La gerente general de Capital Inteligente, advierte que la medida no aborda restricciones clave del sistema, como las exigencias de financiamiento, la falta de ahorro para el pie y la incertidumbre económica que hoy condiciona la decisión de compra
El Gobierno anunció la eliminación temporal del IVA a la compra de viviendas como parte de un paquete de más de 40 medidas orientadas a reactivar el sector inmobiliario y enfrentar el déficit habitacional. La decisión apunta a estimular la demanda en un mercado que acumula varios trimestres de desaceleración, mientras busca generar una señal de confianza para inversionistas, desarrolladores y compradores.
Pese a ello, la recepción en el sector combina interés y cautela. El anuncio es leído como un impulso acotado para la actividad inmobiliaria, pero no logra modificar las condiciones de fondo que hoy limitan el acceso efectivo de las familias a la vivienda.
Una medida acotada frente a un problema complejo
Sandra Jerez, gerente general de Capital Inteligente, advierte que la medida impacta solo una dimensión del problema habitacional. “Por ahora no es suficiente el incentivo que ofrece el Gobierno, porque si bien afecta uno de los factores, no es así con todos”, sostiene, agregando que el acceso al crédito sigue siendo una de las principales barreras para las familias que buscan comprar vivienda.
La ejecutiva profundiza en el diagnóstico y apunta al carácter estructural del problema. “El incentivo es insuficiente frente a las barreras de acceso, porque hoy las personas no solo enfrentan el precio de la vivienda, sino también dificultades para financiarla y para cumplir con los requisitos que exige el sistema”, planteando que la discusión no puede centrarse únicamente en el valor de las propiedades.
El crédito y el ahorro marcan la diferencia
El acceso al financiamiento sigue siendo uno de los principales puntos de fricción en el mercado. Las condiciones para acceder a un crédito hipotecario continúan siendo exigentes, mientras los requisitos de ingreso reducen significativamente el universo de potenciales compradores.
A ello se suma el desafío del ahorro previo, especialmente en un escenario económico restrictivo. El pie requerido para adquirir una vivienda se mantiene como una barrera persistente, mientras la capacidad de los hogares para reunir ese capital inicial se ha visto debilitada en los últimos años.
Jerez lo explica con claridad: “Las personas no tienen ahorrado el pie, el que se suma al valor de las propiedades y el crédito. Por eso, cualquier medida que busque mejorar el acceso debe hacerse cargo de estos tres factores al mismo tiempo: el precio, el financiamiento y el ahorro”, reforzando que el problema habitacional requiere una respuesta integral y coordinada.
Precios: una rebaja menor a la esperada
El impacto en los valores de las viviendas es uno de los puntos que más expectativas ha generado. La eliminación del IVA ha sido interpretada como una rebaja significativa en los precios, pero los expertos advierten que ese efecto será más acotado en la práctica.
Sobre este aspecto, la ejecutiva introduce un matiz relevante para la discusión. “No es que las propiedades tendrán un 19% menos de valor. Todas las propiedades tienen un valor de IVA distinto; hay departamentos que tienen un 15%, un 11% o un 17%”, lo que evidencia la dificultad de trasladar el beneficio de manera uniforme al mercado.
Además, advierte que el efecto dependerá de cómo se implemente la medida. “Si el IVA es solo la rebaja para quienes compran, las propiedades tenderían a bajar cerca de un 4%. Hay que ver cómo el beneficio afecta a los inmobiliarios”, mientras un escenario más amplio podría llevar esa reducción a un rango entre 10% y 15%.
Una señal que no cambia el fondo
El anuncio es interpretado como un intento por reactivar el sector inmobiliario en el corto plazo. El Gobierno busca dinamizar una industria clave para el crecimiento y el empleo, mientras los actores del mercado evalúan si el conjunto de medidas será capaz de generar un cambio sostenido.
La lectura general apunta en una misma dirección. El incentivo puede contribuir a mover la demanda en el corto plazo, pero no altera las variables estructurales que determinan el acceso habitacional en Chile.
Entonces, el debate vuelve a instalar un desafío de fondo en la política pública. Mejorar el acceso a la vivienda exige intervenciones que aborden simultáneamente precio, financiamiento y ahorro, mientras las medidas aisladas seguirán teniendo efectos limitados frente a un problema de carácter estructural.



