La Estrategia Nacional CTCI 2026 comenzó a desplegarse entre universidades estatales de todo Chile. El Consejo busca conectar ciencia, formación e innovación con capacidades instaladas en regiones y convertir una hoja de ruta nacional en desarrollo territorial
La Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación 2026 comenzó a salir del papel. Después de ser entregada a la Presidencia en mayo, el Consejo CTCI abrió una nueva etapa de articulación y puso el foco en una red que atraviesa prácticamente todo Chile: las universidades estatales.
Rectores y rectoras desde Tarapacá hasta Magallanes participaron en la presentación realizada ante el Consorcio de Universidades del Estado de Chile, CUECH. El encuentro reunió a instituciones con presencia en regiones mineras, agrícolas, industriales, portuarias y australes, cada una con capacidades científicas y problemas productivos distintos.
Ahí aparece el verdadero alcance territorial de la iniciativa. La estrategia busca que la ciencia y la innovación no se concentren únicamente en grandes centros nacionales, sino que dialoguen con proyectos y capacidades que ya existen en universidades distribuidas a lo largo del país.
Una red que ya está instalada en las regiones
En la reunión participaron autoridades de las universidades de Tarapacá, Arturo Prat, Atacama, Valparaíso, Playa Ancha, O’Higgins, Talca, Bío-Bío, La Frontera y Magallanes, además de planteles estatales de la Región Metropolitana.
La diversidad no es menor. Las necesidades de investigación en el extremo norte no son las mismas que en O’Higgins, Biobío o Magallanes. Minería, energía, agricultura, cambio climático, industria, salud y desarrollo tecnológico adquieren distintas prioridades dependiendo del territorio.
“Esta cita es muy significativa dentro de nuestro propósito de invitar a que la Estrategia de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación se vincule de manera directa con la educación superior, la formación de futuros profesionales y los proyectos que actualmente se están desarrollando dentro de cada una de las universidades a lo largo de todo el país”, señaló Silvia Díaz, presidenta del Consejo CTCI.
La frase resume uno de los desafíos que arrastra la política científica chilena: conectar conocimiento con necesidades concretas. Las universidades estatales ya cuentan con investigadores, laboratorios, estudiantes y proyectos en regiones; el paso siguiente es conseguir que esas capacidades formen parte de una estrategia articulada y sostenida en el tiempo.
De Santiago a las capacidades regionales
Para el CUECH, la nueva hoja de ruta también abre una oportunidad de incidencia. Su presidenta y rectora de la UTEM, Marisol Durán, sostuvo que el consorcio puede convertirse en un actor relevante en la implementación de la estrategia y en la traducción de sus lineamientos hacia las instituciones públicas.
El Consejo CTCI, organismo autónomo que asesora directamente a la Presidencia, busca precisamente evitar que la estrategia quede limitada a una declaración nacional. Su directora ejecutiva, Katherine Villarroel, destacó la coincidencia entre los planteamientos del documento y la visión de las universidades estatales.
La siguiente etapa será la más exigente. El valor de esta articulación no estará en sumar reuniones, sino en la capacidad de traducir prioridades nacionales en investigación, formación de talento, proyectos e innovación con impacto regional.
Chile ya dispone de una red universitaria pública extendida desde el norte hasta el extremo austral. La pregunta que queda abierta es cuánto de esa capacidad podrá transformarse en una política científica menos centralizada y más vinculada con las oportunidades y problemas que se juegan fuera de Santiago.



