La expresidenta puso fin a su postulación tras un tercer sondeo que la dejó con un voto favorable y 11 rechazos. El Gobierno sostuvo que el resultado confirmó su diagnóstico de que tenía pocas opciones de éxito
Michelle Bachelet decidió cerrar su carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas. Lo hizo un día después de recibir su resultado más adverso en las consultas informales del Consejo de Seguridad y con una frase que buscó explicar el momento de la retirada: “El liderazgo no es solo saber cuándo avanzar. Es también saber cuándo desistir para que el proceso siga su curso”.
La expresidenta señaló que los resultados de los straw polls terminaron por definir su decisión. “Los resultados de los straw poll del Consejo de Seguridad me indican que ese momento ha llegado. Y lo acepto con la misma convicción con que asumí esta candidatura”, sostuvo en su declaración.
El último sondeo, realizado el viernes 18 de septiembre, le entregó un voto favorable, 11 contrarios y tres sin opinión entre los 15 integrantes del organismo.
Era el tercer retroceso consecutivo en una carrera que había comenzado con una base bastante mayor. El 30 de julio Bachelet obtuvo seis apoyos, cinco rechazos y cuatro votos sin opinión. El 21 de agosto cayó a dos respaldos, seis votos contrarios y siete sin opinión. Menos de un mes después, permanecía solo uno de aquellos seis apoyos iniciales.
De seis respaldos a uno
La caída terminó inclinando una definición que venía rondando a la candidatura desde agosto. Tras el segundo sondeo, el equipo de Bachelet y los gobiernos de Brasil y México habían optado por esperar una nueva medición antes de resolver si existían condiciones para continuar.
El tercer resultado estrechó ese margen. Bachelet quedó con 11 votos que desalentaban su candidatura, una señal especialmente compleja en un proceso donde el Consejo de Seguridad debe finalmente recomendar un nombre a la Asamblea General.
La exmandataria, sin embargo, defendió el camino recorrido. “No me arrepiento de haber asumido este gran desafío”, afirmó. También sostuvo que su postulación contribuyó a instalar la aspiración de que, después de ocho décadas de Naciones Unidas, la organización sea encabezada por una mujer latinoamericana.
Bachelet agradeció especialmente a los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Claudia Sheinbaum, de México, cuyos gobiernos mantuvieron el respaldo a su candidatura. También mencionó al expresidente Gabriel Boric, cuya administración había participado en el copatrocinio inicial de la postulación.
La Moneda reivindica su diagnóstico de marzo
Mientras Bachelet preparaba su salida, el Gobierno volvió sobre una decisión que había marcado la candidatura desde sus primeros meses. El 24 de marzo, la administración del Presidente José Antonio Kast retiró formalmente el respaldo de Chile, argumentando la dispersión de postulaciones latinoamericanas y diferencias con actores relevantes de la elección. Cancillería sostuvo entonces que esas condiciones hacían inviable el eventual éxito de la candidatura.
La determinación abrió en ese momento un debate político y diplomático sobre la continuidad de una candidatura impulsada originalmente como una iniciativa de Estado. Bachelet decidió seguir adelante con el apoyo de Brasil y México, mientras Chile estableció que se abstendría de respaldar a otro candidato mientras la expresidenta permaneciera en competencia. El episodio fue abordado entonces en el análisis sobre la continuidad de Bachelet en la carrera y el rol internacional de Chile.
Tras conocerse el tercer sondeo, el canciller Francisco Pérez Mackenna sostuvo que el resultado no modificaba la lectura realizada por el Ejecutivo meses atrás. “No tengo interpretaciones, simplemente vuelvo a lo que dijimos en marzo. Era una candidatura que veíamos con poca probabilidad de éxito, y eso fue lo que nos llevó a quitar el apoyo en aquella época”, señaló el ministro de Relaciones Exteriores.
Una posición similar expresó el biministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno, Claudio Alvarado, quien afirmó que el Ejecutivo había advertido antes de asumir que la postulación no mostraba una base suficiente de respaldo. “Era una candidatura a la cual no se le veía una base de apoyo sólida. Por lo tanto, el Gobierno tomó una decisión”, sostuvo el biministro.
La decisión del Ejecutivo había quedado formalizada meses antes en el retiro del respaldo chileno a la candidatura de Bachelet, uno de los primeros movimientos relevantes de la nueva administración en materia de política exterior.
La carrera continúa sin Bachelet
Con su retirada, Bachelet cierra una postulación que comenzó oficialmente respaldada por Chile, Brasil y México y que, durante varios meses, buscó construir apoyos en América Latina y otras regiones. Los sondeos del Consejo de Seguridad fueron modificando progresivamente esa expectativa hasta desembocar en la decisión anunciada este sábado.
La expresidenta aseguró que su salida de la competencia no significará abandonar la agenda internacional. “Seguiré activa en la tarea de construir un mundo de mayor paz, seguridad, desarrollo sustentable y respeto a los derechos humanos”, afirmó al cerrar su declaración.
La carrera por suceder a António Guterres seguirá ahora con los demás nombres en competencia y con una definición que continúa abierta dentro del Consejo de Seguridad. Las consultas realizadas hasta ahora son informales y no equivalen a una elección definitiva, pero funcionan como una señal del respaldo que cada candidatura consigue entre los países que tendrán que recomendar al próximo secretario o secretaria general.



