Con una trayectoria que combina dirección comercial, marketing y liderazgo organizacional, Debby Lemus Vidal lidera la Fundación Espíritu y Palabra, impulsando proyectos que integran impacto social, cultura y educación. La Fundación busca generar cohesión comunitaria, integración familiar y desarrollo humano, especialmente en zonas vulnerables de la región de O’Higgins.
Bajo su liderazgo, la Fundación ha consolidado espacios de encuentro, participación ciudadana y actividades inclusivas que permiten combinar los valores cristianos con la acción social efectiva. “La colaboración entre empresas y organizaciones sociales permite que los esfuerzos se multipliquen”, afirma Lemus, destacando la importancia de las alianzas estratégicas.
En esta entrevista exclusiva con Poderyliderazgo.cl, Lemus detalla cómo la Fundación trabaja en fortalecer la cohesión familiar, promover valores cristianos, gestionar alianzas público-privadas, asegurar sostenibilidad institucional y proyectar nuevos programas inclusivos, reafirmando su compromiso con la comunidad.
Como profesional con formación en dirección comercial y marketing, ¿cómo aplica esas herramientas en la gestión de una institución sin fines de lucro como la Fundación?
Mi formación en comercialización y marketing aporta en varios aspectos: primero, en la definición clara de la propuesta de valor de la Fundación, lo que nos permite comunicar mejor quiénes somos, qué hacemos y por qué tiene sentido apoyarnos. Segundo, en la gestión estratégica de alianzas y auspicios, identificando marcas cuyos valores estén alineados con los nuestros y presentando propuestas atractivas de colaboración.
Tercero, en la planificación de campañas de comunicación, eventos y posicionamiento de marca institucional, de modo que logremos mayor visibilidad y credibilidad, lo que a su vez facilita la captación de recursos.
La colaboración entre empresas y organizaciones sociales permite que los esfuerzos se multipliquen: las empresas aportan recursos, canales y visibilidad; la organización aporta propósito, impacto social y conexión con la comunidad.
¿Qué estrategias está impulsando para fortalecer alianzas público-privadas en beneficio de la comunidad evangélica y la sociedad regional?
Algunas de las estrategias han sido el identificar empresas locales como patrocinadores estratégicos, no solo con aportes económicos sino con productos o servicios que se integren al evento (hidratación, premios, infraestructura).

En la misma línea es importante establecer convenios de largo plazo con actores privados que compartan valores cristianos y comunitarios para que su aportación sea recurrente, en lugar de puntual, lo que da sostenibilidad a los proyectos.
Asimismo, hemos colaborado con municipalidades, oficinas de seguridad pública y servicios de salud para asegurar que los eventos tengan respaldo logístico, permisos adecuados, seguridad y atención sanitaria.
Tambien ha sido clave invitar medios regionales como partners de difusión para sumar visibilidad al evento, lo que beneficia tanto a la Fundación como a los auspiciadores y al municipio local.
Usted también lidera proyectos desde el ámbito privado, a través de Somos Comunicación y Marketing y la Sociedad de Servicios GyS. ¿De qué manera su experiencia empresarial contribuye a la sostenibilidad y proyección de la Fundación?
La experiencia empresarial me ha permitido desarrollar disciplina en la planificación, control de recursos, medir resultados y optimizar procesos. En Somos Comunicación, por ejemplo, aprendí el valor de la marca, del mensaje claro y de las campañas bien estructuradas; y eso lo aplico en la Fundación para diseñar actividades con sentido estratégico que lleguen efectivamente a la comunidad.
A su vez, el perfil comercial ayuda a negociar auspicios o alianzas en condiciones favorables, maximizando los recursos disponibles y reduciendo costos. Todo ello contribuye a que la Fundación no dependa solo de donaciones fortuitas, sino que pueda proyectarse con estabilidad.
Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son las principales metas que se ha propuesto la Fundación Espíritu y Palabra para los próximos años en materia de inclusión, desarrollo familiar y fortalecimiento de valores?
Consolidar la Corrida Familiar como evento anual referente en la Región de O’Higgins, con mayor participación, categorías para todos los grupos etarios y presencia en distintas comunas. También queremos abrir más programas gratuitos de formación en liderazgo, salud, nutrición, deporte y arte, especialmente para niños, jóvenes y familias en zonas vulnerables.
Vemos necesario ampliar la cobertura de actividades culturales y espirituales para incluir poblaciones rurales, promoviendo inclusión geográfica y social. Y con ello fomentar proyectos intergeneracionales, para que las personas mayores también participen activamente, compartan su experiencia y se sientan reconocidas.
En definitiva, buscamos fortalecer el reconocimiento institucional de la Fundación en la región, de modo que sea vista como actor confiable en políticas sociales locales y regionales.
El financiamiento suele ser un desafío para las organizaciones sociales. ¿Cómo se sostiene económicamente la Fundación y qué rol cumplen las empresas o instituciones colaboradoras en ese proceso?
Durante años, la Fundación se ha sostenido gracias al profundo compromiso y generosidad de la familia Cugat, quienes han sido un pilar fundamental y ejemplo de solidaridad cristiana. Su apoyo desinteresado ha permitido que muchas de nuestras actividades se concreten, marcando un legado de fe y servicio en la comunidad.

Actualmente, estamos en un proceso de ordenamiento interno que nos permitirá acogernos a la Ley de Donaciones, con el fin de entregar certificados oficiales a las empresas colaboradoras. Esto abrirá nuevas oportunidades de financiamiento y permitirá desarrollar proyectos de mayor envergadura, con impacto sostenido en el tiempo.
¿Existen proyectos o líneas de trabajo orientadas a generar recursos propios o nuevas fuentes de financiamiento que permitan ampliar el alcance de las actividades sociales y comunitarias de la Fundación?
Sí. Algunas de las líneas en desarrollo incluyen el establecer membresías o donaciones periódicas con beneficios simbólicos, para personas y empresas que quieran comprometerse de forma constante. Asimismo queremos organizar actividades con entrada voluntaria o eventos culturales cuyos ingresos sirvan para financiar otras iniciativas sociales.
En paralelo, postular a fondos públicos regionales y nacionales, así como aprovechar la Ley de Donaciones culturales y deportivas para auspicios con franquicia tributaria. Como también el explorar alianzas con instituciones educativas o entidades deportivas que aporten espacios, apoyo técnico o coproducción de eventos.
La meta es que cada iniciativa no solo sea un acto de ayuda, sino una oportunidad para fortalecer la sostenibilidad institucional y dar garantías de transparencia y permanencia a quienes decidan invertir en nuestras causas.



