Puerto Exterior, nuevas conexiones ferroviarias y la ampliación de la Ruta 78 anticipan una transformación logística de gran escala. El desafío para San Antonio será convertir esas inversiones en empleo, conectividad, servicios y mejor calidad de vida
San Antonio comienza a enfrentar una transformación que va mucho más allá de la ampliación de su puerto. Nuevas inversiones portuarias, ferroviarias y carreteras están configurando un sistema de infraestructura que puede cambiar la conectividad de la provincia y fortalecer uno de los principales corredores logísticos del país.
Puerto Exterior aparece como la pieza de mayor escala, pero alrededor de esa iniciativa avanzan también proyectos ferroviarios, mejoras en la Ruta 78 y nuevas soluciones de movilidad. La pregunta que empieza a instalarse en la provincia es si ese salto en infraestructura será capaz de traducirse también en empleo, mejores servicios urbanos y calidad de vida para sus habitantes. Ese fue uno de los principales asuntos abordados durante el ciclo Construyendo Región 2026, realizado en San Antonio por la CChC Valparaíso.
Entre las iniciativas analizadas estuvieron Puerto Exterior de San Antonio, la infraestructura vial y logística asociada al corredor Talagante–San Antonio, proyectos ferroviarios y nuevas soluciones de movilidad e integración territorial. La discusión reunió a autoridades, especialistas, representantes empresariales, academia y actores de la comunidad.
El desafío logístico no parte desde cero. El Puerto de San Antonio se ha consolidado como uno de los principales motores del comercio exterior chileno, pero el aumento proyectado de carga vuelve cada vez más relevante la capacidad de los accesos terrestres para acompañar su crecimiento.
Puerto Exterior cambia la escala de San Antonio
El Puerto Exterior de San Antonio obtuvo durante 2026 su Resolución de Calificación Ambiental después de seis años de evaluación. El proyecto considera una inversión público-privada estimada en US$4.450 millones y apunta a triplicar la capacidad de transferencia hasta alcanzar 6 millones de TEU anuales.
La iniciativa contempla un rompeolas de aproximadamente cuatro kilómetros y dos terminales semiautomatizados de 1.730 metros cada uno. En plena operación podrá recibir simultáneamente hasta ocho buques de 400 metros de eslora. Su desarrollo será gradual y la primera etapa, de 865 metros de muelle, está proyectada para comenzar a operar hacia 2036, aportando inicialmente 1,5 millones de TEU adicionales de capacidad anual.
La Empresa Portuaria San Antonio estima que US$1.950 millones serán aportados directamente por la estatal para las obras de abrigo, dársena, áreas de respaldo, accesos y medidas ambientales, mientras otros US$2.500 millones corresponderán a inversiones privadas mediante concesiones portuarias.
La aprobación ambiental marcó un punto de inflexión para la iniciativa. Fernando Gajardo, gerente general interino de Puerto San Antonio, sostuvo que el proceso permitió reforzar el diseño y los compromisos ambientales del proyecto, al mismo tiempo que ratificó su relevancia para la competitividad del comercio exterior chileno.
La expansión responde también a un límite que se aproxima. Puerto San Antonio movilizó más de 2 millones de TEU durante 2025, mientras su capacidad actual se sitúa cerca de 2,65 millones. La propia empresa portuaria proyecta que ese techo podría alcanzarse entre 2033 y 2034.
El tren vuelve a ser parte de la ecuación logística
La expansión portuaria aumenta la presión sobre la conectividad terrestre y vuelve a poner al ferrocarril de carga en el centro de la estrategia para San Antonio.
La infraestructura ferroviaria fue uno de los componentes analizados en Construyendo Región, junto con el Puerto Exterior y las obras viales asociadas al corredor Talagante–San Antonio. El desafío es aumentar la capacidad para movilizar carga sin trasladar todo el crecimiento futuro a las carreteras y a la circulación de camiones por sectores urbanos.
