El estudio de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso analiza factores psicosociales, laborales y de salud en docentes en formación y primeros años de ejercicio, buscando identificar patrones de abandono y aportar evidencia para fortalecer políticas públicas de retención
La salida temprana de profesores dejó de ser un dato aislado. En Chile, el abandono en los primeros años de carrera bordea el 20%, una cifra que se concentra en la etapa donde los docentes comienzan a enfrentar el trabajo en aula. Esa rotación golpea la continuidad de los aprendizajes y obliga a las escuelas a recomponer equipos de forma permanente, con efectos que se proyectan más allá de un año escolar.
Los registros del sistema muestran que la mayoría de quienes dejan la profesión lo hace antes de cumplir cinco años de ejercicio. El problema se instala en el inicio de la carrera docente, no en su etapa final, lo que abre preguntas sobre cómo se está produciendo el paso desde la formación universitaria al trabajo en establecimientos.
Chile frente a un patrón internacional
El abandono en los primeros años no es exclusivo del país. En sistemas OCDE se observa un comportamiento similar, aunque con cifras más acotadas. Mientras en esos países el retiro temprano suele ubicarse entre 10% y 15%, en Chile se acerca al 20%. La diferencia no es solo numérica, también refleja condiciones de entrada más exigentes para los docentes jóvenes, especialmente en contextos escolares complejos.
Comparación Chile vs OCDE
| Indicador | Chile | OCDE |
|---|---|---|
| Abandono en primeros años | ~20% | 10%–15% |
| Etapa crítica | Primeros 5 años | Primeros 5 años |
| Factores relevantes | Sobrecarga, salud, entorno laboral | Estrés, apoyo institucional |
| Efecto en el sistema | Alta rotación | Déficit progresivo |
La transición que marca la trayectoria
El estudio liderado por el académico Pablo Lizana sigue a estudiantes de pedagogía y a docentes en sus primeros años de ejercicio. El objetivo es observar cómo evolucionan variables como salud mental, resiliencia y satisfacción laboral en ese tránsito.
“Hay que entender qué ocurre en esa transición, porque ahí se produce una parte importante de la deserción docente”, explica Lizana. Su planteamiento se construye sobre un seguimiento continuo: no hay un solo factor que explique la salida, sino una acumulación de condiciones que se vuelven difíciles de sostener en el tiempo.
El desgaste que acompaña al ejercicio docente
La investigación incorpora un enfoque que cruza salud física y mental. El punto no es menor. “La salud física del docente también se ve muy deteriorada… existen trastornos musculoesqueléticos que se perciben como parte del trabajo, y eso no es saludable”, señala Lizana.
El trabajo en aula, sumado a la carga administrativa y la relación con el entorno escolar, termina generando un desgaste que muchas veces se normaliza y se asume como parte del oficio, incluso cuando afecta la permanencia en la profesión.
Violencia escolar, salud mental y el debate legislativo
La experiencia docente en los primeros años no solo está marcada por la carga laboral. La violencia en las escuelas se ha vuelto un factor cada vez más presente en la vida cotidiana de los profesores, incidiendo en el clima laboral y en la decisión de permanecer en el sistema.
Este elemento aparece también en la discusión legislativa. El proyecto de ley de “Escuelas Protegidas”, actualmente en tramitación en el Congreso, busca abordar situaciones de violencia en establecimientos educacionales mediante medidas de seguridad y apoyo. Sin embargo, desde el Colegio de Profesoras y Profesores de Chile sostienen que el enfoque sigue siendo parcial.
Su presidente, Mario Aguilar, ha sido crítico del alcance de la iniciativa, señalando que “nos parece un proyecto pobre, que solo aborda la contención, pero no los temas de fondo”. La observación apunta a una línea que el gremio viene planteando hace años: la violencia escolar y el deterioro del entorno laboral no pueden analizarse separados de las condiciones estructurales del sistema.
“Este problema se viene produciendo hace largamente 10 años… se abordan los efectos y no las causas”, agrega Aguilar, en una lectura que dialoga con los hallazgos del estudio sobre la acumulación de factores que empujan la deserción docente. A ello suma un punto que cruza tanto el debate académico como el político: “¿cuándo vamos a escuchar que el Gobierno tiene un plan en salud mental?”, instalando el bienestar docente como una variable clave.
Lo que está en juego
El abandono docente no solo afecta a quienes dejan la profesión. Tiene consecuencias directas en la calidad de la enseñanza, en la estabilidad de los proyectos educativos y en la experiencia de los estudiantes, especialmente en contextos donde la rotación es más alta.
El estudio de la PUCV busca aportar evidencia para intervenir en ese punto crítico. Incluye seguimiento longitudinal y participación de los propios docentes, con el fin de recoger experiencias que permitan entender cómo se construyen —y cómo se quiebran— las trayectorias profesionales.
En el equipo también participa la académica Sabela Fernández, quien trabaja en el análisis cualitativo de los relatos docentes, una dimensión que complementa los datos y permite observar el fenómeno desde dentro del sistema.
La decisión que enfrenta el sistema
La deserción docente dejó de ser un dato estadístico para transformarse en una señal sobre el estado del sistema escolar. Cuando el abandono se concentra en los primeros años, el problema deja de estar en la formación y pasa a instalarse en las condiciones reales del ejercicio profesional, donde factores como la violencia en las aulas, la carga laboral y el bienestar docente comienzan a definir la permanencia.
La tramitación del proyecto de “Escuelas Protegidas” abre una oportunidad para intervenir parte de ese escenario, pero también evidencia los límites del enfoque actual. Abordar la seguridad sin integrar salud mental y condiciones laborales deja fuera una parte relevante del problema, tal como advierte el propio gremio docente.
La pregunta que queda instalada no es solo cuántos profesores se forman, sino bajo qué condiciones se espera que permanezcan. Si la salida ocurre al inicio de la carrera, la discusión deja de ser solo educativa y pasa a ser una decisión de política pública.



