El prolongado cierre del principal corredor terrestre con Argentina vuelve a exponer una deuda conocida. Chile administra contingencias y desvía tránsito, pero la zona central todavía carece de una segunda conexión de alto estándar para asegurar conectividad
Treinta y tres días cerrado. Este domingo 16 de agosto, Los Libertadores volvió a ponerle una cifra concreta a una vulnerabilidad que Chile conoce desde hace años. Las intensas nevadas mantienen interrumpido desde mediados de julio el principal corredor terrestre con Argentina y, aunque el complejo ya cuenta con funcionarios, provisiones y equipamiento preparados para volver a operar, la reapertura continúa sujeta a que existan condiciones seguras a ambos lados de la cordillera.
La eventual normalización resolverá la emergencia inmediata, pero no el problema que estas semanas volvieron a dejar al descubierto. Durante 2025 circularon por Los Libertadores 427.214 camiones y más de 6,5 millones de toneladas de mercancías, una magnitud que explica por qué una interrupción prolongada termina trasladándose rápidamente hacia transportistas, exportadores, importadores y cadenas logísticas obligadas a reprogramar operaciones y asumir mayores costos.
El complejo está emplazado a 3.220 metros sobre el nivel del mar y su funcionamiento queda expuesto a nevadas, viento, hielo y condiciones que pueden impedir una circulación segura. Nada de eso es nuevo. Lo que vuelve a quedar en evidencia es que, pese a conocer esa realidad, la zona central continúa dependiendo de un corredor cuya interrupción no tiene hoy un reemplazo geográficamente equivalente.
Desviar tránsito no crea una segunda ruta
La respuesta durante la contingencia ha sido reforzar otros puntos de la extensa frontera chileno argentina. Jama, Pino Hachado y Cardenal Antonio Samoré aumentaron su capacidad para recibir parte del flujo desplazado desde Los Libertadores y, según la Unidad de Pasos Fronterizos, algunos llegaron a triplicar su atención habitual.
La operación demuestra que existe capacidad para enfrentar una emergencia, pero también muestra sus límites. Para cargas cuyo origen o destino está en la zona central, trasladar el cruce cientos de kilómetros hacia el norte o hacia el sur significa más distancia, combustible, horas de conducción y costos. Son corredores fundamentales dentro del sistema fronterizo, pero no sustituyen territorialmente la función que cumple Los Libertadores.
A eso se agrega que los pasos alternativos tampoco están ajenos a las condiciones meteorológicas. La propia Unidad de Pasos Fronterizos ha advertido que pueden enfrentar intermitencias o restricciones cuando el clima afecta las rutas de acceso. El problema, entonces, no consiste simplemente en tener más puntos de cruce en el mapa, sino en disponer de redundancia efectiva donde se concentra una parte relevante del intercambio terrestre con Argentina.
Pehuenche puede crecer, pero tiene límites
En esa discusión, Paso Pehuenche, en la Región del Maule, comienza a ocupar un lugar diferente. No es un proyecto futuro: está operativo y durante 2026 las autoridades han desplegado una agenda para modernizar el complejo, mejorar su infraestructura y fortalecer su capacidad como corredor internacional. En junio incluso comenzó a evaluarse la posibilidad de una futura concesión.
El cierre de Los Libertadores aceleró esa conversación. El gobernador del Maule, Pedro Pablo Álvarez Salamanca, sostuvo que Pehuenche “representa una alternativa real” para quienes necesitan trasladar mercancías desde la zona central y pidió mayor voluntad política para potenciar su utilización.
Fortalecer Pehuenche permitiría distribuir mejor los flujos y disponer de una opción más cercana que Jama, Pino Hachado o Samoré para determinadas operaciones. Pero hacerlo más robusto no elimina por sí solo la fragilidad de Los Libertadores. Pehuenche también está expuesto a restricciones meteorológicas y todavía requiere inversiones para aumentar de manera sostenida su capacidad operativa.
Las Leñas aún no da el salto a las obras
Más al sur aparece una alternativa discutida desde hace décadas. El Túnel Internacional Paso Las Leñas busca conectar la Región de O’Higgins con Mendoza mediante un corredor de baja altura y forma parte de los pasos priorizados entre Chile y Argentina a través del Grupo Técnico Mixto.
El estudio de factibilidad técnica finalizado en 2021 definió preliminarmente un túnel de 11,6 kilómetros, con 2,6 kilómetros en territorio chileno y nueve en Argentina. El portal chileno estaría ubicado a 2.020 metros sobre el nivel del mar, unos 1.200 metros por debajo del complejo Los Libertadores.
Las Leñas tampoco está esperando su primer estudio. La factibilidad técnica permitió avanzar en diseños preliminares y análisis geológicos, de seguridad y estructuras. En 2024 terminó además el estudio de factibilidad económica y análisis del modelo de negocio, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y coordinado por las vialidades de ambos países. El trabajo consideró fórmulas de participación público privada y financiamiento de organismos internacionales.
Para el gobernador de O’Higgins, Pablo Silva Amaya, avanzar hacia una conexión internacional permanente tiene implicancias que trascienden la infraestructura fronteriza y alcanzan directamente las posibilidades económicas de la región.
“Lograr que la Región de O’Higgins concrete una conexión internacional permanente a través de Paso Las Leñas es fundamental para el comercio internacional y el desarrollo de la región. También para seguir fomentando el turismo, nuestro tercer eje de desarrollo, y para el comercio del país, ya que tenemos conexión directa con el puerto de San Antonio. Por lo tanto, es fundamental que esta conexión se concrete lo antes posible”, sostuvo.
La dificultad aparece precisamente al mirar lo que viene después de los estudios. Los antecedentes oficiales mantienen en cartera ingenierías para los accesos viales entre Puente Chacayes, el Retén de Carabineros y el futuro acceso al túnel, además de otras intervenciones programadas sobre las rutas de aproximación. Lo que todavía no aparece es una fecha para iniciar la construcción del túnel binacional.
Silva apunta justamente a esa distancia entre los avances acumulados y la materialización del proyecto. Recuerda que Las Leñas ha atravesado distintos gobiernos y que Chile y Argentina llegaron a incorporarlo entre sus conexiones priorizadas, condición que también está consignada en los antecedentes de Vialidad.
“Este es un sueño de la región de hace muchos años y en distintos gobiernos ha tenido distintos avances. Hubo un momento en que se concordó con Argentina que fuera uno de los pasos priorizados por ambos países. Lo que hay que pedirle al Gobierno central es que reinicie las conversaciones con Argentina para concretarlo. Si las finanzas públicas no permiten abordarlo directamente, se puede avanzar a través de una concesión internacional”, señaló.
La discusión sobre por qué Paso Las Leñas sigue sin concretarse no comenzó con la actual emergencia. Lleva años instalada en O’Higgins. La diferencia es que 33 días sin Los Libertadores vuelven a colocarla dentro de una pregunta mayor: cómo construir una red fronteriza capaz de responder cuando su principal corredor deja de estar disponible.
Chile puede mejorar sus protocolos, reforzar maquinaria, modernizar los complejos existentes y darle mayor capacidad a Pehuenche. Todo eso aumenta la resiliencia del sistema. Pero mientras la zona central no cuente con una segunda conexión de alto estándar, seguirá existiendo una distancia entre administrar mejor una emergencia y resolver la vulnerabilidad que la provoca.
Los Libertadores volverá a abrir. Otro invierno volverá a poner a prueba la cordillera. Lo que aún no cambia es que Chile sigue llegando a ese escenario sin una alternativa equivalente.
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