Construido por Puerto Angamos, el espacio ofrecerá salas de reuniones, computadores, áreas multipropósito y una cafetería gestionada localmente. Su desafío será convertir una inversión corporativa en una plataforma estable de colaboración y desarrollo territorial
En una comuna donde las grandes infraestructuras suelen hablar el lenguaje de los puertos, la energía, la minería y las exportaciones, Casa Angamos propone una escala diferente: la de una mesa de trabajo, una organización que necesita reunirse o una idea que busca transformarse en un emprendimiento.
El espacio fue inaugurado como el primer cowork de Mejillones y pretende convertirse en un punto de encuentro para vecinos, emprendedores, organizaciones sociales y proyectos que hasta ahora no contaban con una infraestructura de estas características dentro de la comuna.
Construida por Puerto Angamos, la casona rescata elementos de la arquitectura nortina de comienzos del siglo XX. Según el comunicado de inauguración remitido a Poderyliderazgo, cuenta con salas de reuniones, salones multipropósito, computadores de uso público, juegos infantiles, patio y una cafetería que será operada por emprendedores locales.
Su implementación también incorporó mobiliario confeccionado con plástico reciclado y madera reutilizada por el taller local de Eco Carpintería. El diseño privilegia el ingreso de luz natural y contempla accesos y baños universales.
Una infraestructura en medio de la ciudad industrial
La apertura ocurre en una comuna de 14.084 habitantes, donde un 47,5% de la población tiene menos de 30 años, de acuerdo con los datos del Censo 2024 recopilados por la Biblioteca del Congreso Nacional. Ese perfil convierte los espacios de formación, colaboración y creación de redes en una necesidad concreta para el desarrollo local.
Mejillones, al mismo tiempo, ha fortalecido su posición como nodo portuario y logístico. Durante 2026, la comuna fue escenario de la inauguración del mayor centro logístico de litio desarrollado en Puerto Angamos, una infraestructura de más de 21 mil metros cuadrados vinculada a la cadena exportadora de minerales estratégicos.
Ese contraste entrega relevancia territorial a Casa Angamos. El cowork no compite con la infraestructura industrial de la bahía, sino que abre la posibilidad de que parte de la capacidad empresarial instalada también se traduzca en conocimiento, conexiones y oportunidades para quienes viven en la comuna.
La Municipalidad de Mejillones identifica precisamente entre sus objetivos de fomento productivo la generación de alianzas público-privadas, el fortalecimiento de las capacidades emprendedoras y la apertura de canales para que los pequeños empresarios comercialicen sus productos y servicios.
Richard von Appen, presidente del directorio de Puerto Angamos, explicó que la compañía espera que Casa Angamos sea “un punto de encuentro” para nuevos emprendimientos, intercambio de ideas y oportunidades de colaboración. Su cargo se encuentra registrado en el directorio institucional de la compañía portuaria.
La prueba comenzará después de la inauguración
El cowork funcionará mediante una alianza entre Puerto Angamos y la Corporación Simón de Cirene, organización que ya ha participado en la administración de fondos orientados al fortalecimiento de organizaciones sociales de Mejillones.
El gobernador regional de Antofagasta, Ricardo Díaz, valoró que el proyecto permita fortalecer la colaboración entre instituciones públicas, empresas y comunidad. El alcalde de Mejillones, Marcelino Carvajal, sostuvo que la infraestructura podrá recibir proyectos vecinales y generar oportunidades para emprendedores. Ambas autoridades se mantienen actualmente en sus respectivos cargos.
La iniciativa se incorpora a una región que busca conectar inversión social, desarrollo económico y capacidades territoriales. El Gobierno Regional proyecta una cartera de inversión social superior a $140 mil millones, mientras distintos actores públicos y privados promueven espacios de vinculación, innovación y emprendimiento.
Pero la verdadera evaluación de Casa Angamos comenzará después del corte de cinta. Su impacto no dependerá únicamente de la calidad de las instalaciones, sino de su programación, apertura efectiva, continuidad y capacidad para convocar a quienes normalmente permanecen fuera de las redes empresariales.
El desafío será demostrar cuántos emprendimientos logran desarrollarse, cuántas organizaciones utilizan sus dependencias y qué proyectos nacen de la colaboración. En una comuna marcada por la gran industria, el valor del primer cowork no estará solamente en ofrecer un lugar para trabajar, sino en conectar esa industria con las capacidades, necesidades y aspiraciones del territorio.



