El Informe IDS 2026-2035 identifica déficits urbanos y proyectos estratégicos para Calama. La CChC local reunió a autoridades y socios para revisar prioridades, mientras 78,9% de sus aceras está en mal estado y persisten desafíos de ejecución
Casi ocho de cada diez aceras de Calama se encuentran en mal estado. El dato, 78,9%, es uno de los indicadores que aterrizan en la ciudad las brechas detectadas por el Informe de Infraestructura para el Desarrollo Sostenible (IDS) 2026-2035 y abre una agenda que va mucho más allá del espacio urbano: incluye conectividad aérea, infraestructura pública y capacidad para ejecutar proyectos.
Ese diagnóstico fue llevado al territorio por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Calama, que reunió a socios, autoridades locales y representantes gremiales para revisar las necesidades de inversión de la Provincia de El Loa.
La presentación estuvo a cargo de Catalina Mardones, coordinadora de Estudios de Infraestructura de la Gerencia de Estudios y Políticas Públicas de la CChC, quien expuso los datos locales y una cartera de propuestas para orientar decisiones de corto y mediano plazo.
De las brechas urbanas a las grandes obras
El IDS no funciona únicamente como un catastro de proyectos. La CChC calcula que Chile requiere US$252.589 millones entre 2026 y 2035 para avanzar en ocho ámbitos que incluyen recursos hídricos, energía, conectividad digital, movilidad interurbana, ciudad, salud, infraestructura penitenciaria y establecimientos escolares.
En Calama, uno de los indicadores más visibles está literalmente a nivel de calle. El 78,9% de las aceras está clasificado en mal estado, porcentaje superior al 76,1% registrado en Antofagasta y que sitúa a la ciudad entre las zonas urbanas con mayor deterioro consideradas por el estudio. La cifra se conecta con la agenda territorial que CChC Calama ha venido impulsando durante 2026, donde infraestructura, inversión y calidad urbana han ocupado un lugar central.
El Aeropuerto El Loa aparece como otro de los puntos estratégicos. La bajada regional del IDS estima en US$186 millones las necesidades asociadas a su expansión y advierte que el terminal opera al límite o sobre su capacidad actual. Paralelamente, la tercera concesión vigente contempla un presupuesto oficial de UF 2.650.000 y la ampliación del terminal de pasajeros, desde cerca de 9.800 hasta más de 30.000 metros cuadrados. El proyecto permitirá elevar su capacidad a más de ocho millones de pasajeros anuales.
La conectividad aérea ya había sido incorporada por el gremio local dentro de sus prioridades. En junio, el presidente de CChC Calama, Alfonso Sánchez, planteó la necesidad de mirar la modernización del Aeropuerto El Loa como parte del desarrollo territorial y la conectividad del norte, más allá de la ampliación física del terminal.
Otro proyecto de escala aparece en infraestructura penitenciaria. El IDS considera US$268,5 millones para un nuevo Complejo Penitenciario de Calama, iniciativa incluida dentro de las inversiones destinadas a enfrentar el déficit de capacidad carcelaria durante la próxima década.
El desafío de transformar proyectos en obras
La jornada desarrollada por CChC Calama puso atención no solo en qué construir, sino también en qué está dificultando la materialización de las inversiones. Durante el conversatorio surgieron tres factores: la capacidad de ejecución de las unidades técnicas, la articulación de los proyectos con los instrumentos de planificación territorial y la coordinación entre los sectores público y privado.
Son variables que adquieren peso cuando la cartera de infraestructura aumenta, pero los proyectos deben atravesar etapas de diseño, permisos, financiamiento y ejecución. En esa misma línea, durante agosto representantes de la construcción y del Conservador de Bienes Raíces abordaron la tramitación de proyectos habitacionales y de infraestructura en Calama, con foco en identificar procedimientos que inciden en el desarrollo de nuevas iniciativas.
Para la CChC Calama, la bajada territorial del IDS busca precisamente entregar información que permita ordenar esa conversación. El documento presentado por Catalina Mardones incorpora antecedentes locales y propuestas de inversión y políticas públicas concebidas como insumo para establecer una hoja de ruta regional y territorial.
Una hoja de ruta hacia 2035
El encuentro cerró con el compromiso de mantener espacios de coordinación destinados a abordar las brechas detectadas y facilitar la materialización de las obras que requiere el territorio. Alfonso Sánchez, presidente de CChC Calama, destacó la importancia de utilizar este tipo de información para fortalecer la planificación y la participación del gremio en las decisiones vinculadas al desarrollo de la provincia.
El horizonte 2035 pone así el foco en una cuestión concreta para Calama: los diagnósticos y varios de los proyectos ya existen. La siguiente etapa estará marcada por cómo se priorizan, coordinan y ejecutan las inversiones, y por la capacidad de traducir la actividad productiva de El Loa en infraestructura urbana y servicios acordes con las necesidades de la ciudad.





