Informe muestra que la discriminación sigue atravesando la experiencia migrante. Solo 30% considera fácil integrarse a la sociedad chilena, pese a que los episodios de xenofobia disminuyeron cinco puntos respecto de 2025
La discriminación continúa marcando la experiencia de la población migrante en Chile. El 73% de las personas extranjeras incluidas en la última medición de Claves Ipsos declara haber enfrentado alguna vez episodios de xenofobia o trato discriminatorio durante su permanencia en el país.
La frecuencia cambia entre quienes reconocen estas situaciones. Un 9% señala que las ha experimentado frecuentemente, un 33% afirma que le han ocurrido algunas veces y un 31% responde que las ha vivido rara vez. Solo un 25% sostiene que nunca ha sido víctima de este tipo de trato.
La cifra representa una disminución de cinco puntos frente a 2025, cuando llegaba a 78%. El descenso entrega una señal favorable, pero no modifica la magnitud del problema: casi tres de cada cuatro migrantes consultados reconocen al menos una experiencia de exclusión desde que viven en Chile.
Integrarse no se ha vuelto más fácil
Las dificultades no se limitan a los episodios de discriminación. Solo un 30% de los migrantes encuestados considera que integrarse a la sociedad chilena ha sido fácil o muy fácil, mientras un 24% califica el proceso como difícil o muy difícil.
La respuesta predominante se ubica en una zona intermedia. Un 43% señala que su incorporación al país no ha sido fácil ni difícil, lo que retrata una experiencia en la que la convivencia cotidiana no siempre se traduce en pertenencia, reconocimiento o acceso a redes sociales.
La comparación anual muestra señales contradictorias. En 2025, un 36% consideraba fácil su integración, seis puntos más que en la medición actual. Al mismo tiempo, quienes la calificaban como difícil disminuyeron desde 28% a 24%.
El desplazamiento de ambas respuestas hacia una posición intermedia impide hablar de un avance consolidado. La evaluación abiertamente negativa retrocede, pero también disminuye la proporción de migrantes que siente haberse integrado con facilidad a la sociedad chilena.
Discriminación, desconfianza y solidaridad
La forma en que la población migrante describe el trato recibido combina experiencias de exclusión con relaciones de apoyo. La discriminación es la característica más mencionada, con 42%, seguida por la desconfianza, con 40%.
Más atrás aparecen la solidaridad, con 29%, la indiferencia, con 23%, el respeto, con 18%, y la empatía, con 17%. La hostilidad y el aprovechamiento son mencionados por un 13% de las personas migrantes consultadas.
Los resultados revelan que no existe una experiencia migrante única. Una misma persona puede encontrar apoyo en el trabajo, el barrio o los servicios que utiliza diariamente y, al mismo tiempo, enfrentar prejuicios, sospechas o barreras vinculadas con su nacionalidad.
La diferencia con la percepción de quienes nacieron en Chile también resulta significativa. Entre la población no migrante, un 63% identifica la desconfianza como una característica del trato hacia los extranjeros, frente al 40% observado entre los propios migrantes.
La solidaridad muestra el movimiento contrario. Es mencionada por un 29% de las personas migrantes y por solo un 15% de quienes nacieron en el país. La experiencia directa aparece así como una realidad más compleja que una evaluación exclusivamente negativa.
Una integración todavía incompleta
La disminución de la discriminación respecto del año anterior constituye una mejora, pero el nivel continúa siendo elevado. A ello se suma la caída entre quienes consideran fácil integrarse, una señal de que la convivencia diaria no necesariamente genera una sensación de pertenencia.
Acceder a un empleo, utilizar servicios públicos, establecer relaciones vecinales o compartir espacios educativos permite desarrollar vínculos, pero no elimina automáticamente la desconfianza ni las prácticas discriminatorias.
El informe muestra una integración parcial. Existen experiencias de solidaridad, respeto y empatía, aunque conviven con episodios de exclusión que siguen afectando a una mayoría de las personas consultadas.
Alejandra Ojeda, Directora de Estudios Públicos, Ipsos Chile destaca que “en un contexto económico complejo, con una alta tasa de cesantía y donde la inestabilidad laboral avanza como principal inquietud, la migración se visualiza como una preocupación y como competencia para la población nacional en materia laboral. Las alertas se prenden frente a una menor oferta de trabajo, donde se piensa que las personas migrantes podrían ser contratadas a menor costo o ejercer la función desde la informalidad”.
Muestra
Los resultados específicos sobre discriminación e integración corresponden a 102 personas que se identificaron como migrantes dentro de la muestra general. Debido al tamaño de esta submuestra, las cifras deben interpretarse como una señal sobre sus experiencias y no como una estimación representativa de toda la población migrante residente en Chile.



