El Gobierno Regional e InvestChile avanzan en una agenda conjunta para identificar oportunidades, resolver brechas y proyectar a Antofagasta ante inversionistas globales, con una premisa nueva: que los proyectos dialoguen tempranamente con el territorio y generen desarrollo
Antofagasta ya concentra minería, litio, energías renovables y una de las mayores carteras de proyectos del país. El paso que ahora intenta dar la región es distinto: no limitarse a recibir inversión extranjera, sino participar desde una etapa temprana en la forma en que esos proyectos aterrizan, se relacionan con las comunidades y terminan aportando al desarrollo regional.
Esa definición comenzó a tomar forma durante los diálogos regionales impulsados por el Gobierno Regional de Antofagasta e InvestChile. La jornada reunió a actores públicos y privados para identificar oportunidades de inversión extranjera directa y, al mismo tiempo, levantar las brechas técnicas, logísticas, regulatorias y territoriales que pueden determinar si una iniciativa logra finalmente materializarse.
El movimiento ocurre en una región que ya tiene una exposición significativa al capital internacional. En 2024, Antofagasta encabezó la cartera regional de InvestChile con US$23.716 millones y 64 proyectos, en una economía que busca ampliar su peso más allá de la minería tradicional hacia energía, tecnologías limpias, logística y nuevos encadenamientos productivos.
De recibir inversión a intervenir en cómo se instala
El cambio que busca introducir el Gobierno Regional está precisamente ahí. La discusión ya no pasa únicamente por cuánto capital puede atraer Antofagasta, sino por las condiciones que rodean su llegada y por la capacidad del territorio para anticipar problemas antes de que un proyecto entre en etapas más avanzadas.
Pablo Rojas Varas, jefe de la División de Fomento e Industria y de la Unidad de Asuntos y Relaciones Internacionales del GORE, sostuvo que la región debe asumir un papel mayor en esas decisiones.
“Hay mucha inversión extranjera directa en la región y el gobierno regional debe jugar un rol cada vez más relevante en el entorno donde se realiza, en qué momento se hace, si tiene socialización temprana o se vincula con las comunidades, si conoce todas las condiciones regionales para instalarse y no ser una inversión que finalmente no se desarrolle”, señaló.
La preocupación tiene antecedentes concretos. El crecimiento de la minería, las energías renovables, la desalación y otros sectores ha ampliado la cartera de inversiones, pero también ha elevado las exigencias sobre infraestructura, servicios y planificación territorial.
Rojas planteó además que la inversión debe traducirse en efectos que trasciendan la ejecución física de las iniciativas. “Cómo la inversión contribuye efectivamente al desarrollo regional, al desarrollo de los territorios, al aumento del empleo y al desarrollo de las capacidades humanas avanzadas”, enumeró, agregando que el objetivo es lograr “una inversión con sentido, no solo para el inversionista, sino también para la región”.
Una oferta regional para competir por capital internacional
La alianza con InvestChile busca convertir esa mirada territorial en una estrategia de promoción. El convenio entre ambas instituciones contempla construir una propuesta de valor para Antofagasta, identificar sus atributos sectoriales y determinar qué condiciones deben habilitarse para profundizar nuevas oportunidades de inversión.
Juan Pablo Candia, director subrogante de InvestChile, resumió el enfoque señalando que el trabajo de la agencia en regiones debe realizarse “con las regiones”. Eso supone incorporar al sector privado, autoridades, comunidades y otros actores antes de que las dificultades aparezcan en etapas críticas de un proyecto.
“Para que un proyecto se pueda materializar es importante que el Estado facilite la inversión y que esos proyectos se puedan relacionar con las comunidades de forma temprana, para así poder identificar aquellos puntos o conflictos potenciales que pudiera tener un proyecto y resolverlo lo antes posible”, afirmó.
La dimensión internacional ya forma parte de la identidad económica que Antofagasta intenta profundizar. La última EXPONOR reunió a empresas y delegaciones de decenas de países y proyectó US$1.200 millones en negocios, reforzando el posicionamiento de Antofagasta como plataforma para minería, energía e innovación.
A nivel nacional, el flujo neto de inversión extranjera directa acumuló US$10.127 millones entre enero y julio de 2026, un aumento de 15% frente al mismo período de 2025. InvestChile advierte que el dato parcial no permite proyectar el cierre del año, aunque muestra que Chile mantiene movimientos relevantes de capital extranjero mientras las regiones compiten por capturar una mayor proporción de esas inversiones.
La siguiente etapa: convertir oportunidades en proyectos
El trabajo entre el GORE e InvestChile contempla ahora estudios técnicos para profundizar la matriz productiva regional y reducir asimetrías de información. También considera fortalecer la marca territorial InvestAntofagasta como instrumento para promocionar internacionalmente las oportunidades disponibles en la región.
La diferencia estará en cuánto de esa estrategia logra traducirse en proyectos efectivamente materializados y, sobre todo, en inversiones capaces de integrarse a las necesidades del territorio. Antofagasta ya posee recursos naturales, escala minera, generación energética y visibilidad internacional. La apuesta que comienza a construirse busca añadir una variable distinta: capacidad regional para intervenir antes de que el capital llegue y no solamente cuando los proyectos ya están definidos.



