La compañía anunció una campaña durante todo 2026 para apoyar la recuperación tras los incendios, con alcance en cuatro regiones, incluido Santiago, y un mecanismo de aporte ligado a ventas, mientras coordina ayuda operativa y social en el territorio y promete informar el uso de los recursos recaudados
Camanchaca, empresa con sesenta años de presencia en Tomé, anunció que destinará el 10% de las ventas del jurel Único durante todo 2026 a la reconstrucción de viviendas e infraestructura pública afectadas por los incendios forestales en la Región del Biobío.
La medida busca convertir el consumo en un mecanismo de financiamiento directo para la recuperación y extender el esfuerzo a cuatro regiones del país, incluida la Metropolitana.
El anuncio se produce en un contexto donde la emergencia dejó daños materiales y sociales de gran escala, y donde el desafío no es solo responder en lo inmediato, sino sostener el apoyo durante el proceso de volver a ponerse de pie. La compañía informó que la campaña tendrá sello distintivo en el producto, permitiendo que consumidores de distintos territorios se sumen activamente a la iniciativa.
Qué se decidió y cómo se implementará
La iniciativa, denominada “Compromiso Único por la Región del Biobío”, vincula el aporte a un porcentaje fijo de ventas, lo que introduce un criterio de trazabilidad entre consumo y financiamiento de la reconstrucción.
Camanchaca también comprometió transparencia en la gestión de los recursos, señalando que informará oportunamente el detalle de los fondos y de las obras impulsadas con la campaña, además de anunciar en los próximos días los proyectos específicos a priorizar.
Desde la compañía subrayan que el enfoque no se limita a la emergencia, sino que apunta al tramo más largo y complejo del proceso de recuperación, donde la inversión en infraestructura pública y vivienda es determinante para restablecer condiciones de vida y actividad económica.
La respuesta operativa en la emergencia
El gerente general, Ricardo García Holtz, detalló el despliegue inicial y la coordinación con actores públicos y privados: “En los primeros días activamos redes de colaboración existentes y establecimos un trabajo conjunto con gremios productivos, organismos públicos y equipos de emergencia. Coordinamos apoyos con SalmonChile, Pescadores Industriales del Biobío y la CPC de Concepción, además de la Municipalidad de Tomé, el Gobierno Regional y Bomberos de Tomé, Talcahuano y Coronel”.
García explicó además que “también hemos puesto el foco en nuestros propios trabajadores afectados por los incendios, entregando kits de limpieza, artículos de primera necesidad y un aporte directo a los trabajadores perdieron sus viviendas”.
A ese despliegue se sumó la habilitación de un centro de acopio de casi 3.000 metros cuadrados en instalaciones de Rocuant, con grúas horquilla, personal de seguridad, acceso a internet dedicado y coordinación con Carabineros para la custodia de cargas de cerca de 100 camiones. La empresa también informó la entrega de colaciones a bomberos y brigadas, además de agua, barras energéticas y tarjetas de combustible para facilitar la movilidad de los equipos de emergencia.
En sectores como Punta de Parra y Bello Horizonte, Camanchaca contribuyó a la alimentación de cerca de 6.000 personas mediante la distribución de productos marinos ricos en proteínas, reforzando el componente social del apoyo en terreno.
Alcance nacional y gobernanza de la ayuda
La campaña tendrá cobertura en las regiones donde se vende el producto, incluyendo la Región Metropolitana, lo que amplía la base de aporte y convierte la compra en una palanca de financiamiento distribuido. El uso de un sello especial busca dar visibilidad a la iniciativa y ordenar la trazabilidad del esfuerzo.
El compromiso de reportar el destino de los fondos y de priorizar proyectos introduce un estándar de rendición de cuentas relevante para una campaña que se extiende por todo 2026 y que cruza territorios con realidades distintas.
Impacto local y empleo
Camanchaca mantiene en Tomé la planta de proceso de salmones y las capturas y procesos de langostinos, con 1.129 empleos directos en la comuna y más de 800 proveedores en la Región del Biobío. En ese contexto, la decisión de vincular ventas a reconstrucción refuerza el anclaje territorial de la compañía y alinea su operación con la recuperación del entorno donde se inserta.
De la ayuda a la reconstrucción medible
El desafío inmediato será traducir el mecanismo de aporte en obras concretas, con prioridades claras, plazos y seguimiento. En la práctica, el éxito de la campaña no se medirá solo por ventas, sino por cuántas viviendas e infraestructuras se reconstruyen, qué comunidades se benefician y con qué estándares. Para 2026, el punto clave será pasar de la solidaridad a resultados verificables en el territorio.