Ese debate se conecta con una discusión más amplia en la Región de Valparaíso, donde las grandes inversiones ferroviarias están comenzando a modificar las decisiones sobre conectividad y desarrollo territorial. La extensión de servicios, nuevos terminales y una mayor integración de los modos de transporte empiezan a formar parte de una misma agenda regional.
Para San Antonio, el ferrocarril adquiere una dimensión adicional. No solo debe acompañar la expansión de la carga portuaria, sino hacerlo reduciendo presión sobre la red vial y mejorando la convivencia entre actividad logística y ciudad.
Ruta 78 se prepara para absorber mayor demanda
La tercera pieza está en las carreteras. La Segunda Concesión de la Autopista Santiago–San Antonio, Ruta 78, contempla una inversión oficial cercana a US$892 millones y una extensión de 132,8 kilómetros.
Entre las principales obras están las terceras pistas entre Talagante y Melipilla, la ampliación desde el enlace Reuss hasta la trinchera cubierta de acceso al Puerto de San Antonio, una segunda trinchera cubierta y nuevos ramales de acceso portuario. También se contemplan intervenciones en enlaces, calles de servicio, atraviesos y otros puntos de la autopista.
La ruta constituye uno de los principales ejes para mover carga entre Santiago y San Antonio y, al mismo tiempo, sirve a comunas urbanas y localidades costeras. Esa doble función obliga a compatibilizar competitividad logística, seguridad vial y desplazamientos cotidianos de las personas.
El presidente de la CChC Valparaíso, Andrés Polanco, puso precisamente el foco en esa relación entre inversión y territorio.
“San Antonio tiene ante sí grandes inversiones que pueden cambiar positivamente su futuro. El desafío es lograr que esa infraestructura se traduzca en mejor conectividad, nuevas oportunidades, empleo y, sobre todo, en una mejor calidad de vida y bienestar para los habitantes de toda la provincia. Eso requiere planificación, coordinación y una mirada de largo plazo sobre el territorio”, afirmó.
La frase resume el problema de fondo. Puerto Exterior, trenes y carreteras pueden elevar sustancialmente la capacidad logística de San Antonio, pero el impacto territorial dependerá de lo que ocurra fuera de las propias obras.
De plataforma logística a transformación territorial
Durante el encuentro, Alberto Undurraga, asesor del Consejo de Políticas de Infraestructura y exministro de Obras Públicas, abordó el papel de la infraestructura como habilitante del desarrollo y la necesidad de articular las grandes inversiones con las demandas del territorio. El panel incluyó además al alcalde de San Antonio, Omar Vera, y a la académica de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez Ana María Montoya.
La discusión apuntó a que el crecimiento esperado debe acompañarse con infraestructura vial, ferroviaria, urbana y de servicios, junto con una planificación capaz de responder a los cambios que experimentará la provincia durante los próximos años.
Ahí está probablemente el principal desafío para San Antonio. Una mayor actividad portuaria puede generar empleo y dinamizar servicios, comercio y logística, pero también puede aumentar la demanda por vivienda, transporte urbano, equipamiento público y suelo, además de intensificar la circulación de carga.
Las inversiones principales ya están tomando forma. Puerto Exterior representa US$4.450 millones y la segunda concesión de la Ruta 78 bordea los US$892 millones, sin considerar el resto de las inversiones ferroviarias y urbanas necesarias para sostener ese crecimiento.
La transformación, por lo tanto, no dependerá únicamente de construir un puerto más grande o una carretera con mayor capacidad. El verdadero salto estará en conseguir que puerto, trenes, carreteras y ciudad funcionen como partes de una misma estrategia territorial.
San Antonio tiene ante sí una oportunidad de alcance nacional: consolidarse como una plataforma logística de mayor escala y, al mismo tiempo, utilizar esa inversión para generar empleo, conectividad y mejores condiciones urbanas para su población. Que ambas dimensiones avancen juntas será la prueba decisiva de la transformación que comienza a tomar forma en la provincia.
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