La multinacional de ingeniería digital mantiene un modelo laboral flexible que permite a profesionales desarrollar proyectos internacionales desde ciudades fuera de Santiago, combinando alto desempeño tecnológico con calidad de vida y descentralización del talento
En momentos en que varias compañías han reducido sus esquemas de teletrabajo, SoftServe Chile reafirma su apuesta por un modelo laboral flexible centrado en la confianza y la autonomía, permitiendo que profesionales participen en proyectos internacionales sin trasladarse a grandes centros urbanos.
La firma global de ingeniería digital y consultoría TI opera bajo un sistema abierto, donde cada colaborador define su presencialidad. El foco está puesto en resultados y desempeño, no en control horario, fortaleciendo así una cultura basada en bienestar y productividad.
Esta estrategia no solo responde a una visión organizacional, sino también a un mercado altamente competitivo por talento tecnológico, donde la flexibilidad laboral se ha convertido en un factor decisivo de atracción y retención.
Carrera internacional desde Pucón
El caso de Aníbal Cabbada, data scientist senior, refleja el impacto del modelo. Desde Pucón lidera desafíos tecnológicos globales, manteniendo un estilo de vida conectado con su entorno local. “Trabajar para una multinacional con el ritmo de vida del sur es un privilegio”, afirma. En su experiencia, el teletrabajo no ha significado menor exigencia, sino mayor autonomía y sentido de pertenencia.
Incluso pudo recorrer Europa durante tres meses mientras continuaba cumpliendo sus responsabilidades laborales, reforzando una idea que resume su trayectoria: “El teletrabajo me permitió construir una carrera global sin renunciar a mi vida local”.
Descentralización como estrategia
El modelo de SoftServe no se limita al trabajo remoto. Incluye encuentros presenciales periódicos, cobertura de traslados y actividades corporativas que fortalecen la cohesión interna.
En un país históricamente centralizado, experiencias como esta sugieren que la descentralización del talento tecnológico es viable cuando existe liderazgo organizacional y cultura de confianza.
Más allá del caso individual, la compañía busca posicionarse como referente en prácticas laborales modernas dentro del sector tecnológico, demostrando que es posible combinar desarrollo profesional de clase mundial con calidad de vida regional.



