El aumento del gasto comunal marca la primera cuenta pública del alcalde, con foco en seguridad, fiscalización y recuperación de espacios. La estrategia busca responder a la presión ciudadana por mayor control territorial y mejoras visibles en la calidad de vida
Un salto desde $3.519 millones en 2024 a $22.939 millones en 2025, equivalente a un aumento cercano al 650%, marcó el eje de la primera cuenta pública del alcalde de Antofagasta, Sacha Razmilic. La cifra no solo refleja un cambio en el volumen de recursos, sino también una decisión política: concentrar la inversión en seguridad pública y obras urbanas.
El aumento se traduce en una estructura de gasto donde predominan las obras civiles, con $14.130 millones, seguidas de $5.250 millones en servicios y $3.559 millones en adquisiciones. En paralelo, durante 2026 la inversión ya supera los $18 mil millones, lo que refuerza la proyección de continuidad de esta estrategia.
Seguridad: despliegue y control territorial
La seguridad fue uno de los ejes centrales de la gestión. Entre las principales medidas destaca la creación de la Asociación de Municipalidades para la Seguridad del Norte (ASEMUN), junto con el fortalecimiento del patrullaje y la vigilancia en la ciudad.
El despliegue incluye el aumento de cámaras de televigilancia —de 30 a 130 en menos de un año—, la implementación del patrullaje OS-14, lectores de placa patente y sistemas de monitoreo permanente en sectores críticos. A esto se suman 8.542 fiscalizaciones, 4.285 infracciones cursadas y 356 solicitudes de clausura, además de $750 millones recuperados por cobranza prejudicial.
Recuperación de espacios y gestión urbana
Otro de los focos de la administración ha sido la recuperación del espacio público, en una estrategia que combina seguridad y limpieza. En este ámbito, el municipio reportó 389 desalojos, el retiro de 1.456 rucos y la eliminación de 1.046 toneladas de basura, junto con el retiro de 209 vehículos abandonados.
La intervención apunta a reducir focos de deterioro urbano y reforzar la presencia municipal en sectores críticos, en un contexto donde la ocupación irregular de espacios se ha convertido en una preocupación creciente para los vecinos.
Limpieza, reciclaje y servicios municipales
En paralelo, la gestión avanzó en el fortalecimiento de servicios urbanos. Destaca el convenio con Resimple, que permite procesar cerca de 70 toneladas mensuales de material reciclable, en línea con la Ley REP.
A esto se suma la incorporación de nuevas máquinas barredoras, la implementación de un sistema de hidrolavado y el avance en licitaciones para mejorar la recolección de residuos. Además, se contempla la instalación de 420 nuevos basureros, actualmente en proceso de permisos.
Obras y mejoramiento de infraestructura
La cuenta pública también incluyó una cartera de proyectos urbanos orientados a mejorar la calidad de vida. Entre ellos destacan la renovación de la cancha del Estadio Calvo y Bascuñán, la actualización de la Plaza Sotomayor tras más de dos décadas y el desarrollo del Parque Los Pinares.
A estas iniciativas se suman la recuperación del Vivero Municipal, el nuevo Mirador La Portada, la reapertura del Arena Parque Croacia y proyectos de conectividad como la ampliación de Avenida Sierra Nevada, junto con mejoras en barrios y espacios comunitarios.
Más inversión, mayor presión por resultados
El aumento de la inversión municipal marca un cambio de escala en la gestión comunal, pero también eleva las expectativas. La magnitud del gasto obliga a que los resultados sean visibles en seguridad, orden urbano y calidad de vida.
En un escenario donde la demanda ciudadana por control territorial sigue en aumento, el desafío será sostener esta estrategia en el tiempo y demostrar que el incremento de recursos se traduce en mejoras concretas para Antofagasta.



