La Agenda Criteria de septiembre muestra que 59% cree que los bots influyen en las decisiones de voto y 62% percibe alta presencia durante períodos electorales, mientras la evaluación presidencial cae a su peor registro del gobierno
La sospecha sobre cuánto de la conversación política que circula por las redes sociales corresponde realmente a ciudadanos y cuánto puede estar siendo amplificado de manera artificial ya forma parte de la percepción electoral en Chile. La nueva Agenda Criteria muestra que 59% de los consultados cree que los bots influyen mucho o bastante en las decisiones de voto.
No se trata solamente de una percepción sobre sus efectos. Cuando la encuesta pregunta por la presencia de estas herramientas durante períodos electorales, 62% responde que existen muchos o bastantes bots interviniendo en las conversaciones políticas en redes sociales. Apenas 17% considera que su presencia es baja o inexistente y 21% declara no tener claridad.
El dato llega cuando las campañas, las vocerías políticas y buena parte de la conversación pública dependen cada vez más de plataformas donde la visibilidad de un contenido puede multiplicarse rápidamente. En ese ecosistema, los bots y trolls pueden amplificar artificialmente determinadas conversaciones y generar una apariencia de respaldo, rechazo o tendencia que después comienza a ser reproducida por usuarios reales.
Una percepción marcada por la posición política
La lectura cambia con fuerza dependiendo de dónde se ubican políticamente los encuestados. Entre quienes se identifican con la izquierda, 88% cree que los bots influyen mucho o bastante en las decisiones de voto. La cifra baja a 58% entre quienes se ubican en el centro y a 43% en la derecha. Entre quienes no se identifican políticamente alcanza 53%.
La misma distancia aparece al preguntar por su presencia. Un 86% de quienes se identifican con la izquierda cree que existe mucha o bastante actividad de bots en períodos electorales. En el centro la percepción llega a 71%, en la derecha a 50% y entre los no identificados a 51%.
La brecha muestra que el fenómeno no se observa de la misma manera desde todos los sectores. Sin embargo, incluso entre los consultados de derecha, donde la percepción es menor, la mitad considera que los bots tienen una presencia relevante en las conversaciones políticas durante las elecciones.
La pregunta sobre cuánto de la actividad digital refleja participación espontánea también se cruza con la transformación que han experimentado las campañas. Una investigación sobre redes sociales y participación electoral analizó cómo ciudadanos debatieron y argumentaron en X, Instagram y TikTok durante la segunda vuelta presidencial de 2025, mostrando que las plataformas ya forman parte estructural del espacio donde se desarrolla la política.
Lo que Criteria mide y lo que no demuestra
La encuesta no establece cuántos bots operan efectivamente en Chile ni acredita que hayan cambiado el resultado de una elección. Las preguntas consultan cuánto creen los encuestados que estas herramientas están presentes y cuánto consideran que pueden influir sobre las decisiones de otros votantes.
El hallazgo, por tanto, es de percepción ciudadana. Pero esa percepción tiene peso político: una mayoría ya considera que la conversación digital puede estar siendo intervenida y que esa intervención tiene capacidad para afectar el comportamiento electoral.
El desafío pasa entonces por separar dos dimensiones. Una es determinar técnicamente cuándo existe actividad automatizada o coordinada. La otra es establecer cuánto poder real tiene esa actividad para instalar tendencias, modificar conversaciones o influir en una decisión individual de voto.
Kast cae a su peor registro
La misma Agenda Criteria muestra un deterioro de la evaluación presidencial. José Antonio Kast registra 30% de aprobación y 58% de desaprobación, su peor resultado desde el inicio del gobierno. En una semana, la aprobación cae tres puntos y la desaprobación sube en la misma magnitud.
La tendencia es más amplia que el movimiento semanal. Desde marzo, la aprobación presidencial bajó desde 46% a 30%, mientras la desaprobación pasó desde 30% a 58%. La brecha entre ambas evaluaciones llega así a 28 puntos.
El deterioro coincide con una mirada más negativa sobre la marcha del país. 51% califica como mala la situación económica y 52% considera que Chile está retrocediendo, mientras solo 12% cree que avanza.
Una mayoría que ya percibe influencia electoral
La fotografía que deja la encuesta no permite medir el poder efectivo de una red automatizada sobre una elección. Sí muestra algo que ya está instalado en la opinión pública: 62% percibe una presencia significativa de bots y 59% cree que pueden influir en las decisiones de voto.
La distancia entre esa percepción y la evidencia comprobable será clave para dimensionar cuánto poder tienen realmente estas herramientas sobre la conversación política y cuánto de ese poder corresponde, por ahora, a la desconfianza que generan.



