La iniciativa, desarrollada junto a SENADIS, acompañó a estudiantes autistas y con discapacidad física mediante planes personalizados de transición laboral, formación en habilidades para el empleo y articulación con redes públicas de apoyo
La Universidad de Antofagasta desarrolló junto al Servicio Nacional de la Discapacidad una iniciativa orientada a fortalecer la inclusión laboral de estudiantes autistas y con discapacidad física, mediante acompañamiento personalizado, formación en habilidades laborales y vinculación con redes de apoyo.
El proyecto, denominado “Itinerarios Inclusivos hacia la Vida Laboral: Empleo con Apoyo para Estudiantes con Autismo”, fue financiado a través del Programa de Apoyo a Instituciones Educativas para la Inclusión de Estudiantes con Discapacidad de SENADIS 2025-2026.
La iniciativa benefició directamente a nueve estudiantes autistas y una estudiante con discapacidad física, quienes participaron en procesos formativos diseñados según sus necesidades, intereses y proyecciones profesionales. El programa comenzó en julio de 2025 y superó sus metas iniciales, con entre siete y ocho sesiones intensivas por participante.
El trabajo se enfocó en facilitar la transición desde la educación superior hacia el mundo laboral, abordando materias como habilidades laborales, simulación de entrevistas, manejo emocional, autonomía personal y conocimiento de derechos laborales.
Planes personalizados de transición
Uno de los principales componentes del proyecto fue la implementación de Planes Individuales de Transición, herramienta que permitió acompañar a cada estudiante de acuerdo con su realidad académica, personal y laboral.
La académica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Antofagasta y coordinadora del proyecto, Dra. Gina Morales Acosta, explicó que el modelo permitió entregar apoyos diferenciados según las necesidades de cada participante.
“Los planes fueron únicos para cada estudiante. Algunos necesitaron fortalecer habilidades sociales y de comunicación, mientras otros priorizaron organización académica, gestión del tiempo o preparación para entrevistas laborales. Esta flexibilidad permitió entregar un apoyo real y significativo”, señaló la Dra. Gina Morales.
La experiencia se vincula con los avances normativos y sociales asociados a la Ley TEA, que ha reforzado la necesidad de promover inclusión, atención integral y protección de derechos para personas autistas en distintos ámbitos de la vida social, educativa y laboral.
Inclusión en la educación superior
La vicerrectora académica de la Universidad de Antofagasta, Dra. Catherine Jara Reyes, valoró el trabajo realizado por el equipo del proyecto y planteó que la inclusión universitaria exige avanzar en procesos de sensibilización permanente dentro de las comunidades académicas.
“El proyecto ‘Itinerarios Inclusivos’ es un paso fundamental, pero nos impone un desafío cultural mayor, ya que debemos transformar el pensamiento de nuestra comunidad”, sostuvo la autoridad universitaria.
Jara explicó que las aulas universitarias son cada vez más diversas, pero que todavía existen barreras para activar apoyos oportunos. Una de ellas es la no declaración de la discapacidad, situación que puede dificultar el acompañamiento académico y la implementación de ajustes pertinentes.
“Como universidad, estamos en un proceso de concientización constante con nuestros académicos donde hay que entender que nuestras aulas son cada vez más diversas. Sin embargo, enfrentamos una barrera invisible que es la no declaración de la discapacidad”, afirmó.
La autoridad agregó que el compromiso institucional es avanzar hacia un Diseño Universal de Aprendizaje, de manera que la enseñanza sea accesible para todos los estudiantes, independientemente de si existe o no una declaración formal.
Redes de apoyo para el empleo
La directora regional de SENADIS, Vianney Sierralta Aracena, recalcó la importancia de generar puentes entre educación superior, servicios públicos y empresas, para que las personas con discapacidad puedan acceder a trabajos vinculados con su formación académica.
“Por ello es fundamental que conozcan las alternativas que ofrecen los servicios públicos que trabajan en intermediación laboral, así también puedan darse a conocer a las empresas que buscan contar con estos profesionales, con un sello de diversidad y plena inclusión”, señaló la directora regional.
El proyecto fortaleció vínculos con la Oficina Municipal de Intermediación Laboral, el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo y el Fondo de Solidaridad e Inversión Social, ampliando las redes disponibles para la futura inserción laboral de las y los participantes.
El enfoque se suma a otras experiencias que han buscado promover inclusión desde distintos espacios educativos y comunitarios, como Universo Hexa, iniciativa de Teletón y Fundación Mustakis para fomentar inclusión en colegios.
Modelo replicable
Además del acompañamiento directo, la iniciativa dejó capacidad instalada al interior de la Universidad de Antofagasta, mediante una cartilla metodológica, instrumentos de trabajo y estrategias que podrán ser utilizadas en futuras intervenciones de apoyo estudiantil.
Con ello, la universidad avanza en la consolidación de un modelo replicable de inclusión laboral en educación superior, orientado a disminuir barreras de acceso al empleo para personas autistas y con discapacidad.
El proyecto se enmarca en la normativa vigente sobre derechos e inclusión, entre ellas la Ley 20.422, sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad; la Ley 21.545, conocida como Ley TEA; y la Ley 21.690, que introdujo modificaciones al Código del Trabajo y otros cuerpos legales en materia de inclusión laboral.
La experiencia también dialoga con una mirada más amplia sobre participación, autonomía y ejercicio de derechos, línea que ha sido abordada en reflexiones como voto asistido y ciudadanía inclusiva.
De esta manera, la Universidad de Antofagasta y SENADIS buscan avanzar desde la inclusión educativa hacia una transición laboral más acompañada, con herramientas concretas para estudiantes y con redes institucionales que puedan sostener futuras experiencias de empleabilidad inclusiva.



