Vicerrectoría de Investigación, Creación e Innovación junto a la plataforma VINCULA, que reunió a autoridades regionales, directivos universitarios, investigadores y representantes de la sociedad civil.
El encuentro, desarrollado bajo el foco de investigación, evidencia e impacto para las políticas públicas, contempló una charla magistral y un taller orientado al diseño de estrategias de impacto desde la formulación de los proyectos de investigación. La actividad se realizó el 28 de agosto en la Casa Central de la PUCV, en Valparaíso.
De la investigación a las decisiones públicas
Uno de los focos centrales del encuentro fue la relación entre universidades e instituciones responsables de formular políticas públicas, incluido el Congreso Nacional, y la posibilidad de transformar evidencia científica en un insumo efectivo para la elaboración de normas y decisiones del Estado.
La vicerrectora académica de la PUCV, María Teresa Blanco, destacó precisamente la importancia de esa articulación entre investigación y función pública.
“Esta alianza que existe con el Congreso Nacional para trabajar en conjunto, es muy relevante ya que la investigación aplicada que se desarrolla en las universidades contribuye a construir un país más justo, más equitativo, impactar en la política pública y traspasar las fronteras de nuestra investigación”, señaló.
La directora de Innovación de la PUCV, Macarena Rosenkranz, puso el énfasis en la capacidad de la academia para responder a problemas que nacen fuera de los espacios universitarios.
“Como Vicerrectoría de Investigación, Creación e Innovación, organizamos este octavo encuentro junto a VINCULA y queremos transmitir a nuestra comunidad universitaria y a todos los invitados que convocamos hoy, cómo la academia es capaz de incidir en los territorios, dar respuesta a las necesidades y desafíos que se presentan, para poder incidir en las políticas públicas”.
Esta mirada coincide con un proceso que la universidad viene desarrollando durante los últimos años. La PUCV ha avanzado hacia una estructura de investigación que busca aumentar su impacto territorial y fortalecer la colaboración interdisciplinaria, pasando progresivamente desde proyectos individuales hacia equipos y estructuras capaces de abordar desafíos de mayor complejidad.
El impacto comienza antes de publicar
La perspectiva internacional de la jornada estuvo a cargo de David Phipps, vicepresidente adjunto de Estrategia e Impacto de la Investigación en York University, Canadá, y director de Research Impact Canada. Su exposición puso sobre la mesa un cambio relevante: el impacto no debería comenzar cuando una investigación termina, sino planificarse desde su diseño.
“Creo que es importante poder cerrar el círculo entre la investigación y nuestras comunidades locales y globales, que podrían ser las organizaciones comunitarias locales, los gobiernos municipales o federales, o también podría ser la industria”, explicó.
Phipps planteó que la producción científica necesita avanzar más allá de sus indicadores tradicionales y vincularse con organizaciones capaces de transformar ese conocimiento en acciones.
“Es importante que vayamos más allá de las simples publicaciones y podamos conectar esa investigación con organizaciones que puedan fabricar los productos, desarrollar las políticas y entregar servicios sociales para beneficiar a los ciudadanos. Es importante que nos unamos no solo a nivel de investigadores, sino entre la academia y la sociedad en general”, sostuvo.
La propuesta supone identificar desde la formulación de una investigación quién podría utilizar sus resultados, qué problema busca resolver, qué actores deben participar y mediante qué mecanismos el conocimiento puede traducirse en cambios concretos.
El embajador de VINCULA y director del Observatorio de Sostenibilidad Tributaria de la PUCV, Antonio Faúndez, entregó un ejemplo de esa vinculación desde el ámbito legislativo.
“La investigación que hemos desarrollado en los últimos años en la PUCV nos ha permitido, a través de VINCULA, impactar directamente en la creación de nuevas normas en el ámbito del derecho tributario. El liderazgo de la Universidad en esta iniciativa ha permitido a los académicos e investigadores transferir su experiencia y el rigor del método científico para asesorar y apoyar el trabajo legislativo en la formulación de nuevas normas”, afirmó.
Ciencia con enfoque territorial
La discusión incorporó también una dimensión territorial. La seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Región de Valparaíso, Ariane Lüttecke, sostuvo que acercar investigación y ciudadanía requiere reconocer que las necesidades no son iguales en todas las regiones.
“Nos invita a reflexionar acerca de la necesidad de que la ciencia salga del laboratorio y busque dar respuesta a problemáticas reales de la ciudadanía, con un enfoque territorial porque nuestras regiones son distintas, tienen distintas características y muy importante poder levantar y dar respuesta a esas necesidades”, indicó.
Ese enfoque comienza a adquirir mayor peso a medida que los territorios también ganan capacidad para decidir sobre investigación e innovación. Durante 2026, los gobiernos regionales disponen de recursos del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo y una parte debe orientarse, como regla general, a investigación científica y tecnológica, configurando un mapa de la ciencia y la innovación con mayor capacidad de decisión desde las regiones.
Para las universidades, el cambio amplía el desafío. Ya no se trata únicamente de producir conocimiento, adjudicar fondos o aumentar publicaciones, sino también de construir relaciones con gobiernos, instituciones públicas, empresas y comunidades capaces de utilizar ese conocimiento.
La conversación desarrollada en la PUCV apunta precisamente hacia esa transición: incorporar el impacto como parte del proceso científico y fortalecer los canales mediante los cuales la evidencia puede llegar a quienes diseñan políticas, elaboran normas o toman decisiones sobre los territorios.
La pregunta que queda abierta no es solo cuánto conocimiento producen las universidades, sino cuánto de ese conocimiento consigue transformarse en soluciones, capacidades y mejores decisiones públicas.
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