Parlamentarios de la DC, PC, Frente Amplio, FRVS e independientes acusaron falta de apertura del Ejecutivo tras la primera mesa de diálogo y cuestionaron la rebaja del impuesto corporativo sin una compensación fiscal suficiente
Los senadores agrupados en el denominado Comité Unido marcaron distancia con el Gobierno tras la primera sesión de la mesa de diálogo por el proyecto de reforma tributaria, al advertir que no han visto disposición del Ejecutivo para modificar el eje central de la iniciativa.
El bloque, integrado por parlamentarios de Democracia Cristiana, Partido Comunista, Frente Amplio, Federación Regionalista Verde Social e independientes, valoró la convocatoria realizada por la mesa del Senado, pero dejó instalada una señal política directa hacia La Moneda: la negociación no podrá avanzar si no hay cambios sustantivos en materia de recaudación.
“No hemos encontrado una apertura por parte del Gobierno en el núcleo central de este proyecto de ley”, señaló el Comité Unido en una declaración pública difundida tras la primera sesión de trabajo.
El principal punto de conflicto es la rebaja del impuesto corporativo, medida que forma parte del proyecto económico impulsado por el Gobierno y que ya había generado observaciones durante la tramitación del Plan de Reconstrucción Nacional.
Rebaja tributaria bajo presión
Desde el Comité Unido sostienen que la baja del impuesto corporativo tendría un impacto directo en la recaudación fiscal, sin que hasta ahora exista una fórmula de compensación que entregue certezas suficientes para financiar áreas sensibles como salud, educación, vivienda y seguridad.
“El corazón de este proyecto es una rebaja del impuesto corporativo que implica una pérdida significativa de recaudación fiscal —recursos que el Estado necesita para financiar salud, educación, vivienda y seguridad. Frente a esa pérdida, el gobierno no ha presentado, hasta el momento, una fórmula de compensación a la altura del desafío”, advirtió el bloque.
La declaración también apunta al crédito al empleo, instrumento que el comité cuestiona por su costo fiscal y por las dudas sobre su impacto real en la creación de nuevos puestos de trabajo. Según el texto, las señales de flexibilidad del Gobierno se han concentrado en medidas que ya han sido objeto de reparos técnicos.
El debate no es nuevo en la tramitación. El Consejo Fiscal Autónomo ya había planteado alertas sobre menor recaudación, riesgos fiscales y necesidad de compensaciones en el proyecto, observaciones que aumentaron la presión sobre Hacienda y sobre la conducción política de la reforma.
Empleo y compensación fiscal
El Comité Unido reconoció que Chile enfrenta bajo crecimiento y una crisis de empleo, pero sostuvo que esa realidad no justifica destinar recursos públicos a instrumentos sin resultados comprobados. A juicio del bloque, las urgencias de las familias siguen concentradas en trabajo, ingresos y certeza económica.
“Chile atraviesa hoy una crisis de empleo y un crecimiento insuficiente. En ese contexto, el país no puede permitirse que los recursos públicos se destinen a instrumentos sin resultados comprobados, mientras las urgencias reales de las familias —trabajo, ingresos, certeza económica— siguen sin respuesta concreta”, planteó la declaración.
Los senadores anunciaron que en las próximas horas formalizarán propuestas en tres materias: compensación fiscal, invariabilidad tributaria y focalización del gasto. También pidieron que el Gobierno deje por escrito su disposición a introducir cambios al proyecto.
“En las próximos horas formalizaremos nuestras propuestas de compensación fiscal, invariabilidad tributaria y focalización del gasto, y mantendremos informada a la ciudadanía sobre la forma en que estas sean —o no sean— acogidas por el Gobierno y esperamos también que el gobierno formalice por escrito su disposición de apertura a realizar cambios al proyecto de ley”, indicó el comité.
Negociación bajo tensión
El pronunciamiento deja a la mesa de diálogo en una posición compleja. El Gobierno busca sostener el corazón de su reforma como parte de la agenda de crecimiento e inversión, mientras el bloque de senadores exige que cualquier rebaja tributaria tenga respaldo fiscal claro y no debilite la capacidad del Estado para financiar compromisos sociales.
“Chile necesita crecimiento, pero también necesita un Estado capaz de sostener sus compromisos con las personas. Seguiremos trabajando por un acuerdo responsable, que no sacrifique lo uno por lo otro”, concluyó el Comité Unido.
La presión ocurre en una etapa clave para la reforma. Tras superar la discusión general en el Senado, el proyecto entra en una fase donde las indicaciones, compensaciones y señales de apertura del Ejecutivo serán determinantes para ordenar votos y evitar que la negociación quede trabada antes de su avance legislativo.
Para el Comité Unido, el mensaje apunta a fijar condiciones políticas antes de seguir negociando. Para el Gobierno, el margen estará en demostrar si está dispuesto a mover el diseño original del proyecto o si mantendrá una reforma cuyo punto más sensible sigue siendo la rebaja del impuesto corporativo.



